Daniel Puente López @daniplopez7
Lee el artículo completo y descubre cómo este programa danés puede transformar la prevención en tu consulta: cardioteca.com/prevencion/829jueves, 4 de junio de 2026
Cardioteca. Cribado cardiovascular multimodal a los 67 años: evidencias para replantear la prevención en Atención Primaria.
(Circulation) Pérdida de grasa visceral inducida por el estilo de vida como objetivo clave para una salud cardiometabólica duradera.
Durante los ensayos clínicos aleatorizados CENTRAL (Effect of Weight-Loss Diet Strategies and Exercise on Dynamics of Body Fat Depots and Metabolic Rate) y DIRECT-PLUS (Effects of Green-Mediterranean Diet via the Gut-Fat-Brain Axis), ambos con una duración de 18 meses, los participantes lograron reducciones importantes de la grasa abdominal y de la grasa ectópica (grasa acumulada en órganos como el hígado y el páncreas).
El objetivo de este estudio fue examinar el perfil cardiometabólico a largo plazo después de la intervención y determinar cómo se relacionaba con esos cambios en los depósitos de grasa corporal.
Métodos
Se invitó a participar a los sujetos de los estudios CENTRAL (2012-2014) y DIRECT-PLUS (2017-2018), que habían evaluado distintos patrones dietéticos:
- Dieta baja en grasas.
- Dieta basada en guías alimentarias saludables.
-
Variantes de dieta mediterránea:
- Mediterránea estándar.
- Mediterránea baja en carbohidratos.
- Mediterránea "verde" enriquecida en polifenoles.
Todas las intervenciones se combinaron con programas estructurados de actividad física.
Los participantes fueron evaluados nuevamente mediante resonancia magnética para medir:
- Grasa visceral (VAT).
- Grasa subcutánea profunda (deep SAT).
- Grasa subcutánea superficial (superficial SAT).
- Grasa hepática (intrahepática).
- Grasa pancreática (intrapancreática).
Además, se realizaron mediciones clínicas de seguimiento a los 5 y 10 años tras finalizar los ensayos.
Resultados
Se logró contactar y evaluar a 366 de los 381 participantes elegibles (96%).
Hallazgo principal: se recuperó el peso, pero no toda la grasa volvió igual
Aunque los participantes recuperaron completamente el peso perdido:
- La circunferencia de cintura permaneció parcialmente mejorada.
-
Los depósitos de grasa abdominal:
- Grasa visceral.
- Grasa subcutánea profunda.
- Grasa subcutánea superficial.
mantuvieron parcialmente los beneficios obtenidos durante la intervención.
En cambio:
- La reducción de grasa hepática se perdió completamente.
- La grasa pancreática no solo volvió a aumentar, sino que superó los niveles observados al final de la intervención.
Relación entre la pérdida de grasa y la salud metabólica futura
Cada reducción del 10% durante la intervención en:
- Grasa visceral.
- Grasa subcutánea superficial.
- Grasa pancreática.
se asoció con mejoras a largo plazo en:
- Resistencia a la insulina.
- Riesgo cardiometabólico global.
- Severidad del síndrome metabólico.
Estas asociaciones persistieron incluso después de ajustar por:
- Cambios de peso posteriores.
- Adherencia a la dieta mediterránea.
- Niveles de actividad física durante el seguimiento.
Riesgo de diabetes tipo 2
Sin embargo, únicamente la pérdida de grasa visceral mostró una asociación independiente con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Concretamente:
➡️ Cada reducción del 10% de la grasa visceral durante la intervención se asoció con una disminución del 28% en el riesgo futuro de diabetes tipo 2.
(Hazard Ratio = 0,72; IC 95%: 0,54–0,94).
Conclusiones
Este seguimiento a 5 y 10 años de dos ensayos clínicos de 18 meses sugiere que las intervenciones basadas en dieta y actividad física pueden generar beneficios cardiometabólicos duraderos, incluso cuando posteriormente se recupera el peso perdido.
Mensaje clave
La cantidad de peso recuperado no parece ser el mejor indicador del beneficio obtenido.
Lo más importante fue la reducción de la grasa visceral, la grasa que rodea los órganos abdominales.
Una disminución del 10% de esta grasa durante una intervención de estilo de vida puede reducir casi un 30% el riesgo futuro de diabetes tipo 2.
Implicación clínica
Este estudio refuerza la idea de que:
No todas las pérdidas de peso son iguales.
Más que centrarse exclusivamente en los kilos perdidos o recuperados, el objetivo debería ser reducir la grasa visceral mediante una combinación de alimentación saludable y actividad física, ya que esta parece ser la clave para obtener beneficios cardiometabólicos duraderos.
(BJGP) Intervenciones no antibióticas para prevenir las ITU recurrentes en mujeres. Resumen de Rev Sist de ECA.
https://bjgp.org/content/early
Antecedentes
Las infecciones urinarias recurrentes (ITUr), definidas como 2 o más infecciones urinarias en los últimos 6 meses o 3 o más en los últimos 12 meses, son frecuentes, tienen un impacto considerable sobre la calidad de vida y son una causa importante del uso de antibióticos.
Diseño
Revisión general (overview) de revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que evaluaron intervenciones no farmacológicas y farmacológicas no antibióticas para prevenir las infecciones urinarias recurrentes en mujeres.
Métodos
Se realizaron búsquedas en las bases de datos MEDLINE, EMBASE, CINAHL, Google Scholar y Cochrane desde enero de 2014 hasta mayo de 2025 para identificar revisiones sistemáticas de ECA que evaluaran la eficacia de intervenciones comunitarias no antibióticas para prevenir las ITUr en mujeres de 16 años o más.
Se excluyeron los estudios realizados en:
- Unidades de cuidados intensivos.
- Personas con catéteres urinarios permanentes.
- Estudios que comparaban distintos regímenes de antibióticos orales.
No se establecieron restricciones en cuanto a los resultados evaluados ni al idioma de publicación.
Resultados
Se incluyeron 27 revisiones sistemáticas, que evaluaron las siguientes intervenciones:
- Probióticos (9 revisiones)
- D-manosa (7)
- Estrógenos vaginales (7)
- Arándano rojo o cranberry (6)
- Hipurato de metenamina (3)
- Fitoterapia o medicina herbal (3)
- Aumento de la ingesta de líquidos (2)
- Estrógenos sistémicos (4)
- Acupuntura (2)
- Vacunas (2)
Ocho revisiones analizaron estrategias combinadas.
Principales hallazgos
- El uso de arándano rojo (cranberry) y hipurato de metenamina cuenta con respaldo de revisiones sistemáticas para la prevención de las ITUr.
- Los estrógenos vaginales también muestran eficacia en mujeres posmenopáusicas.
-
Sin embargo, siguen existiendo dudas sobre:
- La dosis óptima.
- La duración del tratamiento.
- La adherencia de las pacientes.
Por otro lado:
- Las revisiones sobre probióticos, D-manosa, medicina herbal, acupuntura y vacunas concluyeron que se necesitan estudios más sólidos para confirmar su eficacia.
- El aumento de la ingesta de líquidos parece beneficiar a las mujeres que consumen poca agua habitualmente, aunque se requieren más investigaciones para determinar cuál es la cantidad óptima.
Además, se encontró poca información sobre la adherencia al tratamiento y la aceptabilidad de muchas de estas intervenciones.
Conclusiones
Entre las estrategias no antibióticas para prevenir las infecciones urinarias recurrentes en mujeres:
✅ Existe evidencia relativamente sólida para:
- Arándano rojo (cranberry).
- Hipurato de metenamina.
- Estrógenos vaginales en mujeres posmenopáusicas.
⚠️ Sin embargo, aún quedan dudas sobre la mejor forma de utilizarlas (dosis, duración y adherencia).
❓ Para otras intervenciones, como probióticos, D-manosa, fitoterapia, acupuntura y vacunas, la evidencia actual sigue siendo insuficiente y se necesitan estudios de mayor calidad para establecer su eficacia.
(JAMA) El dilema del ejercicio para el control del peso en la era de los agonistas del receptor GLP-1.
¿Qué deben saber y hacer los médicos respecto a la recomendación de ejercicio para el control del peso, especialmente en la era de los agonistas del receptor GLP-1?
Los médicos deberían considerar el ejercicio como un componente fundamental del tratamiento de la obesidad y del control del peso, no como un complemento opcional.
¿Qué deben saber los médicos?
1. Los agonistas del receptor GLP-1 son eficaces, pero no suficientes por sí solos
- Estos medicamentos pueden producir una pérdida de peso significativa.
- Sin embargo, una gran proporción de los pacientes abandona el tratamiento durante el primer año, lo que aumenta considerablemente el riesgo de recuperar el peso perdido.
- La pérdida de peso inducida por los GLP-1 incluye no solo reducción de grasa corporal, sino también pérdida de masa muscular esquelética, lo que puede aumentar el riesgo de sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular).
2. El ejercicio aporta beneficios que los medicamentos no pueden proporcionar por sí solos
- Ayuda a preservar o aumentar la masa muscular y la fuerza.
- Mejora la condición cardiovascular, la salud metabólica y la capacidad funcional.
- Puede contribuir a prevenir o reducir la recuperación de peso tras suspender el tratamiento farmacológico.
- Genera beneficios para la salud incluso cuando la pérdida de peso es limitada.
3. Es importante distinguir entre eficacia y efectividad
- La investigación demuestra que el ejercicio puede ser muy eficaz para el control del peso y la conservación de la masa muscular cuando se realiza en dosis adecuadas.
- Sin embargo, en la práctica clínica real, sus resultados suelen verse limitados por la baja adherencia de los pacientes, más que por una falta de efecto biológico.
4. Existen numerosas barreras para la práctica de ejercicio
- Falta de tiempo.
- Dolor o limitaciones físicas.
- Problemas de movilidad.
- Fatiga.
- Trastornos de salud mental.
- Falta de acceso a instalaciones o espacios adecuados.
- Escaso disfrute de la actividad física.
Además, la propia obesidad puede dificultar la realización de ejercicio, aunque la pérdida de peso conseguida con los GLP-1 puede mejorar la movilidad y la motivación para mantenerse activo.
¿Qué deben hacer los médicos?
1. Prescribir ejercicio como parte integral del tratamiento de la obesidad
- Considerar el ejercicio como una intervención terapéutica basada en evidencia, al mismo nivel que otros tratamientos.
- Proporcionar recomendaciones concretas e individualizadas sobre actividad física aeróbica y entrenamiento de fuerza.
2. Priorizar el entrenamiento de fuerza
- Dado que los GLP-1 pueden favorecer la pérdida de masa muscular junto con la pérdida de grasa, el entrenamiento de resistencia o fuerza es especialmente importante.
- Este tipo de ejercicio ayuda a conservar la masa magra, la fuerza y la funcionalidad física.
3. Preparar a los pacientes para una posible suspensión del tratamiento
- Informarles de que la actividad física puede ayudar a reducir la recuperación de peso si dejan de tomar el medicamento.
- Promover el ejercicio como un hábito permanente y no como una medida temporal mientras dura el tratamiento farmacológico.
4. Individualizar las recomendaciones
- Adaptar los programas de ejercicio a las preferencias, capacidades físicas, enfermedades y recursos disponibles de cada paciente.
- Reconocer que incluso pequeños aumentos de actividad física pueden ser beneficiosos para personas previamente sedentarias.
5. Centrarse en mejorar la adherencia
- Identificar y abordar las barreras específicas de cada paciente.
-
Utilizar estrategias como:
- Establecimiento de objetivos realistas.
- Seguimiento del progreso.
- Incremento gradual de la actividad.
- Apoyo social o familiar.
- Derivación a profesionales especializados en ejercicio cuando sea posible.
- Favorecer actividades que resulten agradables para el paciente, ya que el disfrute aumenta la probabilidad de mantenerlas a largo plazo.
6. Aprovechar la oportunidad que ofrece la pérdida de peso
- Muchos pacientes encuentran más fácil moverse y realizar ejercicio después de perder peso con los GLP-1.
- Los médicos pueden utilizar este periodo para fomentar hábitos de actividad física sostenibles.
Conclusión
A medida que aumenta el uso de los agonistas del receptor GLP-1, los médicos no deberían considerarlos un sustituto del ejercicio físico. El ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza, debe integrarse de forma sistemática en el tratamiento de la obesidad para preservar la masa muscular, mejorar la salud general y reducir el riesgo de recuperar el peso perdido, particularmente en los pacientes que interrumpen la medicación. El principal desafío no es demostrar que el ejercicio funciona, sino conseguir que los pacientes lo practiquen de forma constante y duradera.
miércoles, 3 de junio de 2026
NEJM. Prevención secundaria tras un accidente cerebrovascular isquémico.
https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcp2415601


