miércoles, 17 de junio de 2026

(Lancet) ERC en afecciones complejas y avances terapéuticos: esperanzas y desafíos. Principales avances terapéuticos (iSGLT2, ARM y aGLP) y principales desafíos en AP (multimorbilidad, fragilidad y polifarmacia).

 https://www.thelancet.com

La enfermedad renal crónica (ERC) se reconoce cada vez más como una afección compleja y multisistémica que rara vez se presenta de forma aislada. Este artículo de la serie describe importantes avances terapéuticos dirigidos a vías inflamatorias, metabólicas y fibróticas compartidas entre la ERC, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la obesidad y las infecciones.

Los tratamientos más novedosos, incluidos los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2), los antagonistas no esteroideos del receptor de mineralocorticoides y los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), han demostrado beneficios significativos para ralentizar la progresión de la ERC y mejorar los resultados cardiovasculares. Además, las estrategias de tratamiento combinado muestran un potencial aditivo en términos de eficacia.

Este artículo también aborda la complejidad de la toma de decisiones terapéuticas en la ERC, destacando la multimorbilidad, la fragilidad y la polifarmacia como importantes desafíos para la implementación de estos tratamientos en la práctica general y en atención primaria.

Asimismo, se identifican grupos de pacientes de alto riesgo frecuentemente infradiagnosticados, como aquellos con ERC asociada a infecciones o cáncer, en quienes la detección precoz y una atención integrada podrían mejorar notablemente los resultados clínicos.

Por último, los autores hacen un llamamiento a:

  • Generar evidencia más inclusiva y representativa de la población real.
  • Mejorar el cribado de la ERC dentro de otros circuitos asistenciales y enfermedades relacionadas.
  • Coordinar la implementación de las nuevas terapias emergentes.

Estas medidas podrían contribuir de forma significativa a reducir la carga global de la enfermedad renal crónica.

(Annals of Internal Medicine) Tratamientos farmacológicos con modificaciones del estilo de vida en adultos con sobrepeso u obesidad en el ámbito ambulatorio: guía clínica visual del Colegio Estadounidense de Médicos.

 https://www.acpjournals.org/

El propósito de esta Guía Clínica Visual es proporcionar a los médicos y otros profesionales sanitarios un resumen visual de la guía clínica del ACP, titulada: “Tratamientos farmacológicos junto con modificaciones del estilo de vida en adultos no embarazados con sobrepeso u obesidad en el ámbito ambulatorio: una guía clínica viva del Colegio Americano de Médicos (abril de 2026)”.

Además, esta Guía Clínica Visual incluye una visualización interactiva de datos que presenta los hallazgos relacionados con las recomendaciones clínicas del ACP sobre este tema, facilitando la comprensión y aplicación de la evidencia disponible en la práctica clínica.

(Gov. UK) Angioedema por IECA.

Hay diferencia entre el angioedema mediado por bradicinina y el mediado por histamina y las estrategias de tratamiento difieren significativamente. El angioedema mediado por bradicinina no responde al tratamiento estándar.

https://www.gov.uk/

Recomendaciones para los profesionales sanitarios

  • El angioedema es un efecto adverso conocido, aunque poco frecuente o raro, del tratamiento con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA). Puede ser de origen alérgico (mediado por histamina) o, con menor frecuencia, no alérgico (mediado por bradicinina). Los profesionales sanitarios deben considerar un mecanismo mediado por bradicinina cuando el tratamiento estándar de la anafilaxia resulte ineficaz.
  • El angioedema puede aparecer en cualquier momento durante el tratamiento, incluso después de semanas o años de uso continuado.
  • La inflamación de la lengua, los labios, la cara o la laringe, que puede provocar dificultad para respirar o tragar, puede progresar y comprometer la vía aérea. Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal y cólicos gastrointestinales.
  • Es poco probable que el angioedema mediado por bradicinina responda a los tratamientos estándar para la anafilaxia, incluida la adrenalina (epinefrina).
  • La falta de respuesta al tratamiento habitual de la anafilaxia debe hacer sospechar un angioedema mediado por bradicinina, y el tratamiento posterior debe guiarse por los protocolos clínicos correspondientes.
  • Si se sospecha angioedema en un paciente que está tomando un IECA, se debe suspender inmediatamente el medicamento y no volver a administrarlo

(HSSIB) Seguridad del paciente y Diabetes: estupenda reflexión sobre aspectos clave de seguridad/responsabilidad en la transición entre niveles asistenciales.

 https://www.hssib.org.uk/

Un desafío compartido en distintos entornos asistenciales

La insulina es un medicamento de alto riesgo. Su uso seguro depende no solo del conocimiento clínico, sino también de la comunicación, la coordinación y una comprensión precisa de las necesidades y capacidades de cada persona.

En las investigaciones realizadas en la comunidad, escuchamos cómo los pacientes vulnerables —incluidas personas con deterioro cognitivo, fragilidad o circunstancias sociales complejas— con frecuencia quedan desatendidos entre distintos servicios. La autoadministración de insulina requiere un determinado nivel de capacidad, y el apoyo necesario para desarrollarla no siempre está disponible.

En algunos casos, encontramos una falta de claridad sobre quién es responsable de evaluar la capacidad de un paciente para autoadministrarse insulina de forma segura, especialmente cuando la atención es compartida entre atención primaria, equipos comunitarios y familiares o cuidadores informales.

En el ámbito hospitalario, identificamos prioridades asistenciales en competencia, limitaciones de personal y variabilidad en la formación, factores que pueden afectar la administración segura de insulina. Los sistemas diseñados para apoyar una administración segura de medicamentos no siempre se ajustan a la realidad cotidiana de las salas hospitalarias.

Reconocer la vulnerabilidad y los cambios en las necesidades

La capacidad de una persona para autoadministrarse insulina puede cambiar con el tiempo debido a enfermedades, deterioro cognitivo o modificaciones en el apoyo social disponible. Sin embargo, los sistemas no siempre se adaptan con suficiente rapidez para reflejar estos cambios.

Esto puede dar lugar a que algunas personas continúen autoadministrándose insulina cuando ya no es seguro hacerlo o, por el contrario, pierdan su independencia cuando un apoyo adecuado les permitiría continuar gestionando el tratamiento de forma segura.

Reconocer y responder a estos cambios requiere evaluaciones periódicas de la capacidad funcional, criterios claros para revisar la situación cuando las circunstancias cambian y una coordinación más sólida entre los servicios sanitarios y sociales.

Reducir la brecha entre la atención comunitaria y la hospitalaria

Los pacientes ingresados en el hospital pueden llegar con información limitada sobre su pauta de insulina o sobre su grado de independencia en el manejo del tratamiento. Del mismo modo, los procesos de alta hospitalaria no siempre garantizan que los equipos comunitarios, los cuidadores o los propios pacientes reciban información y apoyo adecuados.

Esto puede provocar retrasos en la administración de la insulina, la pérdida de rutinas consolidadas que favorecen una autogestión segura y una mayor dependencia de profesionales que pueden no estar familiarizados con las necesidades específicas de la persona.

Mejorar estas transiciones entre proveedores de atención y redes de apoyo es fundamental para reducir los daños.

La importancia de una respuesta a nivel de sistema

Lo que une los hallazgos de estos informes no es una falta de compromiso con la seguridad de la insulina por parte de los pacientes, del personal del NHS o de los cuidadores, sino la complejidad de los sistemas en los que operan.

En los tres informes identificamos desafíos que requieren una respuesta coordinada a nivel de todo el sistema:

  • Deficiencias en el flujo de información: la información crítica sobre pautas de insulina, capacidad del paciente o cambios recientes no siempre se transfiere eficazmente entre distintos entornos asistenciales.
  • Variabilidad en la formación y las competencias: la confianza y la capacidad del personal para manejar la insulina pueden diferir considerablemente, especialmente fuera de los equipos especializados.
  • Responsabilidad poco clara sobre los riesgos: no siempre está definido quién debe evaluar y mantener la seguridad del uso de la insulina cuando intervienen varios servicios.
  • Supervisión limitada del sistema en su conjunto: las organizaciones suelen gestionar los riesgos dentro de sus propios límites, sin una visión completa del recorrido asistencial del paciente.

¿Qué debe cambiar?

Aunque cada uno de nuestros informes incluye observaciones y recomendaciones específicas sobre seguridad, existen varias prioridades transversales claramente identificadas:

  • Reforzar la comunicación en todo el sistema para garantizar que la información precisa y oportuna acompañe al paciente.
  • Clarificar las responsabilidades para definir quién debe evaluar y apoyar el uso seguro de la insulina a lo largo de toda la atención de la persona.
  • Invertir en formación y apoyo para fortalecer la confianza y las competencias más allá de los equipos especializados.
  • Diseñar sistemas centrados en el recorrido asistencial del paciente, y no en las fronteras organizativas.

(EHJ). Cambio de warfarina a anticoagulantes orales directos en pacientes asiáticos ancianos y frágiles con fibrilación auricular: un estudio nacional de Corea.

https://academic.oup.com/eurheartj

En pacientes ancianos frágiles asiáticos, en tratamiento estable con warfarina por FA, el cambio a ACOD se asoció con mayor riesgo de eventos adversos clínicos, sugiriendo la necesidad de evaluación cuidadosa antes de un cambio rutinario.

Un ensayo europeo reciente encontró que, en pacientes ancianos frágiles con fibrilación auricular (FA), cambiar de una terapia con warfarina bien controlada a anticoagulantes orales directos (ACOD) se asoció con un mayor riesgo de sangrado. Este estudio tuvo como objetivo evaluar la seguridad y la eficacia de cambiar de warfarina a ACOD en pacientes asiáticos ancianos y frágiles con FA.

Métodos
Se utilizó la base de datos nacional de reclamaciones sanitarias de Corea para identificar pacientes con FA de ≥75 años que habían recibido warfarina entre enero de 2013 y agosto de 2015, presentaban una puntuación de riesgo de fragilidad hospitalaria (Hospital Frailty Risk Score) ≥5 y no habían experimentado episodios de sangrado mayor ni eventos tromboembólicos durante ese período. Para evaluar el efecto del cambio de warfarina a un ACOD, se aplicó un enfoque de exposición variable en el tiempo basado en el tratamiento anticoagulante recibido. El resultado principal fue el sangrado mayor. Los resultados secundarios incluyeron eventos tromboembólicos, resultado clínico neto (NCO; combinación de sangrado mayor y eventos tromboembólicos) y mortalidad por cualquier causa.

Resultados
Entre 12.461 pacientes, 9.112 continuaron con warfarina, mientras que 3.349 cambiaron a un ACOD al menos una vez. Durante un seguimiento total de 11.842 personas-año, el tratamiento con ACOD se asoció con mayores riesgos de:

  • Sangrado mayor (hazard ratio [HR] 1,36; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,01–1,81).
  • Eventos tromboembólicos (HR 1,61; IC 95%: 1,30–2,00).
  • Resultado clínico neto (HR 1,58; IC 95%: 1,29–1,94).
  • Mortalidad por cualquier causa (HR 1,20; IC 95%: 1,02–1,42).

En diversos análisis por subgrupos, el tratamiento con ACOD mostró una tendencia a presentar mayores riesgos para todos los resultados evaluados en comparación con el tratamiento con warfarina.

Conclusiones
En pacientes asiáticos ancianos y frágiles con FA que estaban estables y bien controlados con warfarina, el cambio a un ACOD se asoció con un mayor riesgo de eventos clínicos adversos. Estos hallazgos sugieren que debe considerarse cuidadosamente la decisión de cambiar de forma rutinaria de warfarina a un ACOD en este tipo de pacientes.



(Australian Prescriber) Síndrome colon irritable, revisión.

Tto:modificaciones estilo de vida y dieta, terapias psicológicas y farmacológicas.Farmacoterapia individualizada: antiespasmódicos, laxantes osmóticos, antidiarreicos, antidepresivos tricíclicos.

https://australianprescriber.tg.org.au/

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno de la interacción entre el intestino y el cerebro, caracterizado por dolor o malestar abdominal recurrente que suele estar relacionado con la defecación o asociado a un cambio en la frecuencia o la forma de las deposiciones.

El SII es frecuente en Australia y afecta más a las mujeres que a los hombres. La fisiopatología exacta sigue sin estar clara, aunque puede ser multifactorial y estar relacionada con alteraciones de la motilidad gastrointestinal, cambios posteriores a infecciones y en la microbiota intestinal, así como con el contexto psicosocial del paciente.

Puede realizarse un diagnóstico clínico positivo cuando se cumplen los criterios de Roma V, no existen signos de alarma y las pruebas de cribado básicas (hemograma completo, proteína C reactiva y serología para enfermedad celíaca) son negativas. Si están presentes signos de alarma, pueden ser útiles exploraciones adicionales, pruebas de laboratorio o estudios de imagen para evaluar la posible existencia de una patología orgánica.

El tratamiento incluye modificaciones en el estilo de vida y la alimentación, además de terapias psicológicas y farmacológicas. El tratamiento farmacológico debe individualizarse según el subtipo de SII y los síntomas del paciente. Entre las clases de medicamentos utilizadas se encuentran los antiespasmódicos, los laxantes osmóticos, los antidiarreicos y los neuromoduladores (como los antidepresivos tricíclicos).

No existe evidencia suficiente que respalde el uso de terapias como los probióticos, el trasplante de microbiota fecal y la mesalazina.

AHA Journals.Plasticidad del tejido adiposo, metabolismo de las lipoproteínas y riesgo cardiovascular: el papel emergente del eje GLP-1.

Los GLP-1RA reducen las lipoproteínas remanentes postprandiales (apoB48↓, apoCIII↓) de forma independiente del peso.

Y ese remanente postprandial predice MACE mejor que el LDL en ayunas. Review imprescindible en Circ Res 2026.