lunes, 23 de marzo de 2026

La última revisión de hipertensión resistente (JAMA 2026). Puntos clave:


🔴 Hipertensión resistente aparente: Presión arterial de ≥130/80 mm Hg a pesar del uso de 3 o más medicamentos antihipertensivos (IECA o ARA-II, un bloqueador de canales de calcio y un diurético tipo tiazida) a las dosis máximas toleradas. Guías europeas aun dicen ≥140/90. 🔴Hasta 50% de la hipertensión resistente es por mala adherencia. Importante entonces el MAPA y automonitoreo. Mantener sospecha de causas secundarias (hiperaldosteronismo primario o AOS) 🔴Casi un 20% consumen medicamentos que elevan la presión arterial (AINE o ISRS). 🔴Antes de escalar, incluir un IECA o ARA-II, un calcioantagonista y un diurético tiazídico a dosis máximas toleradas. 🔴Añadir espironolactona reduce -13.3 mmHg. No usar si TFG <45, o hiperkalemia. Cuidado con la ginecomastia. 🔴Aunque está en las guías, la denervación renal transcatéter solo disminuye la PAS ambulatoria en un modesto promedio de -4.4 mm Hg. La evidencia no es muy contundente.




























(BPS) Declaración pública sobre los medicamentos en embarazo y lactancia.

 https://www.bps.ac.uk/

Recomendaciones clave: 

• Incluir sistemáticamente a mujeres embarazadas, cuando sea seguro y apropiado, en la investigación clínica. La obligatoriedad de un plan de "investigación sobre embarazo y lactancia" como parte del marco de autorización, así como los incentivos regulatorios, contribuirían a lograrlo. Estos métodos han demostrado ser eficaces para promover la investigación pediátrica.

• Maximizar el uso de otras formas de información, incluidos los datos posteriores a la comercialización y los datos del mundo real, para reducir las desigualdades existentes en los datos.

• Sensibilizar a la población para mejorar la comprensión de la seguridad de los medicamentos durante el embarazo entre los profesionales sanitarios y el público en general.

• Integrar la formación sobre el uso de medicamentos durante el embarazo y las estrategias de comunicación de riesgos en los programas de formación sanitaria de pregrado y posgrado, así como en la educación de los pacientes.

• Revisar y estandarizar las estrategias de comunicación de riesgos para proporcionar información equilibrada sobre el uso de medicamentos y los riesgos de las afecciones no tratadas. • Las organizaciones que financian la investigación y los responsables políticos deberían priorizar los proyectos que apoyen la investigación y el desarrollo de políticas en este ámbito, incluyendo el apoyo a recursos como Bumps, Tommy’s y UKTIS.

CADIME. Insuficiencia cardiaca en mayores.

https://www.cadime.es/

La revista European Heart Journal ha publicado “Insuficiencia cardíaca en mayores: epidemiología, mecanismos y tratamiento, que revisa la epidemiología, aspectos sobre los alteraciones fisiopatológicas y el tratamiento farmacológico, considerando la edad de los pacientes, un aspecto que no suele tenerse en cuenta en las actuales recomendaciones sobre la insuficiencia cardíaca, a pesar de la variación según edad en la eficacia, seguridad y tolerabilidad del tratamiento.

La mediana de la prevalencia de la insuficiencia cardiaca en Europa es del 1,9 % [rango intercuartílico 1,4%-3,4%], oscilando entre el 1,2% de España y el 3% de Estonia, con una tasa de mortalidad al año del 14,5%. La prevalencia aumenta con la edad, junto a la carga de comorbilidades, lo que hace que la multimorbilidad sea común entre los adultos mayores con insuficiencia cardíaca.

El envejecimiento biológico, conlleva diversas alteraciones fisiopatológicas sistémicas y locales que afectan al miocardio. Estos cambios comprometen la homeostasis energética cardíaca y promueven la pérdida y la disfunción celular, aumentando el riesgo de insuficiencia cardíaca. Los fármacos en investigación se centran en estas alteraciones fisiopatológicas:

  • Fármacos que activan la autofagia y la restauración de la proteostasis, debido a que la lateración de éstas conlleva una peor eliminación de las proteínas dañadas.
  • Fármacos dirigidos a La disfunción mitocondrial, que causa pérdida de eficiencia energética del corazón donde el corazón mayor pierde eficiencia energética.
  • Tratamientos dirigidos al estrés oxidativo, así como la senescencia celular, hematopoyesis clonal de potencial indeterminado y de bajo grado o inflamación asociada al envejecimiento.

Consideraciones prácticas en el paciente mayor

El tratamiento farmacológico de la insuficiencia cardíaca en este grupo de edad sigue siendo el recomendado por las guías (inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona, betabloqueantes, antagonistas del receptor de mineralocorticoides (ARM) y los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (iSGLT2), sin embargo debe realizarse una individualización del tratamiento debido a que:

  • La polifarmacia y la fragilidad obligan a introducir los tratamientos de forma más lenta y con vigilancia estrecha.
  • La hipotensión y la insuficiencia renal limitan con frecuencia las dosis.
  • Las terapias con dispositivos (DAI, resincronización) requieren valorar cuidadosamente la esperanza de vida y las comorbilidades.
  • La planificación anticipada de cuidados y el enfoque paliativo deben integrarse antes en este grupo de edad.

Se incluye una tabla que muestra la eficacia comparada de los cuatro pilares de tratamiento de la insuficiencia cardiaca entre pacientes jóvenes y mayores.

 


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(CFP) Guía de recomendaciones de desprescripción en mayores en AP.

➡️Revisiones de tratamiento (RT) con sugerencias de médico prescriptor o farmacéutico

➡️Financiación de RT o intervenciones para optimizar medicación.

Con herramientas recomendadas https://www.cfp.ca/ pdf


Objetivo Desarrollar una directriz que aborde el posible cribado inapropiado de prescripción (PIP) en atención primaria, de acuerdo con la prioridad establecida en el Proyecto de Ley C-64 por el gobierno canadiense como parte de una estrategia para el uso adecuado de medicación.

Métodos La guía se basó en 2 revisiones sistemáticas relacionadas con el PIP en adultos mayores.

Recomendaciones La guía recomienda que los adultos de 65 años o más reciban revisiones médicas o una intervención relacionada para optimizar la idoneidad de la medicación. Las intervenciones efectivas incluyen revisiones de medicación acompañadas de sugerencias de un prescriptor o farmacéutico utilizando un enfoque estructurado o un conjunto de reglas (recomendación fuerte, evidencia de certeza moderada). En segundo lugar, se recomienda que los gobiernos financien revisiones de prescripciones o intervenciones relacionadas para optimizar la idoneidad de la medicación (recomendación fuerte, evidencia de certeza moderada).

Conclusión Esta guía complementa otras recomendaciones sobre cómo desprescribir ciertas clases de medicamentos, como los inhibidores de la bomba de protones y los hipnóticos sedantes. Las intervenciones deberían implementarse y financiarse como parte de una estrategia pancanadiense sobre el uso adecuado de medicación, y adoptarse por los gobiernos provinciales, territoriales y federales como parte de estrategias más amplias para evitar los daños relacionados con la medicación. Los efectos de las intervenciones deben ser controlados cuidadosamente.

(CFP)Guías de Norteamérica y Europa sobre tto de RCV+útiles en AP (selección mediante herramienta G-TRUST).

Recomiendan:

Prev1ª:toma decisiones compartida antes de inicio y ajuste tto,sin objetivo de LDL.
Prev2ª:estatinas en ↑dosis. Sin objetivo específico.


Objetivo: Evaluar exhaustivamente la relevancia, confiabilidad y utilidad de las guías clínicas utilizando la Herramienta de Puntuación de Confiabilidad, Relevancia y Utilidad de las Guías Clínicas (G-TRUST); y describir la variabilidad en la interpretación de datos entre las guías sobre prevención del riesgo cardiovascular, incluyendo recomendaciones sobre el manejo del colesterol con estatinas en la prevención primaria o secundaria en atención primaria, e indicaciones para el inicio del tratamiento (basadas en puntuaciones de riesgo cardiovascular o umbrales de lipoproteínas de baja densidad [LDL]) y para el seguimiento (objetivos de LDL, porcentaje de reducción de los niveles de LDL o sin objetivo). Fuentes de datos: Búsqueda bibliográfica de guías sobre manejo del riesgo cardiovascular publicadas entre enero de 2018 y diciembre de 2023 en atención primaria y secundaria. Se utilizó la base de datos PubMed. Selección de estudios: Se seleccionaron todas las guías que no se centraban en una población específica y que no repetían trabajos previos.
Síntesis: Dos de las diez guías (las guías PEER [Patients, Experience, Evidence, Research] y las del Departamento de Asuntos de Veteranos y Defensa [VA-DOD]) fueron consideradas «útiles» por la evaluación G-TRUST y concordantes en sus recomendaciones, basadas en evidencia de alta calidad y un proceso transparente. Con base en el riesgo cardiovascular general de los pacientes, las guías recomiendan —en prevención primaria— la toma de decisiones compartida antes de iniciar y ajustar el tratamiento, y no abogan por alcanzar un objetivo de LDL. Para la prevención secundaria, ambas guías recomiendan prescribir estatinas en dosis altas sin un objetivo específico. Conclusión: La herramienta G-TRUST ayuda a los médicos generales a evaluar las guías PEER y VA-DOD como las más relevantes y rigurosamente desarrolladas sobre el manejo del riesgo cardiovascular (dislipidemia) con estatinas.

(Docencia Rafalafena) Síndrome vertiginoso. Ficha de consulta rápida.

 https://rafalafena.wordpress.com/2026/03/23/ficha-de-consulta-rapida-sindrome-vertiginoso/




Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad.

 Base de Datos Clínicos de Atención Primaria-BDCAP

https://sano-y-salvo.blogspot.com

La polimedicación afecta a una de cada tres personas mayores en España. Con este dato arranca el informe publicado en enero de 2026 por el Ministerio de Sanidad. Bajo el título Utilización de fármacos crónicos en las personas polimedicadas de 65 y más años y su relación con la morbilidad, el informe aporta un análisis detallado de la información extraída de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP) del año 2023.

Se trata de un documento de especial interés para profesionales de atención primaria, salud pública y gestión sanitaria, porque aborda la polimedicación no solo como fenómeno cuantitativo, sino como expresión clínica de la carga de enfermedad en las personas mayores.

Definida como el consumo crónico de cinco o más principios activos distintos, la polimedicación afecta al 30% de la población de 65 y más años. Su prevalencia aumenta progresivamente con la edad, alcanzando un máximo en el grupo de 85–94 años, donde casi la mitad de los pacientes (45%) están polimedicados. A partir de los 95 años, esta proporción desciende hasta el 31%, probablemente en relación con una menor intensidad terapéutica y con procesos de deprescripción selectiva al final de la vida.

Los datos reflejan que la polimedicación está estrechamente ligada a la morbilidad. Las diferencias relativas son especialmente marcadas en insuficiencia cardiaca (≈7 veces más frecuente); cardiopatía isquémica (≈5 veces); enfermedad cerebrovascular e insuficiencia renal crónica (≈4 veces), y diabetes mellitus (≈3 veces). Es decir, la polimedicación no es un fenómeno arbitrario, sino un espejo de la multimorbilidad.

El informe muestra que la edad no solo incrementa la probabilidad de polimedicación, sino que también modifica el perfil de los tratamientos. En general, en las edades más avanzadas disminuye el peso relativo de algunos tratamientos preventivos y aumenta el de los tratamientos sintomáticos o de control clínico. Este hallazgo puede explicarse por la propia evolución de las enfermedades y por las decisiones profesionales orientadas a la seguridad clínica. Es el caso de la menor utilización de AINE en edades muy avanzadas o la reducción del uso de estatinas en los mayores de 95 años.

Las diferencias por sexo, aunque discretas en términos absolutos, son consistentes: el 31% de las mujeres están polimedicadas frente al 28% de los hombres, en el grupo de edad de 65 y más años. Más relevantes que las diferencias globales son las observadas en el tipo de fármacos. En mujeres son más frecuentes los tratamientos relacionados con patología ósea (antiosteoporóticos, calcio, vitamina D), tiroidea, salud mental y dolor, mientras que en hombres predominan los tratamientos cardiovasculares (antiagregantes, anticoagulantes, estatinas), urológicos, antidiabéticos y respiratorios. Este patrón refleja tanto diferencias de morbilidad como variaciones en la práctica clínica.

 Uno de los apartados metodológicamente más sugerentes del informe es el análisis ecológico que compara, por grupos de edad, la prevalencia de determinados problemas de salud con el porcentaje de personas polimedicadas que utilizan de forma crónica los fármacos indicados para esas patologías. Aun con la limitación propia de un estudio ecológico —no vincula directamente diagnóstico y prescripción en cada paciente individual, sino que compara datos poblacionales— este enfoque permite identificar posibles áreas de sobreutilización e infrautilización.

El análisis realizado permite distinguir cuatro situaciones clínicas relevantes:

  1. Situación esperable: uso del medicamento acorde con la prevalencia de la enfermedad.
  2. Posible sobreutilización: cuando el uso del fármaco supera claramente la prevalencia estimada de la enfermedad.
  3. Posible infratratamiento: cuando el uso del fármaco es inferior a la prevalencia del problema de salud.
  4. Situaciones difíciles de interpretar, como el caso especial de los fármacos cardiovasculares. Los antihipertensivos, anticoagulantes, antiagregantes, diuréticos, betabloqueantes y antagonistas del calcio se consideran medicamentos de “difícil valoración”, porque su indicación no se limita al tratamiento de una enfermedad ya establecida, sino que incluye otras situaciones como prevención primaria y secundaria, indicación de uso en otro tipo de patologías, y variabilidad en los umbrales diagnósticos y objetivos terapéuticos. 





Más que ofrecer respuestas definiotivas, el análisis realizado señala dónde conviene revisar la práctica clínica. Porque el problema real no es cuántos fármacos se prescriben, sino si su uso es adecuado, seguro y coherente con la situación clínica del paciente.

La polimedicación no siempre es inapropiada. En algunos casos es simplemente la consecuencia de tratar adecuadamente a pacientes con múltiples enfermedades crónicas. El reto clínico no es reducir el número de fármacos per se, sino mejorar su adecuación. Para ello se proponen las siguientes recomendaciones:

  1. Revisar y optimizar periódicamente la indicación de cada fármaco.
  2. Identificar tratamientos duplicados o sin indicación vigente.
  3. Reevaluar el balance beneficio-riesgo de forma individualizada, especialmente en pacientes con fragilidad, deterioro funcional o esperanza de vida limitada.
  4. Incorporar estrategias estructuradas de deprescripción.

En un contexto de envejecimiento acelerado, informes como este ayudan a pasar de la intuición a los datos, y ofrecen un buen punto de partida para revisar prácticas de prescripción, cuestionar inercias terapéuticas y reforzar algo tan básico —y tan necesario— como la revisión periódica de los tratamientos crónicos. 

Una lectura muy recomendable para profesionales que atienden a personas mayores y especialmente útil en atención primaria, donde la revisión de la medicación sigue siendo una de las intervenciones con mayor impacto en seguridad del paciente.