Nueva evidencia sobre la deprescripción de IBP.
Un estudio con 28.161 pacientes muestra un perfil de seguridad favorable tras su retirada en pacientes sin indicación.En 2017, 2018 y 2022 se implementó una estrategia poblacional para deprescribir inhibidores de la bomba de protones (IBP) en pacientes que no cumplían indicación de tratamiento. Este trabajo evalúa los resultados en salud relacionados con la seguridad de la deprescripción y con los efectos adversos de tomar IBP en esos pacientes.
Pacientes y métodosEstudio de casos y controles anidado en una cohorte, con seguimiento hasta el 31/12/2024. La variable principal fue la combinada de muerte o ingreso hospitalario urgente. Las variables secundarias: hemorragias digestivas altas, otros eventos digestivos (úlceras, gastritis o esofagitis), hipomagnesemia, hipovitaminosis B12, hipocalcemia, déficit de hierro, neumonía, infección por Clostridioides difficile y fracturas óseas. Se ajustó por sexo, edad, índice de Charlson, ingresos hospitalarios urgentes previos, número de visitas en atención primaria en el año anterior y número de medicamentos prescritos. Además, se realizó un análisis de minería de procesos para describir las trayectorias de los pacientes.
ResultadosSe incluyó a 28.161 pacientes. La deprescripción del IBP mostró ser segura en cuanto a fallecimiento y hospitalización (OR=0,78; IC95%: 0,70-0,88). Se observó una mayor incidencia de eventos adversos gástricos, pero no de hemorragias digestivas, y una menor incidencia de déficit de micronutrientes, fracturas y neumonías en los pacientes a quienes se deprescribió el IBP.
Al realizar el análisis por sexo, la deprescripción se asoció en ambos grupos con un menor número de ingresos u hospitalizaciones.
ConclusionesLa estrategia de deprescripción de IBP en pacientes sin factores de riesgo de hemorragia digestiva parece ser segura en términos de mortalidad e ingresos hospitalarios.

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