lunes, 23 de febrero de 2026

iSGLT2 en Insuficiencia Cardíaca: Fisiología de la Descongestión a Largo Plazo.

https://academic.oup.com/eurjhf

Los inhibidores de SGLT2 son pilares en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Pero, ¿se mantiene su efecto diurético con el paso del tiempo? Un reciente comentario editorial en el European Journal of Heart Failure analiza esta fascinante adaptación fisiológica:

​Fase Aguda: Inicialmente, los iSGLT2 generan una diuresis osmótica que reduce efectivamente el volumen extracelular y el peso corporal. ​Fase Crónica (3 meses): A mediano plazo, la natriuresis retorna a niveles basales. El cuerpo activa mecanismos compensatorios, como el eje vasopresina-copeptina, en un intento por conservar agua libre y mitigar el efecto diurético. ​El Reservorio Cutáneo: Un hallazgo muy interesante es que el sodio en la piel disminuye. Movilizar este líquido intersticial actúa como un mecanismo protector para preservar el volumen intravascular y evitar la depleción excesiva del plasma. ​💡 Conclusión: El efecto puramente diurético de los iSGLT2 se atenúa con el tiempo debido a la contrarregulación. Esto subraya por qué el tratamiento médico óptimo guiado por directrices es indispensable: necesitamos bloquear estos sistemas neurohormonales para lograr una descongestión verdaderamente sostenida.



(Eur Heart J) Delirio en medicina CV.

 https://academic.oup.com/eurheartj/

El delirio es un síndrome neuropsiquiátrico común pero poco reconocido en la medicina cardiovascular, asociado a hospitalizaciones prolongadas, aumento de la mortalidad y deterioro cognitivo a largo plazo. Los pacientes que se someten a procedimientos cardiovasculares intervencionistas o quirúrgicos —como el reemplazo de la válvula aórtica transcatéter, el reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica, el bypass coronario o las intervenciones coronarias percutáneas— pueden ser especialmente vulnerables al desarrollo de la válvula.

La incidencia del delirio varía mucho entre procedimientos cardiovasculares, influenciada por las características del paciente, la invasividad del procedimiento y la metodología diagnóstica. Los factores de riesgo incluyen edad avanzada, deterioro cognitivo basal, enfermedad cerebrovascular, tiempos quirúrgicos prolongados, complicaciones perioperatorias e inflamación sistémica. Herramientas diagnósticas como el Método de Evaluación de Confusión (CAM) y el Método de Evaluación de Confusión para la Unidad de Cuidados Intensivos (CAM-UCI) están establecidas pero poco utilizadas en el diagnóstico de delirio. Aunque las estrategias preventivas que enfatizan enfoques no farmacológicos y multicomponentes —como la movilización temprana, la estimulación cognitiva y la higiene del sueño— cuentan con sólidas evidencias, el uso preventivo de agentes farmacológicos sigue siendo controvertido. El tratamiento farmacológico se reserva para casos seleccionados; La dexmedetomidina muestra beneficios en unidades de cuidados intensivos, mientras que antipsicóticos como la quetiapina y la risperidona pueden usarse con cautela. En general, el delirium supone un desafío clínico significativo en la medicina cardiovascular y requiere un enfoque proactivo e interdisciplinar. La evaluación sistemática del riesgo y las estrategias preventivas multimodales deben ser el estándar de atención, mientras que el tratamiento farmacológico debe ser específico de los síntomas y del contexto. Se necesitan más estudios de alta calidad para informar guías basadas en la evidencia adaptadas a poblaciones cardiovasculares.

La actual revisión de vanguardia resume la literatura actual sobre epidemiología, mecanismos, manifestaciones clínicas, diagnóstico, prevención y tratamiento del delirium en medicina cardiovascular. Al integrar hallazgos y debates interdisciplinarios de expertos de cardiología intervencionista, cirugía cardíaca y psiquiatría, pretende definir la vulnerabilidad única de esta población de pacientes, destacar brechas críticas de conocimiento y sentar las bases para desarrollar estrategias de manejo dirigidas y basadas en la evidencia.




(Blog de Ricardo Ruiz de Adana) SIBO: entre la evidencia y el sobrediagnóstico.

Ofrece un marco clínico y práctico para ayudar a decidir cuándo pensar en SIBO y, cuándo es mejor no hacerlo, evitando cascadas diagnósticas y tratamientos innecesarios.

https://ricardoruizdeadana.blogspot.com/

En pocos años, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO, por sus siglas en inglés) ha pasado de ser un diagnóstico relativamente infrecuente y circunscrito a contextos muy concretos, a convertirse en una explicación omnipresente de síntomas digestivos comunes como la distensión abdominal, el meteorismo o la diarrea crónica.

Este cambio no se ha producido como consecuencia de un avance disruptivo en la fisiopatología digestiva ni por la aparición de una prueba diagnóstica altamente fiable, sino por la confluencia de varios fenómenos propios de la medicina contemporánea: la búsqueda de explicaciones rápidas a síntomas funcionales, la expansión de pruebas diagnósticas de bajo umbral y la presión —explícita o implícita— por ofrecer un diagnóstico “con nombre y apellidos”.

En este contexto, el SIBO se ha convertido en un ejemplo paradigmático de lo que podríamos denominar medicina explicativa: aquella que prioriza poner una etiqueta diagnóstica, aunque la relación causal con los síntomas sea débil o incierta, frente a un análisis clínico prudente basado en probabilidades pretest y valor predictivo real.

El problema no es que el SIBO no exista. Existe, y está bien descrito desde hace décadas en pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales claras del intestino delgado. El problema surge cuando este concepto se extrapola de forma acrítica a poblaciones con síntomas digestivos inespecíficos, especialmente en el ámbito de los trastornos funcionales digestivos.

La popularización de los test de aliento, la disponibilidad de antibióticos poco absorbibles y la difusión del concepto de disbiosis intestinal han contribuido a crear un terreno fértil para el sobrediagnóstico. En muchos casos, el diagnóstico de SIBO se establece sin una evaluación rigurosa del contexto clínico, sin considerar diagnósticos más probables y sin valorar adecuadamente las limitaciones de las pruebas utilizadas.

Desde Atención Primaria este fenómeno plantea varios retos relevantes. Por un lado, la presión asistencial y la expectativa del paciente favorecen la realización de pruebas “para descartar algo”. Por otro, la etiqueta de SIBO puede iniciar una cascada diagnóstica y terapéutica difícil de frenar, basada en tratamientos antibióticos repetidos, dietas restrictivas prolongadas y una medicalización innecesaria de la alimentación y del estilo de vida.

Este artículo pretende situar el SIBO en su lugar correcto: ni negarlo como entidad clínica, ni convertirlo en una explicación universal. El objetivo es revisar qué sabemos realmente, cuáles son los límites de la evidencia disponible y, sobre todo, cómo aplicar el concepto de forma prudente y útil en la práctica clínica diaria.

Porque, como ocurre con frecuencia en medicina, más diagnóstico no siempre significa mejor atención, y saber cuándo parar es, en sí mismo, una decisión clínica.




(Diabetes Care) Uso de medicamentos para la gota tras iniciar el tratamiento con iSGLT-2 en pacientes con gota y DM2.

Estudios de emulación de ensayos clínicos de base poblacional. Los SGLT2 pueden reducir el uso de medicamentos relacionados con la gota.

https://diabetesjournals.org/care/

Los inhibidores del cotransportador 2 de sodio-glucosa (SGLT2is) reducen el urato sérico y se asocian con un menor riesgo de brotes recurrentes de gota. Utilizamos emulación de ensayos de diana para comparar las tasas de inicio y uso de alopurinol y uso de antiinflamatorios (glucocorticoides de alta dosis, antiinflamatorios no esteroideos [AINEs], colchicina) y diuréticos (fármacos prototípicos sueros para elevar el urato) entre pacientes con gota que utilizaban SGLT2is frente a inhibidores de la peptidilpeptidasa 4 (DPP-4is) (comparador primario), con agonistas del receptor del peptídeo tipo glucagón 1 (GLP-1RA) como comparador alternativo.

DISEÑO Y MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN

A partir de una base de datos de población general, identificamos pacientes con gota y diabetes tipo 2 comórbida y utilizamos riesgos proporcionales de Cox y regresiones de Poisson con ponderación inversa de probabilidad de tratamiento para emular la aleatorización a SGLT2i o DPP-4i/GLP-1RA. También replicamos el análisis en un conjunto de datos de historiales electrónicos de salud con ajustes adicionales para urato sérico y IMC.

RESULTADOS

Entre 26.739 adultos con gota y diabetes tipo 2 (edad media 66 años), el 67% tenía polifarmacia. La iniciación de alopurinoles fue menor entre los iniciadores de SGLT2i que DPP-4i, con una razón de riesgo de 0,62 (IC 95% 0,52–0,73). Las asociaciones fueron más fuertes entre quienes usaron diuréticos al inicio (P para interacción = 0,03) y persistieron al comparar SGLT2i con GLP-1RA y teniendo en cuenta el urato sérico y el IMC en el conjunto de datos secundarios. SGLT2i también se asoció con tasas más bajas de dispensación de glucocorticoides en dosis altas, AINEs, colchicina y diuréticos, con proporciones de tasas de 0,78 (IC 95% 0,74–0,83), 0,85 (IC 95% 0,80–0,92), 0,87 (IC 95% 0,83–0,92) y 0,87 (IC 95% 0,85–0,89), respectivamente.

CONCLUSIONES

Para pacientes con gota y diabetes tipo 2, el SGLT2I podría reducir el uso de medicación relacionada con la gota, lo que a su vez podría disminuir la exposición a los efectos nocivos cardiovasculares, renales y metabólicos de los AINEs y glucocorticoides en esta población de alto riesgo.



Formación en la Calzada. "Primero, descartar lo orgánico".

Claudia, MIR3 en rotación urbana en el centro, nos recuerda, de un modo magistral, una de las máximas que deben regir nuestro quehacer diario: "primero, descartar lo orgánico".

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domingo, 22 de febrero de 2026

Nueva declaración ACC 2025 sobre enfermedad arterial periférica en diabetes.

Conoce las recomendaciones actualizadas para el manejo integral de esta combinación de alto riesgo: https://www.cardioteca.com

💊 Priorizar inhibidores SGLT2 y arGLP-1 para beneficio cardio-renal-metabólico ⚕️ Terapia dual rivaroxabán-aspirina reduce eventos cardiovasculares y de extremidades 🏃‍♂️ Ejercicio supervisado mejora función y calidad de vida 🩺 Cribado dirigido previene progresión a isquemia crítica

Mensajes clave

  • La enfermedad arterial periférica en diabetes requiere cribado dirigido en poblaciones de alto riesgo para prevenir la progresión a isquemia que amenaza la extremidad
  • Los inhibidores SGLT2 y arGLP-1, especialmente semaglutide, ofrecen beneficios únicos para el manejo funcional y cardiovascular
  • La terapia dual con rivaroxabán más aspirina reduce significativamente los eventos cardiovasculares y de extremidades mayores
  • La terapia de ejercicio supervisado constituye un tratamiento fundamental con evidencia robusta para mejorar la función
  • La revascularización urgente y el manejo multidisciplinario son esenciales para el salvamento de extremidades

MEXEM. Toxíndrome por cocaína. Urgencias 2026.