miércoles, 30 de septiembre de 2026
(Tools for practice) Efectos de la creatina sobre la fuerza. Evidencia de baja calidad y sin resultados consistentes en los estudios + amplios y de mayor duración.
EN RESUMEN
La evidencia que respalda la creatina es poco fiable debido a que los estudios son pequeños y de corta duración, carecen de cegamiento y cuentan con pocos análisis por intención de tratar. Como máximo, durante unas 5 semanas, la creatina podría mejorar la fuerza en press de banca (≈1 kg) y sentadilla (≈6 kg), pero no la fuerza en prensa de piernas ni la fuerza de agarre manual. En los estudios más grandes y de mayor duración, no se observaron mejoras constantes. Los efectos adversos parecen ser similares a los del placebo.
EVIDENCIA
Resultados estadísticamente diferentes, salvo que se indique lo contrario. Creatina frente a placebo. Se hace énfasis en revisiones sistemáticas de los últimos diez años.¹⁻³ Se excluyeron las revisiones específicas de determinados deportes por su limitada generalización.
Revisión sistemática: 69 ensayos controlados aleatorizados (ECA), 1937 participantes (rango: 8-237), con edades medias de 18 a 74 años. El 60 % de los ECA incluyeron entrenamiento de resistencia y el 30 % no lo incluyeron.¹
Aproximadamente a las 5 semanas:
Press de banca: +1,4 kg frente al placebo.
Sentadilla: +5,6 kg frente al placebo.
Fuerza de agarre y prensa de piernas: sin diferencias.
Sin entrenamiento de resistencia: efectos inconsistentes.
Revisión sistemática: 23 ECA, 509 participantes, de ≤50 años. Creatina junto con entrenamiento de resistencia (2-5 veces por semana).²
Aproximadamente a las 8 semanas:
Fuerza (una repetición máxima, 1RM):
«Tren superior»: +4,4 kg frente al placebo.
«Tren inferior»: +11,3 kg frente al placebo.
Limitación: no se definieron los ejercicios utilizados para medir la fuerza.
Otra revisión sistemática: resultados comunicados de forma inconsistente y métodos poco claros.³
ECA de las revisiones sistemáticas anteriores con seguimiento ≥6 meses
6 ECA, con 33-237 adultos; más del 90 % eran mujeres posmenopáusicas.⁴⁻⁹
Los ECA más grandes (200-237 pacientes, seguimiento de 24 meses):⁴⁻⁵
No mostraron beneficio sobre la fuerza en sentadilla.
Tampoco sobre la fuerza en prensa de piernas, con⁴ o sin⁵ entrenamiento de resistencia.
Limitaciones: las medidas de fuerza eran variables secundarias;⁴⁻⁶,⁹ además, la adherencia fue baja (56 %).⁴
Efectos adversos
Tres revisiones sistemáticas los evaluaron, aunque se notificaron con poca frecuencia.¹⁰⁻¹³
Sin diferencias en los efectos adversos.¹⁰⁻¹¹
Creatinina sérica o tasa de filtración glomerular: sin diferencias clínicamente relevantes.¹⁰
Limitaciones de la evidencia
Más del 80 % de los ECA duraron ≤3 meses.
Más del 90 % incluyeron ≤50 participantes.
Falta de cegamiento y de análisis por intención de tratar.¹
Conflictos de interés de los autores: algunos eran asesores de consejos directivos de fabricantes de creatina.¹⁻²
CONTEXTO
Formulación más estudiada: creatina monohidrato.¹˒²
Dosis: 5-10 g/día; hasta 20-25 g/día si no se utiliza una dosis de carga.
La masa corporal magra puede aumentar aproximadamente 1 kg frente al placebo entre los 4 días y 1 año, pero no se observaron diferencias en los ECA más grandes y de mayor duración.⁴⁻⁵
Durante las pruebas de productos comerciales se encontraron impurezas. Se recomienda considerar productos sometidos a controles de pureza por terceros.¹⁴⁻¹⁶
Creatina y cognición: el ECA más grande no mostró ningún beneficio.¹⁷
(Rev Esp Cardiol) βBloqueantes tras el tratamiento invasivo de IAMCEST vs. IAMSEST sin FEVI reducida: la ausencia de beneficio de los βBloqueantes es consistente en IAMCEST e IAMSEST.
https://www.revespcardiol.org/es
Ensayos recientes han cuestionado el beneficio clínico de los bloqueadores beta en pacientes tras un infarto agudo de miocardio (IAM) con fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) conservada. Las diferencias en la fisiopatología y el perfil de riesgo entre un IAM con y sin elevación del ST (IAMCEST e IAMSEST) podrían influir en su efecto.
MétodosEn este análisis de subgrupos preespecificado del ensayo REBOOT, en el que se aleatorizó a pacientes con IAM tratados de forma invasiva y con una FEVI> 40% a recibir bloqueadores beta o tratamiento de control, se evaluó las diferencias en los efectos a largo plazo de la intervención entre los pacientes con IAMCEST (n=4.296) y los pacientes con IAMSEST (n=4.142). El objetivo principal primario fue un compuesto de muerte por cualquier causa, reinfarto u hospitalización por insuficiencia cardiaca durante un seguimiento mediano de 3,7 años.
ResultadosEl objetivo principal y sus componentes se dieron más frecuentemente en el IAMSEST que en el IAMCEST. Se observó una interacción significativa entre el tipo de IAM y la asignación a bloqueadores beta (p = 0,027). En el IAMCEST, los bloqueadores beta se asociaron con una mayor incidencia del objetivo principal (HR=1,27; IC95%, 1,00-1,62), mientras que, en el IAMSEST, no se dieron diferencias (HR=0,89; IC95%, 0,72-1,10). Pacientes con IAMSEST y FEVI intermedia (40-50%) tratados con bloqueadores beta presentaron significativamente menos episodios que los controles.
ConclusionesLa ausencia de beneficio de los bloqueadores beta en el IAM tratados invasivamente con FEVI conservada es consistente en IAMCEST e IAMSEST. La interacción observada por tipo de infarto es exploratoria y no debe interpretarse como una señal definitiva de daño asociado al uso de bloqueadores beta en el IAMCEST. Pacientes con IAMSEST y FEVI parecen beneficiarse de bloqueadores beta, pero se requiere de investigación adicional en estudios adecuados. (ClinicalTrials.gov: NCT03596385).
NEJM. Retatrutida para el tratamiento de la obesidad.
Retatrutida en obesidad sin diabetes, 80 semanas, n=2339.
Peso: −17,6% (4 mg), −23,7% (9 mg) y −25,0% (12 mg) vs −3,9% con placebo. Un 37% con 12 mg redujo ≥30% de su peso. Más allá del peso:Guías 2026 de la AHA de manejo preoperatorio en cirugía no cardíaca (alias valoración preoperatoria). Recién salida del horno. Oliverio @LuisOliverio.
Puntos importantes:
martes, 29 de septiembre de 2026
SEMI. "Manual de limitación de medidas diagnóstico-terapéuticas"
Interesantísimo "Manual de limitación de medidas diagnóstico-terapéuticas", tema de gran interés en el ámbito de Medicina Interna y muchas otras especialidades del
deEl Manual de limitación de medidas diagnóstico-terapéuticas. Coordinador: Antonio Blanco Portillo. Acceda aquí el documento íntegro.
(Age and Ageing ) El consumo de benzodiazepinas reduce significativamente la eficacia de las intervenciones relacionadas con el estilo de vida para prevenir la discapacidad motora.
https://academic.oup.com/ageing
Resumen
Objetivo
El uso de benzodiacepinas es frecuente entre los adultos mayores, a pesar de sus efectos negativos reconocidos, entre ellos un mayor riesgo de caídas, fracturas y deterioro del estado funcional. Las intervenciones sobre el estilo de vida pueden preservar la función física y reducir el riesgo de discapacidad. Este estudio analiza si el uso de benzodiacepinas reduce la eficacia de las intervenciones basadas en el estilo de vida para prevenir la discapacidad de movilidad.
Métodos
Realizamos un análisis secundario del ensayo «Sarcopenia and Physical fRailty IN older people: multi-componenT Treatment strategies». La intervención sobre el estilo de vida consistió en ejercicio físico y asesoramiento nutricional. El uso de benzodiacepinas se evaluó en función de la exposición al inicio del estudio o de forma longitudinal (definida como el uso al inicio más el uso en dos o más momentos adicionales). Se utilizaron modelos de regresión de Cox para determinar la asociación entre el uso de benzodiacepinas y la incidencia de discapacidad de movilidad. Se realizó un análisis independiente entre los participantes con una puntuación de 3 a 7 en la Short Physical Performance Battery (SPPB).
Resultados
De los 1506 participantes incluidos (edad media: 78,9 años; 71,5 % mujeres; 753 en el grupo de intervención frente a 753 en el grupo control), 211 (14,0 %) declararon utilizar benzodiacepinas al inicio del estudio. En general, el 55,0 % de los usuarios de benzodiacepinas al inicio y el 43,6 % de los no usuarios desarrollaron discapacidad de movilidad durante el seguimiento (P = .003).
Al considerar el uso de benzodiacepinas al inicio del estudio, no se observó un efecto significativo asociado a la intervención multicomponente (IMC) ni entre los no usuarios (Hazard Ratio [HR] = 0,86; intervalo de confianza [IC] del 95 %: 0,72–1,03) ni entre los usuarios (HR = 1,04; IC: 0,67–1,62).
En el subgrupo de participantes con puntuaciones de 3 a 7 en la SPPB, se observó un efecto significativo de la IMC únicamente entre los no usuarios (HR = 0,80; IC del 95 %: 0,66–0,97), mientras que no se detectó ninguna asociación entre los usuarios (HR = 1,06; IC del 95 %: 0,65–1,71; P de interacción = .035).
Cuando se consideró la exposición longitudinal a las benzodiacepinas, se observaron resultados similares. En particular, en el subgrupo con puntuaciones de 3 a 7 en la SPPB, el efecto beneficioso de la IMC se observó únicamente entre los no usuarios (HR = 0,79; IC del 95 %: 0,64–0,96), mientras que no se detectó ninguna asociación entre los usuarios (HR = 1,13; IC del 95 %: 0,60–2,13; P de interacción = .035).
Conclusión
En adultos mayores frágiles, el uso de benzodiacepinas reduce significativamente la eficacia de las intervenciones sobre el estilo de vida para prevenir la discapacidad de movilidad. Estos resultados respaldan un enfoque prudente en el uso de benzodiacepinas en pacientes mayores frágiles.






