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En noviembre de 2025, Pfizer anunci贸 la adquisici贸n de Metsera por 10.000 millones de d贸lares. Metsera es una empresa de biotecnolog铆a que desarrolla agonistas del receptor GLP-1 y otros p茅ptidos para el tratamiento de la obesidad. Casi al mismo tiempo, la administraci贸n estadounidense obtuvo compromisos de Novo Nordisk y Eli Lilly, otro productor de f谩rmacos GLP-1, para reducir sustancialmente el precio de estos productos, con el objetivo de aumentar dr谩sticamente el acceso de los pacientes. Diversos actores del sector est谩n presionando para ampliar las l铆neas de desarrollo de f谩rmacos GLP-1.
Contener el crecimiento de la epidemia mundial de obesidad tendr铆a claros beneficios tanto a nivel individual como poblacional. El uso de f谩rmacos GLP-1 se ha asociado en algunos pacientes con mejores resultados cardiovasculares, un menor riesgo de enfermedad renal, una disminuci贸n del deseo de consumir alcohol y posibles efectos protectores contra enfermedades neurodegenerativas. Por lo tanto, es f谩cil comprender el gran inter茅s en invertir en el desarrollo de estos productos y el optimismo respecto a sus efectos en la salud p煤blica.
No obstante, han surgido algunas se帽ales preocupantes. Los f谩rmacos GLP-1 han sido aprobados para personas con diabetes tipo 2, obesidad o sobrepeso y ciertas afecciones coexistentes, pero cada vez m谩s personas los utilizan para lograr y mantener la delgadez en ausencia de estas indicaciones. La proporci贸n de recetas de agonistas del receptor GLP-1 que se emitieron para personas sin diabetes, obesidad o sobrepeso aument贸 del 4,5 % en 2018 al 17 % en 2023. 1 Los agonistas del receptor GLP-1 han mostrado un potencial inicial como tratamiento para el trastorno por atracones, ² que se asocia con una alta probabilidad de obesidad y se caracteriza por episodios recurrentes de atracones que causan un malestar considerable y no se acompa帽an de conductas compensatorias. Pero tambi茅n existe evidencia preliminar convincente que sugiere que el uso de estos f谩rmacos podr铆a exacerbar y conducir a nuevos diagn贸sticos de trastornos alimentarios restrictivos, incluida la anorexia nerviosa.³ Aunque la asociaci贸n entre el uso de f谩rmacos GLP-1 y la anorexia nerviosa se ha informado en la prensa popular y es ampliamente reconocida por los especialistas en trastornos de la alimentaci贸n, es menos conocida entre los cl铆nicos de otras especialidades. La anorexia nerviosa se caracteriza, seg煤n el Manual Diagn贸stico y Estad铆stico de los Trastornos Mentales (DSM-5), por la restricci贸n de la ingesta energ茅tica que conduce a un bajo peso corporal, miedo a engordar y una alteraci贸n en la percepci贸n del propio peso o forma corporal, o la incapacidad para reconocer la gravedad de la enfermedad. Una revisi贸n crucial de la edici贸n anterior fue la eliminaci贸n de un umbral de peso espec铆fico. Este cambio refleja la necesidad de considerar factores m谩s all谩 del peso al momento del diagn贸stico, como la edad del paciente, el 铆ndice de masa corporal (IMC) antes del inicio de los s铆ntomas y la rapidez de la p茅rdida de peso. La prevalencia de la anorexia nerviosa a lo largo de la vida alcanza el 6,3 % en mujeres y el 0,3 % en hombres, ⁴ y el riesgo de muerte por cualquier causa entre las personas con anorexia nerviosa es m谩s de cinco veces mayor que el de la poblaci贸n general.⁵ Los f谩rmacos GLP-1 son eficaces para la p茅rdida de peso porque activan v铆as centrales que controlan la homeostasis energ茅tica, la conducta alimentaria y la saciedad, y ralentizan el vaciamiento g谩strico, lo que provoca sensaci贸n de plenitud y, a menudo, n谩useas tras comidas muy peque帽as. Como consecuencia, quienes toman estos medicamentos pueden presentar un balance energ茅tico considerablemente negativo durante meses o a帽os. Se han observado deficiencias nutricionales, alteraciones electrol铆ticas, hipotensi贸n ortost谩tica, osteopenia, sarcopenia, adelgazamiento del cabello y otros signos de desnutrici贸n, y los efectos del uso prolongado a煤n se desconocen en gran medida.
Por lo tanto, no sorprende que las personas con antecedentes de trastornos de la alimentaci贸n o con predisposici贸n gen茅tica a la anorexia nerviosa puedan entrar en un ciclo de restricci贸n energ茅tica, p茅rdida de peso y refuerzo social positivo respecto a su delgadez al usar estos productos. Es posible que los m茅dicos no reconozcan estas complicaciones, especialmente en personas con un IMC normal o alto. Solo el 6 % de las personas con un trastorno de la alimentaci贸n son diagnosticadas con bajo peso seg煤n las estad铆sticas de la organizaci贸n sin fines de lucro Asociaci贸n Nacional de Anorexia Nerviosa y Trastornos Asociados. Las personas con un IMC alto pueden tener riesgo de desarrollar trastornos de la alimentaci贸n restrictivos al usar medicamentos GLP-1, pero estos trastornos pueden pasar desapercibidos para los m茅dicos, quienes a menudo reciben poca o ninguna capacitaci贸n en esta 谩rea.
Tambi茅n resulta preocupante la facilidad con la que personas sin sobrepeso ni obesidad pueden obtener f谩rmacos GLP-1 sin una evaluaci贸n adecuada por parte de un profesional sanitario. Algunos vendedores en l铆nea env铆an estos f谩rmacos a los pacientes sin exigirles que se comuniquen directamente con un m茅dico ni que confirmen que cumplen los criterios indicados en la etiqueta. Las farmacias de formulaci贸n magistral han aumentado su producci贸n para satisfacer la creciente demanda de agentes GLP-1 utilizados como "f谩rmacos para mejorar el estilo de vida" y, tradicionalmente, han enfrentado una regulaci贸n m铆nima a pesar de la respuesta de la FDA al anuncio de Hims & Hers en febrero. En numerosos v铆deos publicados en Instagram y TikTok, mujeres j贸venes ensalzan las ventajas de usar f谩rmacos GLP-1 para perder peso en personas con un IMC bajo o normal, incluso mediante la "microdosificaci贸n".
Faltan estudios rigurosos sobre la incidencia de trastornos alimentarios en personas que toman agentes GLP-1. Sin embargo, en una muestra grande de registros m茅dicos anonimizados de personas que tomaban agonistas del receptor GLP-1, los pacientes con una afecci贸n de salud mental preexistente ten铆an m谩s del doble de probabilidades que aquellos sin afecciones de salud mental de desarrollar un trastorno alimentario dentro de los 2 a帽os posteriores al inicio del tratamiento. La incidencia acumulada de nuevos diagn贸sticos de trastornos alimentarios (m谩s com煤nmente anorexia nerviosa) en la poblaci贸n total del estudio fue del 1,275%. 3 Dado que se informa que uno de cada ocho adultos estadounidenses —o aproximadamente 33 millones de personas— ha tomado medicamentos GLP-1, esta proporci贸n se traduce en m谩s de 420.000 personas que podr铆an desarrollar un trastorno alimentario relacionado con el uso a largo plazo. M茅dicos, investigadores cl铆nicos, reguladores, legisladores y desarrolladores de f谩rmacos no est谩n preparados para esta nueva oleada. No existe un protocolo est谩ndar de detecci贸n de trastornos de la alimentaci贸n recomendado por los fabricantes antes de prescribir f谩rmacos GLP-1, y las bases de datos de seguridad y los estudios posteriores a la comercializaci贸n no est谩n dise帽ados espec铆ficamente para evaluar este resultado. El uso fuera de indicaci贸n sigue siendo frecuente. Muchos pacientes pueden estar tomando estos f谩rmacos sin el conocimiento de su m茅dico, tras haberlos obtenido de fuentes en l铆nea. Ante la ausencia de directrices formales, los prescriptores pueden utilizar las herramientas de detecci贸n disponibles para evaluar si los pacientes tienen antecedentes de trastornos de la alimentaci贸n o un riesgo elevado de afecciones relacionadas antes de iniciar el tratamiento con f谩rmacos GLP-1 y monitorizarlos para detectar una p茅rdida de peso excesiva, desnutrici贸n y conductas alimentarias desordenadas durante todo el tratamiento.
Se han realizado importantes inversiones en agonistas del receptor GLP-1 y f谩rmacos relacionados, lo que ha propiciado una adopci贸n r谩pida y generalizada de esta clase de medicamentos, dise帽ados para uso a largo plazo. Adem谩s de los m煤ltiples agentes GLP-1 aprobados en el mercado, se est谩n llevando a cabo decenas de ensayos cl铆nicos de fase avanzada con productos GLP-1, y se ha observado una intensa actividad de inversi贸n y adquisiciones en este 谩mbito. Sin embargo, a煤n no se ha demostrado que ning煤n medicamento sea seguro y eficaz para el tratamiento de la anorexia nerviosa.
Una mayor comprensi贸n de la biolog铆a de la obesidad podr铆a orientar a los investigadores hacia nuevas e inesperadas direcciones. Al igual que la obesidad, la anorexia nerviosa se reconoce cada vez m谩s como una enfermedad metab贸lica compleja que frecuentemente se acompa帽a de trastornos psiqui谩tricos coexistentes y est谩 influenciada por factores ambientales. Existen importantes 谩reas de superposici贸n mecanicista en la biolog铆a subyacente de ambas afecciones, que podr铆an representar dianas para el desarrollo de f谩rmacos en la anorexia nerviosa.
Ante la cr贸nica falta de inversi贸n en la salud f铆sica y mental de la mujer, ¿podr铆an las farmac茅uticas, los inversores y los responsables pol铆ticos aprovechar los avances en el desarrollo de agonistas del receptor GLP-1 para encontrar soluciones para la prevenci贸n y el tratamiento de la anorexia nerviosa, una preocupaci贸n cada vez m谩s acuciante dado el uso y abuso generalizados de estos productos? M谩s fundamentalmente, ¿podr铆an estos actores impulsar cambios en una cultura que valora la delgadez a cualquier precio? Mantengo la esperanza de que la respuesta a ambas preguntas sea afirmativa.