https://waltersport.com/investigaciones/management-of-type-2-diabetes
El informe de consenso de 2026 emitido conjuntamente por la
ADA (American Diabetes Association) y la EASD (European Association for the
Study of Diabetes) amplía radicalmente el enfoque del tratamiento de la
diabetes tipo 2, evolucionando desde el control estrecho de la hiperglucemia
hacia una gestión holística e integrada centrada en la prevención de
complicaciones a largo plazo y la preservación de la calidad de vida. La
diabetes tipo 2 se reconoce como una patología sistémica, compleja y
heterogénea, impulsada de forma predominante por la adiposidad excesiva, la
inflamación crónica de bajo grado y la resistencia a la insulina. En
consecuencia, los objetivos de la atención médica deben ir más allá de las
metas glucémicas tradicionales para abarcar la protección cardiorrenal, la
función hepática, el control ponderal, la salud física y psicológica, y el
abordaje de las múltiples condiciones crónicas concomitantes (MLTCs).
Un elemento fundamental en este nuevo marco es la
personalización de las intervenciones considerando los factores clínicos, el
contexto de vida y los determinantes sociales de la salud (SDOH). El uso de un
lenguaje respetuoso, empático, sin estigmas y centrado en la persona resulta
indispensable para fomentar la colaboración activa del paciente en su propio
cuidado. Además, se establece que la definición e implantación de objetivos
para la reducción del peso corporal deben tener la misma jerarquía e importancia
clínica que el establecimiento de metas glucémicas. Toda decisión médica debe
apoyarse en el proceso de toma de decisiones compartidas y en la entrega
continua de educación y apoyo para el automanejo de la diabetes (DSMES).
Intervenciones en el Estilo de Vida y Comportamientos de
Salud en 24 Horas: El Marco de «Las 5 S»
Las modificaciones en los hábitos de vida representan la
piedra angular del tratamiento metabólico y deben prescribirse con la misma
precisión que una terapia farmacológica (especificando modalidad, dosis,
frecuencia y momento). En el ámbito de la terapia médica nutricional (MNT), se
enfatiza que no existe una única proporción óptima de macronutrientes aplicable
a todos los pacientes, por lo que se recomienda diseñar patrones de alimentación
personalizados que prioricen la calidad de los alimentos, la sostenibilidad a
largo plazo y la restricción energética adaptada. Entre las pautas con mayor
evidencia destacan la dieta mediterránea (especialmente preferida en personas
con enfermedad cardiovascular establecida), las dietas bajas en carbohidratos,
las intervenciones cetogénicas y las estrategias de ayuno intermitente (como el
modelo 5:2 o la alimentación restringida en el tiempo).
Para optimizar los comportamientos físicos diarios, la
declaración introduce de manera prioritaria la prescripción integrada de «Las 5
S» a lo largo de las 24 horas del día:
Interrupción del Sedentarismo (Standing): Se recomienda
romper activamente los periodos prolongados de sedentarismo (por ejemplo, cada
30 minutos) mediante breves pausas de ponerse de pie o caminata ligera, lo cual
reduce significativamente las excursiones glucémicas postprandiales y atenúa la
resistencia a la insulina.
Incremento de Pasos Diarios (Stepping): Acumular entre 6000
y 10 000 pasos al día se asocia de forma lineal con reducciones clínicamente
relevantes en el riesgo cardiometabólico y en la mortalidad por cualquier
causa.
Actividad Aeróbica (Sweating): Se aconseja acumular un
mínimo de 150 minutos a la semana de actividad física aeróbica de intensidad
moderada a vigorosa (o 75 minutos de intensidad vigorosa) distribuida en al
menos 3 días a la semana, o bien incorporar entrenamiento interválico de alta
intensidad (HIIT) para optimizar la capacidad cardiorrespiratoria y la sensibilidad
a la insulina.
Entrenamiento de Fuerza (Strengthening): Se debe incluir
ejercicio de fuerza de 2 a 3 veces por semana para favorecer la captación
periférica de glucosa y preservar la masa muscular esquelética, un factor de
vital trascendencia para prevenir la sarcopenia acelerada y el deterioro
funcional durante tratamientos con pérdidas sustanciales de peso o en el
envejecimiento.
Higiene del Sueño (Sleeping): Tanto la duración corta (menos
de 6 horas) como la prolongada (más de 8 horas), al igual que los trastornos
del ritmo circadiano y el insomnio, deterioran el control de la HbA1c; por
ello, la optimización de la calidad, cantidad y regularidad del descanso
nocturno forma parte integral de la terapia metabólica.
Farmacoterapia de Segunda Generación y Despliegue Proactivo
Temprano para la Protección Orgánica
Una de las recomendaciones más transformadoras del informe
es el despliegue precoz, potencialmente desde el mismo momento del diagnóstico,
de medicamentos con capacidad demostrada de modificar la enfermedad y proteger
órganos diana, independientemente del nivel basal de glucohemoglobina (HbA1c) o
del uso previo de metformina. Esta estrategia abandona el antiguo modelo de
escalonamiento secuencial lento para priorizar el uso de inhibidores del
cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2i) y/o terapias basadas en el
péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), las cuales incluyen tanto a los
agonistas del receptor de GLP-1 (GLP-1 RAs) como al agonista dual de los
receptores de GLP-1 y GIP (tirzepatida)
Las indicaciones de protección orgánica específica se
articulan según el perfil de complicaciones y comorbilidades del paciente:
Enfermedad Cardiovascular Aterosclerótica Establecida
(ASCVD) o Alto Riesgo: Se recomienda el uso de terapias basadas en GLP-1 o
inhibidores de SGLT2 con beneficio cardiovascular probado para reducir eventos
cardiovasculares mayores (MACE), insuficiencia cardíaca y mortalidad general.
Insuficiencia Cardíaca (HFrEF o HFpEF): Se establece la
indicación prioritaria de los inhibidores de SGLT2 para reducir el riesgo de
hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y la progresión renal; en personas
con obesidad e insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada
(HFpEF), las terapias con semaglutida o tirzepatida demuestran una notable
mejoría en los síntomas funcionales.
Enfermedad Renal Crónica (CKD): Se aboga por la
administración de inhibidores de SGLT2 y/o terapias basadas en GLP-1 con
beneficio renal demostrado para frenar el deterioro de la tasa de filtración glomerular
estimada (eGFR) y la progresión de la albuminuria; adicionalmente, en pacientes
con albuminuria persistente y eGFR >25 ml/min por 1.73 m², se recomienda
añadir un antagonista no esteroideo del receptor de mineralocorticoide (como la
finerenona).
Combinación Temprana y Terapia Capa sobre Capa (Layering):
Dado que los mecanismos de acción de los inhibidores de SGLT2 y de las terapias
basadas en GLP-1 son complementarios, el consenso respalda fuertemente su
combinación precoz en pacientes de alto riesgo cardiorrenal o metabólico para
lograr efectos aditivos sobre el control glucémico, el peso corporal y la
protección orgánica.
Control Ponderal Significativo, Preservación Tisular y
Remisión de la Diabetes
El informe consolida el manejo de la adiposidad excesiva
como un objetivo terapéutico primario en la diabetes tipo 2, situándolo al
mismo nivel de exigencia que las metas de HbA1c. Mientras que una pérdida de
peso modesta del ≥5% proporciona mejoras metabólicas iniciales, alcanzar
reducciones de peso más sustanciales (entre el 10% y el 15% o superiores) a
través de intervenciones nutricionales intensivas, fármacos potentes de nueva
generación o cirugía metabólica puede inducir la remisión de la enfermedad, normalizar
la glucemia sin necesidad de fármacos y revertir complicaciones micro y
macrovasculares.
Respecto a las modalidades de tratamiento para el control
del peso, se establecen las siguientes directrices:
Tratamiento Farmacológico Ponderal: En pacientes con
sobrepeso u obesidad, se deben seleccionar preferentemente fármacos
antidiabéticos que aporten una alta o muy alta eficacia en la pérdida de peso
(como la tirzepatida o la semaglutida).
Cirugía Metabólica: Debe considerarse en personas con
diabetes tipo 2 e IMC ≥30 kg/m² (o ≥27.5 kg/m² en personas de ascendencia
asiática) y se recomienda formalmente en aquellos con IMC ≥35 kg/m² (o ≥32.5
kg/m² en ascendencia asiática) o con hiperglucemia no controlada a pesar de
terapia médica óptima.
Protección de la Masa Magra: Durante periodos de pérdida de
peso pronunciada e inducida médicamente, la supervisión dietética con un
profesional de la nutrición resulta indispensable para garantizar un aporte
proteico adecuado y contrarrestar la pérdida no deseada de masa muscular
esquelética mediante la práctica regular de ejercicio de resistencia.
Diagnóstico Sistemático de Complicaciones, Poblaciones de
Riesgo y Estrategias de Implementación
El cribado de complicaciones debe iniciarse desde el mismo
momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2 y debe ampliarse sustancialmente
más allá de las revisiones microvasculares clásicas. Se debe realizar una
evaluación sistemática anual que incluya la salud ocular, el examen integral de
pie diabético, la estadificación de la enfermedad renal crónica y la búsqueda
activa de síntomas de insuficiencia cardíaca y de esteatosis hepática asociada
a disfunción metabólica (MASLD/MASH). Para el abordaje de la MASLD/MASH
(presente en más del 70% de los pacientes con diabetes tipo 2), se enfatiza el
valor de la semaglutida, la pioglitazona, los inhibidores de SGLT2 o la cirugía
metabólica para prevenir la progresión hacia fibrosis avanzada o cirrosis.
En personas con diabetes tipo 2 de inicio temprano
(diagnóstico antes de los 40 años de edad), la enfermedad exhibe un deterioro
glucémico acelerado, una menor durabilidad de la monoterapia y una aparición
más precoz de complicaciones devastadoras. En este grupo de alto riesgo se
prioriza la intensificación temprana y el uso inicial de terapia combinada con
inhibidores de SGLT2 y terapias basadas en GLP-1. Por otro lado, en mujeres en
edad fértil que reciban estos fármacos u otros tratamientos metabólicos no
autorizados en el embarazo, es obligatorio brindar asesoramiento explícito
sobre anticoncepción para evitar la exposición fetal indebida.
Para superar la inercia terapéutica —definida como la falta
de intensificación o desescalada oportuna del tratamiento según las metas
establecidas—, el informe aboga por la reorganización profunda de los sistemas
de atención de salud. Esto implica potenciar la atención primaria mediante
equipos multidisciplinares integrados (con la participación activa de personal
de enfermería, farmacia clínica y nutrición), así como aprovechar las
herramientas digitales de salud (como la monitorización continua de glucosa y
la telemedicina) para facilitar la comunicación y eliminar las barreras de
equidad y los determinantes sociales negativos que limitan el acceso universal
a la innovación terapéutica.
Conclusión
El consenso actualizado ADA/EASD 2026 de Davies y
colaboradores reinterpreta la diabetes tipo 2 como una patología crónica y
multisistémica cuya transformación asistencial requiere superar la visión
restrictiva del control glucémico para adoptar un modelo preventivo, holístico
e individualizado. Mediante la implementación temprana de terapias con
capacidad demostrada de modificar el curso patológico y proteger órganos diana
(como los inhibidores de SGLT2 y las terapias basadas en GLP-1), la prescripción
estructurada de hábitos de vida saludables en 24 horas y la priorización del
control ponderal significativo, la comunidad médica dispone en la actualidad de
las herramientas necesarias para ralentizar la progresión de la enfermedad,
reducir la mortalidad prematura y mejorar sustancialmente la calidad de vida de
los pacientes. El mayor desafío a corto plazo radica en lograr una aplicación
sistemática, equitativa y a gran escala de estas evidencias en la práctica
clínica diaria.
Sobre la salud ósea:
El documento menciona la salud ósea y el riesgo de
fracturas, aunque de manera puntual y contextualizada dentro de la atención
integral preventiva y la seguridad farmacológica.
Evaluación médica preventiva general: En las pautas de
cuidado continuo e integral de la persona con diabetes tipo 2, se indica
explícitamente que la evaluación médica debe incluir atención a la salud ósea
(attention to bone health).
Riesgo de fracturas por fármacos: En la tabla de
características de los medicamentos (Tabla 1), se destaca que el uso de
tiazolidinedionas (como la pioglitazona) se asocia a un riesgo incrementado de
fracturas óseas como consideración clínica de seguridad.
Preservación de masa ósea durante pérdidas de peso
importantes: En la sección de brechas de conocimiento e investigación futura,
los autores plantean la necesidad de definir qué programas de estilo de vida e
intervenciones nutricionales acompañantes a las terapias con arGLP-1/GIP son
óptimos para preservar tanto la masa muscular magra como la masa ósea.
Prevención de caídas: Dentro de las recomendaciones de
comportamientos físicos de 24 horas («Las 5 S»), se aconseja incorporar
ejercicios de flexibilidad, equilibrio y estabilidad para mejorar la movilidad
y reducir el riesgo de caídas.
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