lunes, 21 de septiembre de 2026

(El blog de Ricardo Ruiz de Adana Pérez) TSH suprimida en el paciente asintomático: cómo estudiarla y cuándo tratar.

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Resumen estructurado para la consulta

Idea clave: una TSH suprimida en un paciente asintomático no equivale automáticamente a hipertiroidismo que requiera tratamiento. Antes de etiquetar, derivar o tratar, hay que confirmar si la alteración es persistente, interpretar el patrón conjunto de TSH, T4 libre y T3, y descartar causas exógenas, interferencias analíticas y situaciones no tiroideas.

Qué puede significar: si la TSH está por debajo del límite inferior de normalidad pero T4 libre y T3 son normales, el escenario más probable es un hipertiroidismo subclínico, aunque no es el único. Si T4 libre y/o T3 están elevadas, hablamos de hipertiroidismo franco. Si, por el contrario, la TSH baja se acompaña de T4 libre y T3 bajas o bajas-normales, hay que pensar sobre todo en enfermedad no tiroidea grave o en hipotiroidismo central, no en hipertiroidismo.

Primer paso práctico: en el paciente ambulatorio no gestante, la conducta inicial suele ser repetir TSH y solicitar simultáneamente T4 libre y T3. Esto es especialmente importante porque una reducción aislada de TSH puede ser transitoria. Si el paciente toma biotina en dosis de 5 a 10 mg o superiores, conviene suspenderla al menos dos días antes de repetir la analítica, ya que puede producir una TSH falsamente baja y hormonas tiroideas falsamente elevadas.

Qué revisar en la anamnesis desde el inicio: tratamiento con levotiroxina, suplementos con biotina, exposición reciente a contraste yodado, uso de amiodarona, glucocorticoides, dopaminérgicos u otros fármacos que puedan suprimir la TSH, antecedentes de enfermedad tiroidea, bocio o nódulos, y posibilidad de embarazo si procede. También hay que preguntar por palpitaciones, intolerancia al calor, temblor, pérdida de peso o disnea de esfuerzo, aunque el motivo del artículo sea el paciente “sin síntomas”, porque a veces los síntomas son leves o no se verbalizan espontáneamente.

Qué buscar en la exploración: bocio difuso o nodular, taquicardia o arritmia, temblor fino, pérdida ponderal no explicada y signos sugestivos de enfermedad de Graves, sobre todo orbitopatía. En muchos pacientes con hipertiroidismo subclínico la exploración puede ser poco llamativa, de modo que la ausencia de hallazgos no excluye patología tiroidea persistente.

Cuándo ampliar el estudio etiológico: Debe plantearse cuando la TSH permanece suprimida por debajo de 0,1 mU/L, existen factores de riesgo de complicaciones —como edad avanzada, cardiopatía, fibrilación auricular u osteoporosis— o se está considerando iniciar tratamiento. La elección de las pruebas debe orientarse por la sospecha clínica. Los anticuerpos frente al receptor de TSH (TRAb) son útiles para confirmar una enfermedad de Graves; cuando se dispone de anticuerpos estimulantes del receptor de TSH (TSI), estos identifican específicamente la fracción estimuladora. La gammagrafía tiroidea resulta especialmente útil si se sospecha autonomía funcional nodular, si los TRAb son negativos o no están disponibles, o cuando es necesario diferenciar entre enfermedad de Graves, bocio multinodular tóxico, adenoma tóxico y tiroiditis. La ecografía tiroidea con Doppler puede aportar información complementaria sobre la morfología glandular y el patrón de vascularización, sobre todo cuando la gammagrafía no está disponible o está contraindicada. El objetivo no es solicitar todas las pruebas de forma sistemática, sino identificar de manera dirigida la causa de la supresión de TSH: enfermedad de Graves, autonomía nodular, tiroiditis, administración exógena de hormona tiroidea u otras causas menos frecuentes.

Por qué importa aunque el paciente esté asintomático: el hipertiroidismo subclínico persistente se asocia a un aumento del riesgo de fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca y pérdida de masa ósea, sobre todo cuando la TSH está muy suprimida y en pacientes mayores, con enfermedad cardiovascular o con riesgo osteoporótico. El riesgo de progresión a hipertiroidismo franco también es mayor cuando la TSH es <0,1 mU/L que cuando se mantiene entre 0,1 y 0,4-0,5 mU/L.

Cuándo observar y cuándo tratar: no todo paciente asintomático requiere tratamiento. La observación suele ser razonable en personas de bajo riesgo con TSH discretamente baja y hormonas normales. En cambio, si la TSH está persistentemente <0,1 mU/L, o si el paciente tiene 65 años o más, cardiopatía, riesgo de fibrilación auricular, osteoporosis o pérdida de masa ósea, suele estar indicado tratar la causa subyacente o, al menos, completar estudio para decidirlo con criterio.

Seguimiento práctico si se decide observar: tras confirmar el patrón bioquímico y descartar causas reversibles, puede hacerse control con TSH, T4 libre y T3 cada 6 meses. En pacientes con riesgo óseo, especialmente mujeres posmenopáusicas o personas con sospecha de fragilidad ósea, conviene integrar la valoración densitométrica en el seguimiento.

Error frecuente que conviene evitar: iniciar tratamiento antitiroideo ante una sola determinación de TSH baja sin confirmar persistencia, sin revisar biotina o levotiroxina, y sin haber diferenciado si el mecanismo es aumento de síntesis hormonal, liberación de hormona preformada en una tiroiditis o exceso exógeno de hormona tiroidea. El tratamiento correcto depende del mecanismo.



(BJCP) Tto del eje cardiohepático-metabólico con terapias basadas en GLP1 y multiagonistas incretínicos en pacinetes con esteatohepatitis asociada a la disfunción metabólica.

 https://bpspubs.onlinelibrary.wiley.com



Heart Rhythm. Hallazgos EKG en la Miocardiopatía Arritmogénica.

https://www.sciencedirect.com/

🔷 >85% de los pacientes presentan al menos una alteración EKG característica, aunque hasta ~12% pueden tener un EKG aparentemente normal. Además, los cambios pueden progresar con la enfermedad.

1️⃣ Inversión de la onda T en V1–V3: es el hallazgo + característico. Se observa aproximadamente en 19–67% de los pacientes. ✔️ En >14 años, la inversión de T en V1–V3 o más allá, en ausencia de BRD completo, constituye un hallazgo diagnóstico importante. Si existe BRD completo, la inversión de T en V1–V4 constituye un criterio menor. ⚠️ La extensión de las T negativas hacia derivaciones inferiores y/o laterales puede sugerir compromiso del VI. 2️⃣ Onda épsilon: pequeña deflexión reproducible de baja amplitud situada entre el final del QRS y el inicio de la onda T, típicamente en V1–V3. ✔️ Representa activación tardía del VD secundaria al retraso de conducción producido por el sustrato cicatricial fibrograso. ⚠️ Aunque es el signo clásico de la MAVD, no es frecuente (≈0.9–25%) y presenta importante variabilidad interobservador, por lo que su ausencia no descarta la enfermedad. 3️⃣ Duración de activación terminal (TAD) ≥55 ms: se mide desde el nadir de la onda S hasta el final de todas las deflexiones de despolarización en V1–V3. ✔️ TAD ≥55 ms en V1, V2 o V3, en ausencia de BRD completo, indica retraso de activación del VD. 4️⃣ Arritmias ventriculares: la afectación predominante del VD produce típicamente EV/TV con morfología de BRI, indicando origen ventricular derecho. ✔️ >500 extrasístoles ventriculares/24 h → criterio menor. ✔️ TV no sostenida o sostenida con morfología de BRI. 💡👨‍⚕️💬 T negativas V1–V3 + retraso terminal de activación ≥55 ms + onda épsilon + arritmias ventriculares con morfología de BRI ➡️ MAVD.













































Manejo clínico de la osteoporosis. Marcos Gamboa.

El manejo de la osteoporosis ya no se limita a mirar el T-score en la densitometría. Una reciente revisión plantea un enfoque estratificado clave para la práctica clínica diaria: ¿Cuándo, a quién, cómo y por cuánto tiempo tratar?































1. El concepto de "Riesgo Inminente". Gran parte de las fracturas ocurren fuera del rango densitométrico de osteoporosis. El predictor más fuerte de una nueva fractura es una fractura previa por fragilidad, especialmente si ocurrió en los últimos 12 a 24 meses. Esta ventana de tiempo exige iniciar farmacoterapia sin demoras.

2. Estratificación del tratamiento: 🔸 Riesgo Alto (T-score ≤ - 2.5 o fractura previa): Los bisfosfonatos (orales o IV) y el denosumab son la base terapéutica. 🔸 Riesgo Muy Alto (múltiples fracturas o T-score < -3.0 con fractura): El abordaje óptimo inicia con terapia anabólica seguida de un antirresortivo para consolidar la ganancia ósea.

3. Perlas de seguridad en Cardio-Oncología: El perfil clínico dicta el fármaco: ❌ Romosozumab: Estrictamente contraindicado en pacientes con IAM, ACV reciente o riesgo vascular no controlado. ❌ Teriparatida/Abaloparatida: Contraindicados ante radioterapia esquelética previa o metástasis. En terapias de privación hormonal por cáncer de mama o próstata, preferir antirresortivos. ⚠️ ERC (TFG <30-35 mL/min): Evitar bisfosfonatos; el denosumab es opción pero con estrecha vigilancia de hipocalcemia.

4. NUNCA se debe interrumpir el denosumab sin una estrategia de transición. Su suspensión abrupta desencadena un recambio óseo de rebote, pérdida rápida de DMO y riesgo de fracturas vertebrales múltiples. Es obligatoria la cobertura inmediata con un bisfosfonato potente.

La osteoporosis es una enfermedad crónica que requiere reevaluación del riesgo (vacaciones terapéuticas para bisfosfonatos a los 3-5 años). Las terapias anabólicas son un puente de 1-2 años, no un destino final.
























Arboiro Pinel R. Treatment of osteoporosis in clinical practice: when, whom, how, and for how long. Rev Clin Esp. 2026;502614. doi: 10.1016/j.rceng.2026.502614.