miércoles, 17 de junio de 2026

Presentado en Cataluña un consenso pionero para transformar el abordaje de las enfermedades cardiovasculares, renales, hepáticas y metabólicas desde la Atención Primaria.

https://www.camfic.cat/

El Síndrome Cardio, Renal, Hepático y Metabólico (SCRHM) es una condición

compleja y multifactorial que integra diversas disfunciones orgánicas e

incluye alteraciones cardiovasculares, renales, hepáticas y metabólicas a menudo

interrelacionadas. Los estudios epidemiológicos han descrito asociaciones

consistentes entre los diversos componentes del síndrome, con un papel central

de la adiposidad visceral y la resistencia a la insulina. Esto comporta un incremento

del riesgo de enfermedades cardiovasculares y neoplasias malignas.

Este síndrome representa un gran reto para los profesionales de la salud de

todos los ámbitos asistenciales, pero especialmente en el marco de la Atención

Primaria, donde se abordan todos los estadios de la enfermedad. Por un lado,

se interviene en la prevención, detección y tratamiento precoz de sus condicionantes

y, por otro, se lleva a cabo el abordaje de los estadios avanzados de

manera conjunta con otras especialidades médicas.

El aumento de la incidencia de la obesidad, el progresivo envejecimiento de la

sociedad y la mejora de la supervivencia comportarán una carga más elevada

en el manejo de este síndrome para el sistema sanitario, ya que la incidencia de

los estadios más evolucionados con una patología establecida se ha mantenido

a lo largo de los años.



(JAMA) En pacientes adultos con prediabetes, las intervenciones en estilo de vida tienen resultados favorables en la incidencia de multimorbilidad a largo plazo, no así la metformina. Seguimiento de una cohorte de un EC .

 https://jamanetwork.com/

Puntos clave

Pregunta
¿Cuáles son las asociaciones de las intervenciones sobre el estilo de vida y la metformina, en comparación con placebo, sobre la aparición de multimorbilidad en adultos con prediabetes?

Hallazgos
En 1.173 participantes inscritos en Medicare y seguidos durante 21 años tras su inclusión en un ensayo clínico aleatorizado, la multimorbilidad se presentó en el 82%, 85% y 87% de los participantes de los grupos de intervención sobre el estilo de vida, metformina y placebo, respectivamente.

Tras ajustar por covariables relevantes, el riesgo de multimorbilidad fue significativamente menor en el grupo asignado a la intervención intensiva sobre el estilo de vida en comparación con el grupo placebo. No se observaron diferencias significativas entre los grupos de metformina y placebo.

Significado
Entre los adultos con prediabetes al inicio del estudio, la intervención sobre el estilo de vida, pero no la metformina, se asoció con un menor riesgo de desarrollar multimorbilidad durante 21 años de seguimiento.


Resumen

Importancia

Investigar cómo prevenir o retrasar no solo una enfermedad, sino múltiples enfermedades crónicas, es de gran relevancia para la salud pública. Sin embargo, pocas intervenciones han demostrado éxito durante seguimientos prolongados.

Objetivo

Examinar la asociación de una intervención sobre el estilo de vida o de metformina, en comparación con placebo, sobre la multimorbilidad a largo plazo en adultos con prediabetes.

Diseño, ámbito y participantes

Estudio observacional de seguimiento de una cohorte procedente de un ensayo clínico aleatorizado realizado en 27 centros de Estados Unidos entre el 1 de junio de 1996 y el 31 de diciembre de 2021.

Entre junio de 1996 y mayo de 1999, 3.234 adultos con alto riesgo de diabetes participaron en el Programa de Prevención de la Diabetes (DPP), de tres años de duración. Posteriormente fueron incluidos en el Estudio de Resultados del Programa de Prevención de la Diabetes (DPPOS).

De esta cohorte, se dispuso de datos de morbilidad de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) hasta 2021 para 1.173 participantes que otorgaron su consentimiento. Los análisis se realizaron entre junio de 2024 y noviembre de 2025.

Intervenciones

Los participantes del DPP fueron asignados aleatoriamente a:

  • Intervención intensiva sobre el estilo de vida.
  • Metformina.
  • Placebo.

Durante el DPPOS, el tratamiento fue desenmascarado y el placebo se suspendió, mientras que la metformina se mantuvo. Además, el grupo de estilo de vida recibió sesiones de refuerzo semestrales, y hasta 2014 todos los participantes tuvieron acceso trimestral a clases sobre hábitos saludables.

Variable principal de resultado

La variable principal fue la multimorbilidad, definida como la presencia de dos o más de 15 enfermedades crónicas frecuentes recogidas en la base de datos de enfermedades crónicas de Medicare.

Se utilizaron modelos de riesgos proporcionales de Cox para estimar la asociación entre los grupos de tratamiento y el tiempo hasta la aparición de los eventos.

Resultados

De los 1.173 participantes:

  • Edad mediana: 74 años (RIC: 70–80).
  • 795 participantes (68%) eran mujeres.

Al final del seguimiento:

  • 997 participantes (85%) habían desarrollado al menos dos enfermedades crónicas.
  • Número mediano de enfermedades: 5 (RIC: 3–7).

Por grupos:

  • Estilo de vida: 316 de 385 (82%).
  • Metformina: 327 de 385 (85%).
  • Placebo: 350 de 403 (87%).

En comparación con placebo:

  • La intervención sobre el estilo de vida redujo significativamente el riesgo de multimorbilidad:
    • HR 0,79 (IC 95%: 0,68–0,93).
  • La metformina no mostró diferencias significativas:
    • HR 0,91 (IC 95%: 0,78–1,07).

Estos resultados se mantuvieron incluso cuando la diabetes fue excluida de la definición de multimorbilidad.

Cuando el análisis se limitó a combinaciones de las enfermedades más costosas desde el punto de vista sanitario, la intervención sobre el estilo de vida mostró un beneficio aún mayor:

  • HR 0,57 (IC 95%: 0,38–0,85).

Conclusiones y relevancia

Entre los adultos con prediabetes al inicio del estudio, una intervención intensiva sobre el estilo de vida, pero no el tratamiento con metformina, se asoció con una menor carga de multimorbilidad a largo plazo.

Estos hallazgos sugieren que los programas estructurados de modificación del estilo de vida pueden producir beneficios duraderos y reducir el desarrollo de múltiples enfermedades crónicas durante décadas de seguimiento.

(Lancet) ERC en afecciones complejas y avances terapéuticos: esperanzas y desafíos. Principales avances terapéuticos (iSGLT2, ARM y aGLP) y principales desafíos en AP (multimorbilidad, fragilidad y polifarmacia).

 https://www.thelancet.com

La enfermedad renal crónica (ERC) se reconoce cada vez más como una afección compleja y multisistémica que rara vez se presenta de forma aislada. Este artículo de la serie describe importantes avances terapéuticos dirigidos a vías inflamatorias, metabólicas y fibróticas compartidas entre la ERC, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la obesidad y las infecciones.

Los tratamientos más novedosos, incluidos los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2), los antagonistas no esteroideos del receptor de mineralocorticoides y los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), han demostrado beneficios significativos para ralentizar la progresión de la ERC y mejorar los resultados cardiovasculares. Además, las estrategias de tratamiento combinado muestran un potencial aditivo en términos de eficacia.

Este artículo también aborda la complejidad de la toma de decisiones terapéuticas en la ERC, destacando la multimorbilidad, la fragilidad y la polifarmacia como importantes desafíos para la implementación de estos tratamientos en la práctica general y en atención primaria.

Asimismo, se identifican grupos de pacientes de alto riesgo frecuentemente infradiagnosticados, como aquellos con ERC asociada a infecciones o cáncer, en quienes la detección precoz y una atención integrada podrían mejorar notablemente los resultados clínicos.

Por último, los autores hacen un llamamiento a:

  • Generar evidencia más inclusiva y representativa de la población real.
  • Mejorar el cribado de la ERC dentro de otros circuitos asistenciales y enfermedades relacionadas.
  • Coordinar la implementación de las nuevas terapias emergentes.

Estas medidas podrían contribuir de forma significativa a reducir la carga global de la enfermedad renal crónica.

(Annals of Internal Medicine) Tratamientos farmacológicos con modificaciones del estilo de vida en adultos con sobrepeso u obesidad en el ámbito ambulatorio: guía clínica visual del Colegio Estadounidense de Médicos.

 https://www.acpjournals.org/

El propósito de esta Guía Clínica Visual es proporcionar a los médicos y otros profesionales sanitarios un resumen visual de la guía clínica del ACP, titulada: “Tratamientos farmacológicos junto con modificaciones del estilo de vida en adultos no embarazados con sobrepeso u obesidad en el ámbito ambulatorio: una guía clínica viva del Colegio Americano de Médicos (abril de 2026)”.

Además, esta Guía Clínica Visual incluye una visualización interactiva de datos que presenta los hallazgos relacionados con las recomendaciones clínicas del ACP sobre este tema, facilitando la comprensión y aplicación de la evidencia disponible en la práctica clínica.



(Gov. UK) Angioedema por IECA.

Hay diferencia entre el angioedema mediado por bradicinina y el mediado por histamina y las estrategias de tratamiento difieren significativamente. El angioedema mediado por bradicinina no responde al tratamiento estándar.

https://www.gov.uk/

Recomendaciones para los profesionales sanitarios

  • El angioedema es un efecto adverso conocido, aunque poco frecuente o raro, del tratamiento con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA). Puede ser de origen alérgico (mediado por histamina) o, con menor frecuencia, no alérgico (mediado por bradicinina). Los profesionales sanitarios deben considerar un mecanismo mediado por bradicinina cuando el tratamiento estándar de la anafilaxia resulte ineficaz.
  • El angioedema puede aparecer en cualquier momento durante el tratamiento, incluso después de semanas o años de uso continuado.
  • La inflamación de la lengua, los labios, la cara o la laringe, que puede provocar dificultad para respirar o tragar, puede progresar y comprometer la vía aérea. Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal y cólicos gastrointestinales.
  • Es poco probable que el angioedema mediado por bradicinina responda a los tratamientos estándar para la anafilaxia, incluida la adrenalina (epinefrina).
  • La falta de respuesta al tratamiento habitual de la anafilaxia debe hacer sospechar un angioedema mediado por bradicinina, y el tratamiento posterior debe guiarse por los protocolos clínicos correspondientes.
  • Si se sospecha angioedema en un paciente que está tomando un IECA, se debe suspender inmediatamente el medicamento y no volver a administrarlo

(HSSIB) Seguridad del paciente y Diabetes: estupenda reflexión sobre aspectos clave de seguridad/responsabilidad en la transición entre niveles asistenciales.

 https://www.hssib.org.uk/

Un desafío compartido en distintos entornos asistenciales

La insulina es un medicamento de alto riesgo. Su uso seguro depende no solo del conocimiento clínico, sino también de la comunicación, la coordinación y una comprensión precisa de las necesidades y capacidades de cada persona.

En las investigaciones realizadas en la comunidad, escuchamos cómo los pacientes vulnerables —incluidas personas con deterioro cognitivo, fragilidad o circunstancias sociales complejas— con frecuencia quedan desatendidos entre distintos servicios. La autoadministración de insulina requiere un determinado nivel de capacidad, y el apoyo necesario para desarrollarla no siempre está disponible.

En algunos casos, encontramos una falta de claridad sobre quién es responsable de evaluar la capacidad de un paciente para autoadministrarse insulina de forma segura, especialmente cuando la atención es compartida entre atención primaria, equipos comunitarios y familiares o cuidadores informales.

En el ámbito hospitalario, identificamos prioridades asistenciales en competencia, limitaciones de personal y variabilidad en la formación, factores que pueden afectar la administración segura de insulina. Los sistemas diseñados para apoyar una administración segura de medicamentos no siempre se ajustan a la realidad cotidiana de las salas hospitalarias.

Reconocer la vulnerabilidad y los cambios en las necesidades

La capacidad de una persona para autoadministrarse insulina puede cambiar con el tiempo debido a enfermedades, deterioro cognitivo o modificaciones en el apoyo social disponible. Sin embargo, los sistemas no siempre se adaptan con suficiente rapidez para reflejar estos cambios.

Esto puede dar lugar a que algunas personas continúen autoadministrándose insulina cuando ya no es seguro hacerlo o, por el contrario, pierdan su independencia cuando un apoyo adecuado les permitiría continuar gestionando el tratamiento de forma segura.

Reconocer y responder a estos cambios requiere evaluaciones periódicas de la capacidad funcional, criterios claros para revisar la situación cuando las circunstancias cambian y una coordinación más sólida entre los servicios sanitarios y sociales.

Reducir la brecha entre la atención comunitaria y la hospitalaria

Los pacientes ingresados en el hospital pueden llegar con información limitada sobre su pauta de insulina o sobre su grado de independencia en el manejo del tratamiento. Del mismo modo, los procesos de alta hospitalaria no siempre garantizan que los equipos comunitarios, los cuidadores o los propios pacientes reciban información y apoyo adecuados.

Esto puede provocar retrasos en la administración de la insulina, la pérdida de rutinas consolidadas que favorecen una autogestión segura y una mayor dependencia de profesionales que pueden no estar familiarizados con las necesidades específicas de la persona.

Mejorar estas transiciones entre proveedores de atención y redes de apoyo es fundamental para reducir los daños.

La importancia de una respuesta a nivel de sistema

Lo que une los hallazgos de estos informes no es una falta de compromiso con la seguridad de la insulina por parte de los pacientes, del personal del NHS o de los cuidadores, sino la complejidad de los sistemas en los que operan.

En los tres informes identificamos desafíos que requieren una respuesta coordinada a nivel de todo el sistema:

  • Deficiencias en el flujo de información: la información crítica sobre pautas de insulina, capacidad del paciente o cambios recientes no siempre se transfiere eficazmente entre distintos entornos asistenciales.
  • Variabilidad en la formación y las competencias: la confianza y la capacidad del personal para manejar la insulina pueden diferir considerablemente, especialmente fuera de los equipos especializados.
  • Responsabilidad poco clara sobre los riesgos: no siempre está definido quién debe evaluar y mantener la seguridad del uso de la insulina cuando intervienen varios servicios.
  • Supervisión limitada del sistema en su conjunto: las organizaciones suelen gestionar los riesgos dentro de sus propios límites, sin una visión completa del recorrido asistencial del paciente.

¿Qué debe cambiar?

Aunque cada uno de nuestros informes incluye observaciones y recomendaciones específicas sobre seguridad, existen varias prioridades transversales claramente identificadas:

  • Reforzar la comunicación en todo el sistema para garantizar que la información precisa y oportuna acompañe al paciente.
  • Clarificar las responsabilidades para definir quién debe evaluar y apoyar el uso seguro de la insulina a lo largo de toda la atención de la persona.
  • Invertir en formación y apoyo para fortalecer la confianza y las competencias más allá de los equipos especializados.
  • Diseñar sistemas centrados en el recorrido asistencial del paciente, y no en las fronteras organizativas.

(EHJ). Cambio de warfarina a anticoagulantes orales directos en pacientes asiáticos ancianos y frágiles con fibrilación auricular: un estudio nacional de Corea.

https://academic.oup.com/eurheartj

En pacientes ancianos frágiles asiáticos, en tratamiento estable con warfarina por FA, el cambio a ACOD se asoció con mayor riesgo de eventos adversos clínicos, sugiriendo la necesidad de evaluación cuidadosa antes de un cambio rutinario.

Un ensayo europeo reciente encontró que, en pacientes ancianos frágiles con fibrilación auricular (FA), cambiar de una terapia con warfarina bien controlada a anticoagulantes orales directos (ACOD) se asoció con un mayor riesgo de sangrado. Este estudio tuvo como objetivo evaluar la seguridad y la eficacia de cambiar de warfarina a ACOD en pacientes asiáticos ancianos y frágiles con FA.

Métodos
Se utilizó la base de datos nacional de reclamaciones sanitarias de Corea para identificar pacientes con FA de ≥75 años que habían recibido warfarina entre enero de 2013 y agosto de 2015, presentaban una puntuación de riesgo de fragilidad hospitalaria (Hospital Frailty Risk Score) ≥5 y no habían experimentado episodios de sangrado mayor ni eventos tromboembólicos durante ese período. Para evaluar el efecto del cambio de warfarina a un ACOD, se aplicó un enfoque de exposición variable en el tiempo basado en el tratamiento anticoagulante recibido. El resultado principal fue el sangrado mayor. Los resultados secundarios incluyeron eventos tromboembólicos, resultado clínico neto (NCO; combinación de sangrado mayor y eventos tromboembólicos) y mortalidad por cualquier causa.

Resultados
Entre 12.461 pacientes, 9.112 continuaron con warfarina, mientras que 3.349 cambiaron a un ACOD al menos una vez. Durante un seguimiento total de 11.842 personas-año, el tratamiento con ACOD se asoció con mayores riesgos de:

  • Sangrado mayor (hazard ratio [HR] 1,36; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,01–1,81).
  • Eventos tromboembólicos (HR 1,61; IC 95%: 1,30–2,00).
  • Resultado clínico neto (HR 1,58; IC 95%: 1,29–1,94).
  • Mortalidad por cualquier causa (HR 1,20; IC 95%: 1,02–1,42).

En diversos análisis por subgrupos, el tratamiento con ACOD mostró una tendencia a presentar mayores riesgos para todos los resultados evaluados en comparación con el tratamiento con warfarina.

Conclusiones
En pacientes asiáticos ancianos y frágiles con FA que estaban estables y bien controlados con warfarina, el cambio a un ACOD se asoció con un mayor riesgo de eventos clínicos adversos. Estos hallazgos sugieren que debe considerarse cuidadosamente la decisión de cambiar de forma rutinaria de warfarina a un ACOD en este tipo de pacientes.