jueves, 5 de noviembre de 2026

DocTutor. Noviembre 2026. La risa y el humor en medicina.

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Dedicamos el número de Doctutor de este mes, Noviembre 2026, al humor y la risa en medicina, tanto en las relaciones con los pacientes como en el uso que podamos hacer de él en el ámbito educativo sanitario.

En el primer artículo titulado “El humor en la educación médica: uso y abuso”, revisamos el papel que el humor puede tener en la educación médica. Para ello se resaltan los diferentes tipos de humor y sus posibles efectos educativos y sobre todo aquellos que pueden ser perjudiciales y con los que hay que tener un cuidado especial y preferentemente no usarlo. Aunque el humor es una herramienta que a priori es atractiva para los docentes y puede tener efectos positivos en el aprendizaje, también posee un potencial peligroso que puede no solo dejar al que la usa en posiciones incómodas sino ser un arma contra poblaciones vulnerables. El artículo trata de diferenciar bien el rol del humor y la risa como elemento favorecedor del aprendizaje y como ayuda para el profesor o ponente en su actuación.

En “Usar el humor con los pacientes: consejos y recomendaciones” nos centramos, en el uso del humor en las consultas con pacientes, también aquí, es importante tener en cuenta que no todo tipo de humor debe usarse en las con los pacientes, el humor negro o el agresivo, no suele ser recomendable. Ante todo, el humor con los pacientes debe ser seguro y apropiado para que ellos lo disfruten, aumenten su apertura y confianza, pero sobre todo para que les alivie en su sufrimiento. Con esta finalidad el artículo ofrece una ley general y simple que debería presidir cualquier tipo de intervención humorística con pacientes: “Nunca te burles de los débiles, especialmente de los pacientes. Esto sería similar a consolar a los afligidos y afligir a los cómodos”, que completamos con siete recomendaciones.

La risa o el humor que hace sonreir, es uno de los remedios más generosos que nos ofrece la naturaleza: es gratis, portátil, sin costo alguno y sin necesidad de recurrir a prácticas dudosas. En “Algunas razones para reírnos de nuestros cuerpos y con nuestros pacientes”, resumimos algunos de los efectos fisiológicos de la risa y abogamos por su uso como “medicina”, tanto para los pacientes, como para los propios médicos. El humor en medicina básicamente se basa en nuestros cuerpos y en las situaciones que vivimos a consecuencia de ellos especialmente en el sistema sanitario. Y es que nuestros cuerpos son artilugios hilarantes, traicioneros y milagrosos, con una sincronización terrible y sin ningún respeto por la modestia. Ni la educación, ni el dinero, ni los logros, ni el bótox, ni las fajas, ni la vanidad nos eximen de esa absurdidad básica que es vivir dentro de un cuerpo. Reírse de ellos en los momentos en que nos traicionan, no solo no debe de ser cruel, sino que debe reflejar reconocimiento, producir alivio y, a la vez, ser una forma de redención.

Como habitualmente hacemos, cerramos el número con un relato clínico. Al contrario que pueda parecernos, por su título: “Duelo”, no se trata de un relato triste sino, en concordancia con nuestro número, es una narración en la que una vez más nuestro compañero Augusto Blanco con su habitual maestría, esta vez, nos hace reir.

Cardioteca. Estos 10 pasos no deben fallar en la lectura de un ECG.

 https://www.cardioteca.com/espacio-ecg

Los diez pasos de la lectura sistemática, cada uno con lo que se mira, sus valores y las píldoras y casos para practicarlo.

Dr. FEVI@javier20ch. JAHA/AHA. Commotio Cordis.

✨Review2026 @JAHA_AHA

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💯 ⚡ Fisiopatología: El mecanismo fundamental es el acoplamiento mecanoeléctrico. Un impacto precordial provoca deformación y estiramiento miocárdico, generando despolarizaciones prematuras. Cuando ocurre durante la fase vulnerable de la repolarización ventricular (onda T), la dispersión espacial de la repolarización favorece el desarrollo de FV. Por tanto, no depende exclusivamente de la intensidad del golpe, sino también del momento del ciclo cardíaco, la localización del impacto y la deformación torácica. 📊 El 94% de los casos deportivos ocurre en hombres, con una edad promedio de 15.7 años. El béisbol representa el 38% de los eventos deportivos, seguido del fútbol americano (12%), fútbol soccer (11%) y lacrosse (11%). ⚾️🏈⚽️ ⚠️⚡️ No todo es FV... Se han documentado TV polimórfica y monomórfica, bloqueo AV completo, bloqueos de rama, TSV e incluso FA. Sin embargo, no todas estas arritmias cumplen necesariamente la definición clásica de commotio cordis, y su relación causal con el traumatismo debe evaluarse cuidadosamente. 🚨 La reanimación cardiopulmonar inmediata y la desfibrilación precoz siguen siendo intervenciones fundamentales. ⚡️🤲🏻



















(Farmacia AP Madrid-ARPA) Ya está disponible el Boletín de información sobre antimicrobianos del mes de octubre.


(Farmacia Madrid AP – FarmaAP) Módulos de espesantes para pacientes con alteración en la deglución.

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(Farmacia Madrid AP – PINCELADAS), Suplementos de Magnesio y Creatina.

➡️Complementos alimenticios de magnesio para insomnio en adultos. Revisión sitemática.

➡️Complementos alimenticios de creatina para la depresión revisión sistemática y metaanálisis.

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Conclusión: la evidencia actual es insuficiente para respaldar el uso sistemático de magnesio en insomnio o las poblaciones con mayor probabilidad de beneficiarse, así como una formulación preferente, la dosis elemental o la duración del tratamiento. Es posible que se produzcan mejoras leves en determinados parámetros subjetivos del sueño, pero el grado de confianza en estos hallazgos es bajo o muy bajo. Asimismo, la evidencia disponible no permite determinar si las personas con una ingesta baja o una insuficiencia de magnesio experimenten mayores beneficios.


miércoles, 4 de noviembre de 2026

co-endocrinology. Manifestaciones urológicas en la obesidad.

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La prevalencia mundial de la obesidad ha experimentado un incremento alarmante en las últimas décadas, afectando al 43–44% de la población adulta en forma de sobrepeso y al 16% en categoría de obesidad, mientras que entre niños y adolescentes la tasa se elevó del 8% al 20% en solo dos decenios. Desde una perspectiva socioeconómica, se proyecta que el sobrepeso y la obesidad generen un coste global de 3 billones de dólares estadounidenses al año para 2030 y de 18 billones para 2060, afectando gravemente a países de ingresos bajos y medios. Esta epidemia metabólica no solo compromete el sistema cardiovascular o endocrino, sino que ejerce un impacto directo y heterogéneo sobre múltiples afecciones urológicas, abarcando neoplasias malignas, patologías infecciosas, litiasis renal, trastornos funcionales del suelo pélvico, disfunción reproductiva masculina, enfermedad renal crónica y anomalías urológicas pediátricas.

Neoplasias urológicas y la paradoja de la obesidad en el cáncer renal

El exceso de adiposidad modifica significativamente el comportamiento tumoral y los resultados perioperatorios en los cánceres urológicos, mostrando un efecto marcadamente contrapuesto según la localización anatómica:

Cáncer de próstata: A diferencia de otras neoplasias, la obesidad se vincula de forma independiente con un cáncer de próstata más agresivo y con una mayor mortalidad específica por cáncer. Los pacientes con índice de masa corporal (IMC) elevado presentan tasas reducidas de concordancia entre la evaluación preoperatoria y la estadificación anatomopatológica tras la prostatectomía radical. Durante la prostatectomía radical asistida por robot (RARP) en obesidad mórbida (Clase III), se registran tiempos prolongados de consola, mayor pérdida hemática estimada y tasas superiores de linfocele, aunque no se alteran los resultados oncológicos a medio plazo. No obstante, en fases avanzadas metastásicas (tanto hormonorresistentes como sensibles a castración), se observa una menor mortalidad en pacientes con mayor IMC. Asimismo, los agonistas del receptor de GLP-1 (GLP-1 RA), como la semaglutida, muestran un potencial efecto reductor del riesgo de cáncer de próstata sin comprometer la seguridad perioperatoria.

Cáncer renal (Carcinoma de células renales, RCC): Aproximadamente el 20% de los tumores renales están atribuidos a la obesidad, observándose el fenómeno de la «paradoja de la obesidad», donde los pacientes con IMC elevado presentan un mayor riesgo de desarrollar RCC pero obtienen paradójicamente una mejor supervivencia global y libre de progresión. Además del IMC, parámetros de composición corporal como la densidad del tejido adiposo visceral y muscular predicen de forma independiente la supervivencia libre de recurrencia. En intervenciones quirúrgicas, la nefrectomía parcial robótica (RPN) ofrece la menor probabilidad ajustada de complicaciones y mortalidad en pacientes obesos en comparación con los abordajes laparoscópicos o abiertos.

Cánceres de vejiga, urotelial, pene y testículo: En cáncer de vejiga, los pacientes de ≥ 65 años con sobrepeso u obesidad presentan una supervivencia global favorable a 5 años, aunque la obesidad severa incrementa las complicaciones postoperatorias (íleo paralítico, infecciones de herida, daño renal agudo) tras la cistectomía radical. En carcinoma urotelial avanzado tratado con enfortumab vedotin más pembrolizumab, la pérdida de peso precoz (≥ 5% a los 28 días) predice una menor supervivencia global, asemejándose a la caquexia tumoral. En cáncer de pene, la obesidad dificulta la palpación ganglionar inguinal y triplica el riesgo de infecciones de herida postquirúrgicas. Por su parte, el cáncer de testículo no muestra una vinculación directa fuerte con el exceso de peso.

Infecciones del tracto urinario y modulación farmacológica por SGLT2i

La obesidad se reconoce como un factor de riesgo para infecciones urológicas graves como la gangrena de Fournier. En el contexto del manejo farmacológico de la diabetes mellitus y la obesidad, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2i) conllevan una advertencia de la FDA sobre el riesgo de infecciones del tracto urinario (ITU), especificando la evidencia reciente que este incremento de riesgo corresponde predominantemente a infecciones fúngicas (micóticas) secundarias a la glucosuria y no a ITUs bacterianas no fúngicas. En consecuencia, en pacientes con patología genitourinaria preexistente o ITUs recurrentes y complicadas, el uso de SGLT2i exige una vigilancia médica estrecha.

Litiasis renal (Urolitiasis) y alteración del microambiente urinario

El síndrome metabólico, la hipertensión y la alteración de la tolerancia a la glucosa muestran una sólida asociación epidemiológica con la formación de cálculos renales. Un IMC > 30 kg/m² incrementa de forma sustancial el riesgo de desarrollar litiasis renal, especialmente en varones de 40 a 49 años, superando índices antropométricos novedosos como el Índice de Forma Corporal (ABSI) y el Índice de Redondez Corporal (BRI) la precisión del IMC convencional para predecir dicho riesgo.

A nivel fisiopatológico:

Mecanismos de litogénesis: La resistencia a la insulina y la inflamación sistémica de bajo grado asociadas a la adiposidad alteran la amoniogénesis renal y reducen el pH urinario, favoreciendo la cristalización de ácido úrico e induciendo hipercalciuria, hiperoxaluria e hipocitraturia que promueven los cálculos de oxalato cálcico.

Impacto terapéutico de SGLT2i y GLP-1 RA: Los SGLT2i reducen la sobresaturación urinaria al incrementar el volumen de orina y modular el equilibrio ácido-base, atenuando la litogénesis y la inflamación tisular; no obstante, la combinación de glucosuria y pH urinario elevado puede precipitar estruvita si coexiste infección. Por su parte, los GLP-1 RA reducen la formación de cálculos mediante el control glucémico, la pérdida ponderal y la disminución de la microinflamación renal.

Urología funcional, incontinencia urinaria y crecimiento prostático benigno

La obesidad constituye un factor de riesgo desfavorable y modificable en la urología funcional:

Vejiga hiperactiva (OAB) e incontinencia de esfuerzo (SUI): El aumento de la masa grasa corporal, la circunferencia abdominal y la presión intraabdominal se relacionan directamente con el riesgo de vejiga hiperactiva húmeda e incontinencia urinaria de esfuerzo. La pérdida de peso y las intervenciones bariátricas (especialmente la gastrectomía vertical laparoscópica) logran mejoras sintomáticas profundas en la incontinencia urinaria. En pacientes no diabéticos tratados con toxina botulínica A (BTX-A) para OAB refractaria, el uso concomitante de GLP-1 RA reduce el riesgo de retención urinaria e infecciones.

Síntomas del tracto urinario inferior (STUI) y hiperplasia benigna de próstata (HBP): El exceso de ácidos grasos libres y los niveles elevados de insulina activan citocinas proinflamatorias y vías de estrés oxidativo que inducen hiperplasia epitelial y remodelación estromal fibrótica en la próstata. La obesidad sarcopénica (pérdida de masa muscular combinada con exceso adiposo) presenta una prevalencia de HBP y STUI significativamente mayor que la obesidad o sarcopenia aisladas.

Infertilidad masculina, hipogonadismo metabólico y terapias de reemplazo

En los varones, la acumulación de tejido adiposo periférico incrementa la actividad de la enzima aromatasa, acelerando la conversión de testosterona circulante en estrógenos y desencadenando un hipogonadismo hipogonadotrópico de inicio en la adultez o pseudohipogonadismo de la obesidad (caracterizado por testosterona baja con gonadotropinas LH y FSH normales debido a la caída de SHBG).

La reversibilidad de este cuadro constituye la piedra angular del tratamiento:

Intervención no farmacológica y farmacológica: La reducción de peso, el control de la diabetes tipo 2 y la CPAP en la apnea obstructiva del sueño revierten el hipogonadismo sin necesidad de administrar testosterona exógena, la cual puede deteriorar la espermatogénesis en hombres con deseos genésicos.

Papel de los GLP-1 RA y agonistas duales: En pacientes diabéticos y obesos que buscan fertilidad, la semaglutida y la tirzepatida (agonista dual GIP/GLP-1) mejoran la morfología espermática, incrementan la testosterona total y revierten el hipogonadismo metabólico al tiempo que inducen una marcada pérdida ponderal.

Enfermedad renal crónica, trasplante, reconstrucción y urología pediátrica

El impacto de la adiposidad se extiende al parénquima renal y a las subespecialidades quirúrgicas:

Enfermedad renal crónica (ERC) y trasplante: El IMC elevado es responsable del 23,4% de las muertes por ERC a nivel mundial. El ensayo FLOW demostró que 1 mg de semaglutida subcutánea reduce significativamente el riesgo de progresión a fallo renal, la caída del eGFR al 50% y la muerte cardiovascular en pacientes con diabetes tipo 2 y ERC. En trasplante renal, el abordaje robótico en receptores obesos logra resultados equiparables al abordaje abierto con una menor tasa de infecciones del sitio quirúrgico y estancias hospitalarias más cortas.

Urología reconstructiva y pediátrica: En pieloplastia robótica por obstrucción de la unión ureteropielóica, los pacientes obesos experimentan la mayor ganancia de eGFR postoperatoria. En la infancia, la obesidad materna y gestacional se asocia con criptorquidia y alteración del desarrollo de las células de Leydig, mientras que en niños la obesidad incrementa los episodios de enuresis nocturna y vejiga hiperactiva. Asimismo, la profilaxis antibiótica continua en niños con reflujo vesicoureteral se ha asociado de forma independiente con un mayor riesgo de sobrepeso posterior.

Conclusión

Las manifestaciones urológicas de la obesidad reflejan una intrincada red fisiopatológica impulsada por la resistencia a la insulina, la inflamación crónica de bajo grado y la desregulación hormonal sistémica. El impacto del exceso ponderal es marcadamente paradójico: mientras que acelera la agresividad y mortalidad en el cáncer de próstata o la progresión de la enfermedad renal crónica, confiere un beneficio de supervivencia en el carcinoma de células renales y en la recuperación funcional post-pieloplastia. La práctica urológica moderna debe abandonar el enfoque enfocado exclusivamente en el IMC sintomático para adoptar una evaluación integral de la composición corporal y los perfiles metabólicos. En este escenario, la consolidación de las técnicas quirúrgicas robóticas para mitigar riesgos perioperatorios, junto con la incorporación sistemática de terapias incretínicas basadas en agonistas de GLP-1 y SGLT2i, ofrece una vía terapéutica unificada para optimizar la función renal, revertir el hipogonadismo metabólico, atenuar el riesgo de litiasis y mejorar la calidad de vida de los pacientes en todo el espectro urológico.