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El estudio que hoy comentamos en el Blog de Mateu es un análisis del uso de glucosuria como biomarcador de adherencia en pacientes con DM2 que tenían pautado un iSGLT2. Para ello, se realizó un estudio observacional en pacientes de más de 45 años de Cádiz, analizando los datos de laboratorio y la dispensación farmacológica. (Sigue leyendo...)
Los autores analizaron más de 28.000 determinaciones de glucosuria en más de 21.000 pacientes. La glucosuria evidente (>1000 mg/dL) apareció en el 9,2% de las muestras y, de estas, el 87,5% correspondía a pacientes tratados con un iSGLT2. En este grupo, la glucosuria fue mayoritariamente evidente, aunque en un pequeño porcentaje (9%) no se encontró glucosuria, lo que sugiere posibles problemas de adherencia. -Supongo que, aunque dispensen el fármaco en farmacias, no lo tomarán y valorar la adherencia es complejo-
Se encontró una asociación significativa entre la ausencia de glucosuria y una menor adherencia. Si la adherencia era buena, la glucosuria estaba ausente en el 4,5%. Sin embargo, si la adherencia era mala, la glucosuria estaba ausente en el 38,5% (p > 0,001). Además, la ausencia de glucosuria se asoció a ser mujer y a peor función renal. Hay que entender que en pacientes con ERC avanzada la glucosuria desciende notablemente, lo que limita el uso de la glucosuria como marcador.
Esta asociación entre el uso de un biomarcador y la valoración de la adherencia es un hallazgo clínicamente interesante en DM2. Aunque el uso de marcadores para esto es empleado en otros campos de la medicina, su uso en diabetes es, hasta donde conoce este redactor, novedoso y viene a solventar un problema relevante en diabetes.
Los autores concluyen que la ausencia de glucosuria podría ser un marcador sencillo y accesible de mala adherencia en la práctica clínica, aunque su interpretación debe ser cautelosa en pacientes con enfermedad renal.
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