jueves, 10 de septiembre de 2026

(JAMA) Aldosteronismo primario. Revisión.

 https://jamanetwork.com

El aldosteronismo primario (AP) es un trastorno endocrino que se produce por una sobreproducción de aldosterona por las glándulas suprarrenales, independiente de los estímulos fisiológicos habituales (hiperpotasemia o renina).

El AP sintomático puede causar hipertensión arterial e hipopotasemia; sin embargo, el AP existe dentro de un espectro de gravedad, que va desde una enfermedad subclínica hasta una hipertensión resistente al tratamiento, y desde la normopotasemia hasta una hipopotasemia grave.

El AP continúa estando infradiagnosticado, a pesar de que los tratamientos dirigidos específicamente contra esta enfermedad pueden reducir la morbilidad y la mortalidad.[1][2]

Este artículo de Clinical Insights proporciona a los profesionales sanitarios un enfoque práctico para el diagnóstico y el manejo del aldosteronismo primario.

Family Practice. De las guías a la práctica: consenso de los médicos generales sobre los indicadores en el manejo de plurimorbilidad seleccionada en atención primaria en Australia occidental.

 https://academic.oup.com


Resumen

Antecedentes

La multimorbilidad está aumentando en la atención primaria, pero el cumplimiento de las guías clínicas se ve dificultado por recomendaciones fragmentadas y específicas para cada enfermedad. Este estudio tuvo como objetivo establecer un consenso entre médicos generales (MG) sobre los indicadores de adherencia a las guías australianas para el manejo de cinco enfermedades crónicas frecuentes: diabetes mellitus tipo 2 (DM2), obesidad, hipertensión, enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica (ERC), con el propósito de desarrollar una herramienta unificada para una atención integral del paciente.

Métodos

Se llevó a cabo una encuesta Delphi reactiva en dos rondas con 21 médicos generales de Australia Occidental, siguiendo la metodología RAND. Los indicadores se obtuvieron de las guías del Royal Australian College of General Practitioners y abarcaron marcadores biofísicos, factores de riesgo relacionados con el estilo de vida y tratamiento farmacológico. Los participantes valoraron los indicadores en cuanto a su relevancia y claridad mediante una escala Likert de 4 puntos, sin opción neutral. Se definió el consenso como que ≥70 % de los médicos generales calificaran un indicador con una puntuación ≥3 en cuanto a relevancia media. El proceso finalizó cuando ≥80 % de los indicadores alcanzaron este umbral y no se propusieron nuevos elementos. Los comentarios de los participantes se utilizaron para perfeccionar la redacción y, cuando fue pertinente, se presentaron de forma textual.

Resultados

En la primera ronda, 57 indicadores alcanzaron consenso en cuanto a su relevancia y se propusieron cuatro elementos adicionales. En la segunda ronda, se alcanzó consenso sobre un total de 61 indicadores. La mayoría fueron considerados claros, excepto dos relacionados con el tratamiento farmacológico de la ERC en pacientes con DM2, que requieren una orientación más clara. Los comentarios destacaron la necesidad de perfeccionar las guías sobre el manejo de los lípidos, priorizar el tratamiento de la obesidad como estrategia preventiva y abordar las dificultades existentes en el asesoramiento sobre el estilo de vida.

Conclusión

Este estudio representa la primera integración de indicadores específicos de distintas enfermedades en una herramienta, basada en la opinión de médicos generales, para el manejo de la multimorbilidad. El elevado nivel de consenso pone de manifiesto su utilidad práctica, por lo que se justifica realizar estudios piloto para evaluar sus efectos sobre la adherencia a las guías clínicas y los resultados en los pacientes.

Medicina Clínica. Esteatosis hepática metabólica en el síndrome cardio-reno-metabólico: la «H» silenciada.

¿Podemos hablar de riesgo cardio-reno-metabólico sin mirar al hígado? La MASLD:hepatopatía crónica más frecuente y afecta a >60% de las personas con DM2. La “H” hepática continúa siendo la gran olvidada. ¿Preparados para dejar de silenciar la “H”?🤫

https://www.sciencedirect.com/

Introducción

La esteatosis hepática metabólica, metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD) en inglés, constituye hoy la forma más prevalente de hepatopatía crónica y se asocia estrechamente con la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2).1 Aunque durante años se ha considerado una entidad benigna, aproximadamente uno de cada 5 desarrollará su forma inflamatoria, metabolic dysfunction-associated steatohepatitis (MASH), con riesgo de progresión a fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular (CHC).2
Es importante destacar que el impacto clínico de MASLD trasciende ampliamente el hígado. La fibrosis hepática es el principal determinante pronóstico y se relaciona con mortalidad global.3 Esta condición contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV), diabetes, enfermedad renal crónica (ERC) y neoplasias extrahepáticas.4 Además, la principal causa de muerte en los pacientes con MASLD es la ECV,4 lo que subraya la fuerte asociación entre la enfermedad hepática y la disfunción metabólica sistémica.
En las últimas 2 décadas, la coexistencia clínica y mecanística entre la ECV, la ERC y la disfunción metabólica ha desplazado el paradigma de «enfermedades aisladas» hacia un modelo de continuum patológico común. En este marco, el síndrome metabólico —definido por la coexistencia de obesidad central, hipertensión arterial, hiperglucemia y dislipemia aterogénica— se reconoce como una expresión clínica cuyo nodo fisiopatológico nuclear es la disfunción del tejido adiposo, particularmente la adiposidad visceral, que actúa como motor de la resistencia a la insulina, la inflamación sistémica de bajo grado y la lipotoxicidad multiorgánica. Esta cascada converge en daño cardiovascular, renal y hepático.4 En este contexto, en 2023 la American Heart Association formalizó el concepto de síndrome cardio-renal-metabólico (CaReMe), definido como una entidad clínica integral que describe la convergencia clínica y fisiopatológica entre ECV, ERC y disfunción metabólica, especialmente la DM2,5 sustentada en mecanismos biológicos comunes. Este concepto, ampliamente aceptado por la comunidad científica internacional, ha impulsado en los últimos años la transformación de los modelos asistenciales, las guías clínicas y los indicadores de calidad hacia una atención multidisciplinar y proactiva. Sin embargo, el componente hepático continúa infrarrepresentado en muchos de estos marcos asistenciales y estrategias de atención integrada.5
En España, pese a su elevada prevalencia y carga clínica, MASLD permanece ausente en los marcos estratégicos del Ministerio de Sanidad, los planes nacionales de enfermedades crónicas, cardiovasculares y metabólicas, y el listado de Indicadores Clave del Sistema de Salud, dificultando su visibilidad y la asignación de recursos específicos para su abordaje.6 A nivel internacional, el listado actualizado de intervenciones coste-efectivas que la OMS recomienda priorizar a los gobiernos frente a las enfermedades no transmisibles, conocido como «Best Buys», no recoge aún, en su versión actualizada de 2024, ninguna mención específica a MASLD (https://www.who.int/publications/i/item/9789240091078). De forma similar, aunque guías clínicas recientes sobre DM2 ya incorporan recomendaciones específicas sobre cribado y manejo de MASLD, su integración operativa en el ámbito cardiovascular, renal y metabólico sigue siendo desigual. En particular, persisten brechas en la incorporación de marcadores de fibrosis hepática en la estratificación del riesgo cardiovascular, en la definición de algoritmos compartidos de derivación interdisciplinar, en los indicadores de calidad asistencial que incluyan desenlaces hepáticos, y en la formación transversal de los profesionales no hepatólogos.7 Estas brechas se reflejan en los sistemas de codificación clínica, en las estrategias poblacionales de cribado, en la financiación pública de programas de prevención y diagnóstico y en la propia definición de itinerarios clínicos asistenciales, lo que perpetúa una invisibilidad estructural del componente hepático que comienza a corregirse de forma incipiente gracias a la colaboración entre diferentes sociedades.
Este artículo propone un decálogo argumental para fundamentar la dimensión hepática, específicamente MASLD, en el abordaje transversal de la multimorbilidad metabólica (fig. 1). Los principales mensajes y argumentos se resumen en la tabla 1. La creciente evidencia exige dejar atrás la invisibilidad estructural del componente hepático y avanzar hacia su pleno reconocimiento como un órgano clave en la disfunción metabólica sistémica.



EDRV. DECLARACIÓN CIENTÍFICA DE LA ENDOCRINE SOCIETY SOBRE LA OBESIDAD EN LA ERA DE LAS INCRETINAS (NuSH).

Nueva scientific statement de @TheEndoSociety en Endocrine Reviews: hoja de ruta de la investigación en obesidad en la era de los fármacos. Lo más potente: dejar de medir el éxito en % de peso perdido y pasar a dianas de salud (proponen IMC <27, índice cintura-talla <0,53).


Resumen

El tratamiento médico de la obesidad se ha transformado con la introducción de los medicamentos para la obesidad (MO), basados en las acciones del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y de otras hormonas estimuladas por nutrientes, que permiten lograr mediante farmacoterapia una reducción de peso sin precedentes. En este documento revisamos nuestro conocimiento actual sobre aspectos fundamentales relacionados con el tratamiento de la obesidad, la reducción de peso y la mejora de la salud de las personas que viven con obesidad.

Se identifican importantes lagunas en nuestro conocimiento sobre aspectos fundamentales de la homeostasis energética, haciendo especial hincapié en su relevancia traslacional para mejorar los resultados clínicos. Analizamos la utilidad de las medidas de peso y de salud, la heterogeneidad en la consecución de resultados clínicos, la individualización de los objetivos y metas terapéuticas, así como las fortalezas y limitaciones de los ensayos clínicos, los estudios observacionales y los datos del mundo real (RWD).

Asimismo, abordamos las oportunidades para mejorar el uso conjunto de las intervenciones sobre el estilo de vida y los medicamentos para la obesidad, las lagunas existentes en nuestra comprensión de la seguridad y los efectos secundarios a largo plazo de los medicamentos actuales y emergentes, y los posibles efectos negativos de la pérdida de peso.

En conjunto, aunque este documento no pretende constituir una guía de tratamiento, pone de manifiesto los importantes avances realizados y las nuevas oportunidades de investigación para profundizar en el conocimiento de la ciencia básica y clínica, con el objetivo de trasladar los avances en endocrinología a resultados terapéuticos optimizados para un amplio espectro de personas a lo largo de las distintas etapas de su proceso de pérdida de peso.



















miércoles, 9 de septiembre de 2026

Medicina clinica. Trastornos de la conducta alimentaria.

https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica

Resumen

Los trastornos de la conducta alimentaria son un conjunto heterogéneo de enfermedades mentales que comparten entre sí la presencia persistente de una alteración del comportamiento alimentario que afecta al estado nutricional, de salud y psicosocial de quienes lo padecen. Son multifactoriales y potencialmente graves. Pueden presentarse de forma variable según el tipo de trastorno (anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón), síntomas, duración de la enfermedad y gravedad. En la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa, los síntomas y complicaciones derivan de la desnutrición por la restricción de la ingesta y las conductas purgativas, respectivamente. En pacientes con trastorno por atracón, donde el exceso de peso es frecuente, existe riesgo de síndrome metabólico y enfermedades relacionadas con la obesidad. El abordaje debe ser multidisciplinar y comprende el tratamiento psicológico/psiquiátrico, el nutricional y de las complicaciones orgánicas intercurrentes.

EURJPC. GLP-1 EN ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

 https://academic.oup.com/eurjpc

Revisión imperdible de @ESC_Journals

👌 🔴Cambio de paradigma: DBT⏩Enf CV 🔴Mecanismo de acción 🔴Beneficio en DBT 🔴Beneficio en obesidad sin DBT 🔴Beneficio en HFpEF+obesidad 🔴Efectos adversos 🔴Nuevos fármacos

Resumen

Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) se desarrollaron inicialmente como tratamientos para reducir la glucosa en pacientes con diabetes mellitus tipo 2, pero progresivamente han adquirido importancia como agentes cardiometabólicos, con efectos cardiovasculares clínicamente relevantes.

Los grandes ensayos clínicos sobre resultados cardiovasculares han demostrado una reducción de los eventos cardiovasculares adversos mayores en pacientes con diabetes tipo 2 y un riesgo cardiovascular elevado. Estos beneficios parecen ir más allá del simple control de la glucemia.

Paralelamente, el desarrollo de los agonistas duales de los receptores del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP) y del GLP-1 ha ampliado las posibilidades del tratamiento basado en incretinas, al conseguir efectos metabólicos más potentes, lo que ha aumentado el interés por sus posibles efectos cardiovasculares.

Más recientemente, el tratamiento farmacológico de la obesidad mediante terapias basadas en GLP-1 ha demostrado reducir los eventos cardiovasculares en pacientes sin diabetes. Además, la evidencia emergente respalda un posible papel de estos medicamentos en determinados pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.

Estos efectos parecen ser consecuencia de mecanismos integrados metabólicos, inflamatorios, vasculares y hemodinámicos.

Esta revisión resume la evidencia actual sobre los efectos cardiovasculares de los agonistas del receptor GLP-1 y de los agonistas duales de los receptores GIP–GLP-1, analiza las consideraciones relacionadas con su seguridad y destaca las futuras líneas de investigación y aplicación clínica a lo largo del continuo cardiometabólico.

En palabras sencillas

El artículo explica que medicamentos de la familia GLP-1 —y los más nuevos que actúan sobre GIP + GLP-1— podrían tener beneficios que van mucho más allá de bajar el azúcar en sangre o ayudar a perder peso.

En particular, la evidencia apunta a que pueden:

  • ❤️ Reducir el riesgo de eventos cardiovasculares en determinadas personas.
  • 🩸 Mejorar factores metabólicos relacionados con el riesgo cardiovascular.
  • ⚖️ Ayudar en el tratamiento de la obesidad y, al mismo tiempo, disminuir eventos cardiovasculares.
  • 💓 Tener posibles beneficios en algunos pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.
  • 🔥 Actuar mediante varios mecanismos simultáneos: metabolismo, inflamación, vasos sanguíneos y regulación hemodinámica.

La idea central es que los GLP-1 están pasando de considerarse principalmente medicamentos para la diabetes a ser considerados tratamientos cardiometabólicos, aunque sus beneficios y riesgos dependen de la situación clínica de cada paciente.



Perlas sobre el tratamiento agudo de la Hiperpotasemia. Roberto Alcazar @ralcazara.

6 perlas sobre la hiperkalemia aguda grave en urgencias. Una cifra elevada de potasio no es un diagnostico. Es el comienzo de una pregunta. ¿Por qué está alto?.