lunes, 9 de febrero de 2026

Guía ABE: Faringitis Aguda.

 https://gpiaepap.wordpress.com/2026/01/19/guia-abe-faringitis-aguda/

Este documento técnico constituye una síntesis clínica de la Guía de Práctica Clínica (Guía-ABE 2025), actualizada el 26 de marzo de 2025. El objetivo primordial es extraer las recomendaciones más pragmáticas para el pediatra de atención primaria, eliminando la ambigüedad diagnóstica mediante la integración de la evidencia más reciente, priorizando la precisión microbiológica sobre la sospecha subjetiva.

2. Resumen Ejecutivo (El Valor en un Minuto)

La faringoamigdalitis aguda (FAA) representa uno de los mayores desafíos para el uso racional de antimicrobianos en pediatría. Aunque la literatura confirma que el 75-80% de los casos son de etiología viral, la presión asistencial sigue generando prescripciones innecesarias.

La actualización de marzo de 2025 establece que el Streptococcus pyogenes (estreptococo beta-hemolítico del grupo A, EBHGA) es el único patógeno bacteriano relevante para el cual el tratamiento está indicado. La gran novedad estratégica es el posicionamiento de la confirmación microbiológica como un estándar innegociable. Según el nuevo protocolo, la sospecha clínica ya no es suficiente: la validación laboratorial previa al tratamiento es obligatoria para garantizar la seguridad del paciente y la sostenibilidad de los recursos terapéuticos.



EMA. Nuevas indicaciones para la semaglutida y la tirzepatida.

La EMA ha autorizado el uso de la semaglutida en pacientes con esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH, de sus siglas en inglés)  no cirrótica con fibrosis hepática y ha finalizado la evaluación de la seguridad y eficacia de la tirzepatida en IC FEc en adultos con obesidad. Ojo.

https://www.ema.europa.eu/en

Univadis. ¿Tienen cabida los probióticos y prebióticos en la práctica clínica?.

Enlace

Los prebióticos y, sobre todo, los probióticos se han incorporado a la práctica clínica con una naturalidad que contrasta con la complejidad de la evidencia que los respalda. Parte de esta aceptación se explica, quizá, por el hecho de ser percibidos como intervenciones “naturales” y, por lo tanto, inocuas. 

Sin embargo, uno de los errores más frecuentes es tratar a los probióticos como una categoría terapéutica en sí misma, cuando la evidencia disponible obliga a ser mucho más precisos, pasando de una concepción más genérica y abstracta al uso clínico de cepas y dosis concretas para indicaciones específicas.

Indicaciones con evidencia

Entendemos por probióticos aquellos microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden conferir un beneficio para la salud del huésped. 

Actualmente, el escenario más consistente para su uso sigue siendo la diarrea asociada a antibióticos y, en menor medida, la diarrea aguda infecciosa. Diversas revisiones sistemáticas y guías clínicas coinciden en que determinadas cepas pueden reducir la duración de los síntomas y el riesgo de diarrea, aunque con magnitudes de efecto escasas y variables, según el producto utilizado1,2. La eficacia no es, por tanto, extrapolable entre formulaciones comerciales distintas, incluso cuando comparten el mismo género bacteriano.

En el ámbito de la prevención de la infección por Clostridioides difficile, algunas guías contemplan el uso de probióticos en pacientes seleccionados, pero lo hacen con un grado de recomendación bajo y subrayando la necesidad de valorar el perfil de riesgo individual. Algo similar ocurre en la reservoritis –la inflamación del reservorio ileoanal de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal sometidos a colectomía total–, una de las pocas situaciones en las que se mencionan combinaciones multicepa específicas con cierto respaldo, aunque sin que ello deba extrapolarse a otras manifestaciones de la enfermedad inflamatoria intestinal2.

Cuando se analizan algunas de las indicaciones más prevalentes en consulta, especialmente el síndrome del intestino irritable, la evidencia se hace aún más heterogénea. Algunos estudios muestran beneficios discretos sobre síntomas concretos –como la distensión abdominal–, pero los resultados son inconsistentes y dependen de la cepa y del subgrupo de pacientes3,4. En la práctica, esto se traduce en que, si bien los probióticos pueden resultar de ayuda en algunos pacientes, a día de hoy no constituyen una recomendación general ni con un resultado predecible.

Los prebióticos –sustancias no digeribles que estimulan de manera selectiva el crecimiento o la actividad de bacterias potencialmente beneficiosas–, por su parte, han mostrado capacidad para modular el ecosistema microbiano y mejorar determinados síntomas funcionales. Sin embargo, su efecto es a menudo dosis-dependiente y, en no pocos casos, dosis elevadas pueden empeorar la sintomatología gastrointestinal, lo que limita su aplicabilidad clínica5

Riesgos y eventos adversos

En la población general, los probióticos y prebióticos suelen asociarse a efectos adversos leves y transitorios, fundamentalmente gastrointestinales. Sin embargo, no resulta adecuado asumir que este perfil de seguridad sea universal.

En pacientes inmunodeprimidos, críticos, con alteración grave de la barrera intestinal o portadores de catéteres venosos centrales, se han descrito casos de bacteriemia o fungemia por microorganismos probióticos, un riesgo infrecuente pero clínicamente relevante6,7. En estos casos, la prudencia debería prevalecer sobre cualquier beneficio potencial, teniendo en cuenta la escasa solidez que los sustenta.

Por otro lado, se ha planteado la posibilidad de que se pueda producir una transferencia de genes de resistencia antimicrobiana desde cepas probióticas a la microbiota intestinal, un argumento adicional para exigir productos bien caracterizados y evaluados desde el punto de vista de la seguridad3

Cepas concretas frente a recomendaciones genéricas

Si el clínico decidiera recomendar un probiótico, la pregunta clave debería centrarse en qué microorganismo elegir para qué indicación concreta. Cepas como Lactobacillus rhamnosus GG Saccharomyces boulardii han sido estudiadas en el contexto de la diarrea asociada a antibióticos, mientras que Bifidobacterium longum BB536 cuenta con algunos datos en estreñimiento crónico2,8

Aún con todo, es importante insistir en que cualquier recomendación debe ir acompañada de una explicación clara de las expectativas y limitaciones esperables, máxime teniendo en cuenta que los productos y fórmulas estudiados no siempre se encuentran disponibles en el mercado.

Una conclusión práctica

La evidencia disponible sugiere que los prebióticos y probióticos pueden tener un papel en ciertas indicaciones, pero distan mucho de ser intervenciones generalizables o con una magnitud de efecto significativa. Por ello, aunque en ocasiones pueda resultar difícil mantenerse alejado de los mensajes comerciales y las tendencias sociales, es tarea del clínico realizar una criba de la evidencia disponible –con sus matices y limitaciones– y plasmarla en decisiones individualizadas. 

En ese sentido, la investigación centrada en cepas concretas, sus riesgos y los posibles resultados con relevancia clínica, arrojará sin duda luz a un campo en el que todavía existen más dudas que certezas.

AMF SEMFYC. ¿Qué se cuece en sanidad?.

https://amfsemfyc.wordpress.com/

¿Qué se cuece en sanidad?

  • El paciente confía en su médico y con el tiempo esa confianza se refuerza aún más gracias al seguimiento continuado aportado por la longitudinalidad. En este estudio comentado en Sano y Salvo se hace énfasis en la mejora de la anamnesis, las decisiones compartidas y evitar intervenciones innecesarias.
  • A propósito de un ejemplo de médico jubilado y del acuerdo del estatuto marco alcanzado con todos los sindicatos menos los médicos, en el Gerente de Mediado reflexionan sobre el  agotamiento de los médicos, la deshumanización de la medicina, la crisis de valores profesionales y la necesidad de reformas en el SNS.
  • La sanidad pública autogestionada está silenciada. En Primum Non Nocere se exponen los datos de resultados de las EBAs (entidades de base asociativa) catalanas, modelo con más de 30 años de existencia y que no se extiende por motivos diversos.
  • El mir de este año ha sido polémico desde sus inicios hasta el postexamen. En Somos Medicina hablan de lo que ha pasado al descubrirse que entre las fuentes utilizadas se citan manuales de academias mir como bibliografía oficial.
  • La continuidad de atención domiciliaria con el mismo profesional reduce un 30% los ingresos hospitalarios y 31% las urgencias. En un contexto en el que prima la inmediatez y se plantea para ello la creación de equipos externos que fragmentan la atención, estos datos hacen cuestionarse ciertas medidas. Lo vemos en Clínic Barcelona.

American Journal of Obstetrics and Gynecology. Ejercicio físico como aliado de la incontinencia urinaria.

https://www.ajog.org/

Un metanálisis concluye que la actividad física se asocia con una reducción significativa en la probabilidad de incontinencia urinaria en mujeres adultas, mostrando beneficios tanto en estudios transversales como longitudinales. Los análisis estratificados demuestran efectos protectores significativos contra diferentes tipos de incontinencia.

CONTEXTO

  • La incontinencia urinaria, definida como cualquier pérdida involuntaria de orina, es un síntoma común del tracto urinario inferior que no solo causa malestar físico, sino que también afecta negativamente a la calidad de vida y la participación social.
  • Las mujeres tienen un riesgo casi tres veces mayor de incontinencia urinaria en comparación con los hombres, con estudios poblacionales que muestran tasas de prevalencia del 25 % al 45 %.
  • Esta mayor prevalencia se atribuye principalmente a características anatómicas y fisiológicas específicas de la mujer, incluyendo una uretra más corta, una estructura pélvica más amplia y eventos vitales como el embarazo, el parto y la menopausia.
  • Los factores de riesgo adicionales incluyen la edad, la obesidad, en antecedente de histerectomía, la dieta, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la diabetes.
  • A pesar de la disponibilidad de opciones de tratamiento efectivas, incluyendo el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico, la farmacoterapia y la cirugía, muchas mujeres permanecen sin diagnóstico y sin tratamiento debido a la idea errónea común de que la incontinencia urinaria es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
  • Desde una perspectiva más amplia, los factores modificables del estilo de vida como la actividad física y el comportamiento sedentario han centrado la atención por sus asociaciones establecidas con diferentes eventos clínicos, aunque su relación con la incontinencia urinaria sigue siendo poco clara.

martes, 27 de enero de 2026

(BJCP) Asociación longitudinal entre la carga anticolinérgica y el deterioro cognitivo-funcional en pacientes ancianos.

 https://bpspubs.onlinelibrary.wiley.com

El uso prolongado de medicamentos con propiedades anticolinérgicas se ha asociado con un deterioro cognitivo y funcional entre adultos mayores, aunque estas medidas suelen evalúarse de forma aislada, lo que puede pasar por alto su naturaleza interrelacionada. Este estudio investigó la asociación longitudinal entre la carga anticolinérgica y las medidas cognitivo-funcionales integradas en adultos mayores.

Métodos

Los participantes procedían de S.AGES (Francia, 2009–2012). La carga total diaria de anticolinérgicos se evaluó utilizando la Escala de Carga Anticolinérgica (ACB) y el Catálogo de Carga Anticolinérgica y Sedativa (ACSBC). Combinamos el Mini-Examen del Estado Mental (MMSE) con las actividades básicas de la vida diaria (BADLs), con las actividades instrumentales de la vida diaria (IADLs) o con ambas. Se realizaron análisis factoriales exploratorios (EFAs) y análisis factoriales confirmatorios (CFA) para explorar la dimensionalidad y el ajuste del modelo. Las asociaciones entre la carga total y los resultados se estimaron utilizando modelos lineales mixtos generalizados (GLMMs).

Resultados

Entre 983 participantes, una puntuación diaria total de ACB más alta se asoció con un peor rendimiento de MMSE-BADLs-IADLs (OR = 1,25; IC 95% = [1,06–1,47]; p = 0,004) y las MMSE-IADLs (OR = 1,56; IC 95% = [1,30–1,88]; p < 0,001). Las puntuaciones más altas de ACSBC mostraron asociaciones similares con las MMSE-BADLs-IADLs (OR = 1,23; IC 95% = [1,08–1,40]; p < 0,001) y las MMSE-IADLs (OR = 1,40; IC 95% = [1,16–1,70]; p < 0,001). Las tres medidas cognitivo-funcionales mostraron una alta consistencia interna con índices de ajuste comparativo (CFI) de 0,9 y 0,95 y un error cuadrático medio de aproximaciones (RMSEAs) < 0,08, apoyando un modelo de un solo factor.

Conclusiones

Nuestros hallazgos, basados en medidas combinadas para evaluar el deterioro cognitivo-funcional en adultos mayores, respaldan la incorporación de la evaluación de la carga anticolinérgica en la atención rutinaria, especialmente en pacientes de ≥85 años o aquellos con enfermedades del SNC y depresión.



(Hypertension) Tto combinado en una sola pastilla para el manejo de la HTA. Declaración de la AHA.

 https://www.ahajournals.org/do

La creciente carga global de la hipertensión y el control inadecuado de la presión arterial requieren estrategias terapéuticas efectivas para mejorar el control de la presión arterial y reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares atribuibles a la hipertensión. Los medicamentos combinados de una sola pastilla para la hipertensión combinan ≥2 agentes antihipertensivos en una sola pastilla. Los medicamentos combinados de una sola pastilla ofrecen una oportunidad prometedora para lograr un control de la presión arterial más rápido y sostenido en comparación con el tratamiento escalonado (es decir, prescribir monoterapia antihipertensiva, ajustar la dosis y, posteriormente, añadir más agentes antihipertensivos). Los medicamentos combinados de una sola pastilla combinan mecanismos complementarios de acción de los agentes antihipertensores para reducir la presión arterial de forma más eficaz y reducir los efectos adversos. Este enfoque simplifica los regímenes de tratamiento al reducir la carga de pastillas, mejora la adherencia del paciente, supera la inercia del clínico simplificando la prescripción, es rentable y resulta en un control de la presión arterial más rápido en comparación con el uso de pastillas separadas. Las limitaciones menores de los medicamentos combinados en una sola pastilla incluyen la flexibilidad limitada para ajustar la dosis y la falta de disponibilidad comercial de ciertas combinaciones de agentes. Al incorporar medicamentos combinados de una sola pastilla en la práctica habitual para la mayoría de los pacientes con hipertensión, los profesionales sanitarios pueden mejorar los resultados cardiovasculares a largo plazo mientras reducen la carga del paciente. Esta declaración científica ofrece una visión general de la evidencia clínica en torno al uso de medicamentos combinados de una sola píldora para la hipertensión, las estrategias para implementar medicamentos combinados de una sola píldora en la práctica clínica y las lagunas de conocimiento que merecen una investigación más profunda.