martes, 2 de junio de 2026

Hilo de Carlos Hdez Teixidó. Fenotipado en diabetes: ¿estamos clasificando bien la enfermedad?.

 La clasificación actual mezcla procesos muy distintos:

- Déficit de insulina - Resistencia a la insulina - Inflamación metabólica - Envejecimiento Y casi todo bajo una misma etiqueta: DM2.
Esto tiene consecuencias: Pacientes con DM2 que evolucionan distinto, que desarrollas complicaciones distintas y que responden distinto. No puede ser. Si no comparten fisiopatología, no compartirá pronóstico Y aquí es donde entra en juego lo interesante de este hilo…
En el año 2018 Ahlqvist aplicó clustering a más de 13k pacientes con diabetes agrupándolos mediante 6 variables (Edad, IMC, HbA1c, Función de la célula beta, Resistencia a la insulina, y antiGAD)
¿El resultado? La diabetes no se comporta como 2 cajones grandes, sino como 5 cajones donde encuadrar a cada paciente. Esto nos dio una visión fisiopatológica más realista.
5 grupos: SAID → autoinmunidad (déficit absoluto) SIDD → fallo β precoz (no autoinmune) SIRD → resistencia insulínica severa MOD → obesidad sin IR marcada MARD → envejecimiento metabólico No es semántica, no es la cuadratura del círculo, no es encajonar → es BIOLOGÍA
Además, estos grupos presentaban diferencias clave en las complicaciones: SIDD → ↑ retinopatía (glucotoxicidad) SIRD → ↑ ERC y MASLD (IR hepatorrenal) MARD → curso más indolente La fisiopatología condiciona el órgano diana
Hay limitaciones interesantes en este fenotipado que debemos saber: Los clusters no son estáticos Aproximadamente el 27% cambia en 5 años Dependen de población/etnia Sensibles a variables incluidas No son “nuevas enfermedades”
En definitiva, siempre que diagnostiquemos una diabetes debemos pensar si estamos poniendo bien “el apellido” a esa diabetes. Esta mejor clasificación nos permitirá un mejor abordaje de la misma y una mayor precisión en el tratamiento.



(Aust Prescr) Síndrome cardiovascular-renal-metabólico,

https://australianprescriber.tg.org.au/

¿Cuándo dejaremos hablar de EJES y empezaremos a hablar de REDES?

El cuerpo humano es un SISTEMA COMPLEJO no el mecanismo de un reloj.

El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM) reconoce la conexión entre las afecciones metabólicas (en particular la obesidad, la diabetes y la enfermedad del hígado graso asociada a la disfunción metabólica), la enfermedad renal crónica y la enfermedad cardiovascular.

Existe una prevalencia elevada y creciente del síndrome CKM. Si bien los factores genéticos y epigenéticos predisponen a este síndrome, la aparición de la enfermedad está fuertemente influenciada por los determinantes sociales de la salud y los comportamientos individuales.

La fisiopatología del síndrome CKM se caracteriza por resistencia a la insulina, inflamación, estrés oxidativo y disfunción vascular. El cociente albúmina/creatinina en orina es un biomarcador relativamente económico y accesible del síndrome CKM, que puede utilizarse para identificar y monitorizar la evolución de la enfermedad.

La prevención primaria y secundaria es relevante a lo largo de toda la vida. Los hábitos saludables, como la alimentación, la actividad física, el sueño y el manejo del estrés, son importantes. Existen fármacos consolidados y emergentes que son eficaces para diversas afecciones metabólicas y que confieren efectos renoprotectores y cardioprotectores. Es posible lograr la remisión.




(EHJ) Prevención de la insuficiencia cardíaca: Declaración científica de la Asociación de Insuficiencia Cardíaca, la Asociación Europea de Cardiología Preventiva, la Asociación de Enfermería Cardiovascular y Profesiones Afines de la ESC y el Consejo de Hipertensión de la ESC.

 https://academic.oup.com/eurheartj/

La insuficiencia cardíaca (IC) sigue siendo una de las principales causas de morbilidad, mortalidad y costes para los sistemas sanitarios a nivel mundial, a pesar de los avances en las estrategias diagnósticas y terapéuticas. La mejora de las medidas preventivas es ahora una prioridad, pero una prevención eficaz requiere una estrategia multidisciplinar que aborde un amplio espectro de comorbilidades y factores de riesgo. También debe tener en cuenta los cambios en el fenotipo predominante de los pacientes con IC, con un menor impacto de la enfermedad coronaria y el creciente papel de las afecciones renales y metabólicas que conducen principalmente a la IC con fracción de eyección preservada. La prevención de la IC debe considerar la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica, la diabetes mellitus, el sedentarismo, la obesidad, la dislipidemia, los factores de riesgo específicos de la mujer, así como los efectos adversos de la quimioterapia y la radioterapia. Otros factores clave incluyen las infecciones y el papel protector de la vacunación, así como los determinantes ambientales y socioeconómicos de la salud. En 2022, se publicó un documento de posición de la Heart Failure Association y la European Association of Preventive Cardiology de la ESC como una visión general completa sobre este tema y como compendio de las Guías ESC de 2021 sobre IC. Sin embargo, desde entonces, han surgido evidencias significativas sobre el potencial para prevenir la insuficiencia cardíaca, particularmente en el contexto de trastornos metabólicos, diabetes y enfermedades renales. Esta declaración científica tiene como objetivo brindar una perspectiva actualizada, destacando la importancia de un enfoque holístico y personalizado para el manejo de los múltiples factores que contribuyen a este síndrome.


(JAMA) Ácido bempedoico y riesgo de tromboembolia venosa en pacientes intolerantes a las estatinas.

Además de la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares, tiene el potencial de reducir el riesgo de tromboembolia venosa.

https://jamanetwork.com/

Puntos clave

Pregunta:   Entre los pacientes intolerantes a las estatinas con alto riesgo de padecer o que ya padecen una enfermedad cardiovascular, ¿se asocia el ácido bempedoico con un menor riesgo de tromboembolismo venoso?

Resultados   En un análisis post hoc de un ensayo clínico aleatorizado con 13 970 participantes en 32 países, el tratamiento con ácido bempedoico, 180 mg diarios, se asoció con una incidencia significativamente menor de tromboembolismo venoso en comparación con el placebo.

Significado:   Estos hallazgos sugieren que, además de la ya establecida reducción del riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores, el tratamiento con ácido bempedoico tiene el potencial de reducir el riesgo de tromboembolia venosa.