Las RAM son dosis dependientes: prevalencia en obesos por usar dosis más potentes.
Los análogos del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP1) se han autorizado para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2), la obesidad y el sobrepeso en personas con factores de riesgo. Tres son los análogos del GLP1 comercializados para el tratamiento de la DM2: dulaglutida, liraglutida y semaglutida. En cambio, para la obesidad, indicación en la que no han sido financiados por el Sistema Nacional de Salud, solo disponemos de liraglutida y semaglutida subcutánea1,2. El tratamiento con análogos del GLP1 debe escalonarse empezando a dosis bajas (0,6mg/día con liraglutida y 0,25mg/semana con semaglutida) porque esto aumenta su tolerabilidad digestiva; además, las dosis de mantenimiento y las dosis máximas permitidas son superiores en la obesidad (3,0mg/día frente a 1,8mg/día en la DM2 para liraglutida y 2,4mg/semana frente a 2,0mg/semana para semaglutida)2. Tirzepatida, el último en llegar, es un agonista de los GLP1 y del polipéptido insulinotrópico (GPI), autorizado en las mismas condiciones de uso; el tratamiento se inicia siempre a dosis de 2,5mg/semana por vía subcutánea, que aumentará a 5mg, 10mg o 15mg, según respuesta. La dosis máxima recomendada son 15mg/semana1,2. Los análogos del GLP1 enlentecen el vaciado gástrico y reducen el apetito, aumentan la secreción de insulina mediada por los nutrientes, reducen la secreción de glucagón y aumentan la sensibilidad a la insulina2–4. La actividad agonista sobre el GPI potencia los efectos farmacológicos de los análogos del GLP14.
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