Un nuevo estudio confirma que una dosis baja del fármaco naltrexona es una buena opción para los pacientes con dolor crónico, sin riesgo de adicción. El tratamiento tradicional del dolor se ha centrado en tratar la lesión o el lugar del traumatismo, en este nuevo enfoque la naltrexona en dosis bajas actúa sobre el sistema nervioso hiperactivo.
La naltrexona es un opioide semisintético desarrollado por primera vez en 1963 como una alternativa oral a la naloxona, el aerosol nasal que se usa para revertir las sobredosis de opioides. Cuando se prescribe en dosis de 50 a 100 miligramos, la naltrexona bloquea los efectos del alcohol y los opioides.
La naltrexona en dosis bajas se ha utilizado fuera de la etiqueta durante años para tratar el dolor crónico, pero ahora se ha realizado la primera revisión sistemática y profunda de la literatura para determinar si el medicamento es de hecho una buena opción para los pacientes y merece ser discutido en estudios formales.
El dolor crónico es un dolor que persiste durante varios meses, o después de que la lesión o trauma inicial haya sanado, y la forma en que los médicos y científicos piensan sobre el dolor crónico está cambiando. Ahora, una opinión emergente empieza a considerar que algunos dolores crónicos están más relacionados con la forma en que nuestro cuerpo informa del dolor al cerebro que con la lesión real que lo ha causado. Por decirlo llanamente, el dolor crónico hace que el sistema nervioso se vuelve más sensible o hiperactivo, y perciba como dolorosos estímulos que no tendrían porqué serlo. Este concepto de sensibilización del sistema nervioso es promovido por células llamadas células gliales. La naltrexona en dosis bajas se dirige a estas células que mantienen el sistema nervioso sensibilizado, reduciendo así el umbral del dolor y la sensibilidad del sistema nervioso con el tiempo.
Un análisis de la literatura disponible sobre la efectividad de naltrexona a baja dosis como tratamiento para el dolor crónico, encontró una reducción en general en la intensidad del dolor y una mejora en la calidad de vida, así como una reducción en el uso de opioides por parte de los pacientes que padecían dolor crónico relacionado con condiciones médicas como la fibromialgia, el síndrome de dolor regional crónico, la cistitis intersticial o el dolor pélvico crónico.
La naltrexona en dosis bajas es económica y tiene pocos efectos secundarios. Sin embargo, no es una opción para las personas que consumen alcohol u opioides con regularidad.
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