¿Y si lo que no registramos no existe? Carlos Llano Gómez, Laura Molina Núñez y Sandra Robles Pellitero reflexionan sobre integrar los determinantes sociales en la historia clínica: clave para una atención más justa y centrada en la persona.
Lejos de planteamientos teóricos abstractos, el texto se construye desde la experiencia clínica y el compromiso con una Medicina Familiar y Comunitaria que aboga por comprender a las personas en su contexto. En este sentido, sostienen que parten de una afirmación respaldada por la evidencia: “Un enfoque biopsicosocial es imprescindible para comprender y atender de forma adecuada el proceso de salud-enfermedad de una persona”.
Cuando lo social irrumpe en la consulta
En la práctica clínica cotidiana, los determinantes sociales están presentes de forma constante, aunque no siempre explícita. Condiciones de vida, precariedad laboral, redes de apoyo o acceso a recursos configuran el contexto en el que se desarrollan los procesos de salud y enfermedad. Sin embargo, como recuerda el texto, el sistema sanitario tiende a registrar fundamentalmente lo biomédico.
“Lo que no queda escrito, no existe”, se repite desde la formación universitaria. Esta máxima, profundamente arraigada, invita a reflexionar sobre qué realidades quedan fuera del registro clínico y, por lo tanto, fuera del foco asistencial. Así, la cuestión es si es posible sostener un enfoque biopsicosocial con una historia clínica que obvia lo social.
El artículo plasma esta pregunta de forma directa, cuestionando una práctica que, en ocasiones, invisibiliza elementos indiscutibles para la comprensión integral del paciente. Y lo hace desde una idea vertebradora: “No es posible ofrecer una buena atención, al menos en su sentido biopsicosocial, sin contextualizarla en las diferentes realidades de quienes nos consultan”.
Entre la aceptación y la duda: lo que dicen pacientes y profesionales
Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo es el análisis de las percepciones tanto de pacientes como de profesionales. La evidencia revisada muestra un dato muy relevante: existe una alta aceptación para abordar los DSS en consulta. Sobre esto, muchas personas reconocen que factores como la vivienda, la estabilidad económica o el apoyo social influyen directamente en su salud y valoran positivamente que se tengan en cuenta.
En palabras del autor y las autoras, “la mayoría reconoce que factores como la estabilidad económica, la vivienda, el acceso a alimentos o el apoyo social influyen directamente en su salud”. Esta apertura, sin embargo, no está exenta de matices.
Por su parte, los y las profesionales sanitarios comparten algunas de estas inquietudes. A ellas se suman barreras estructurales bien conocidas: falta de tiempo, ausencia de herramientas estandarizadas o la sensación de no disponer de recursos suficientes para intervenir sobre las necesidades detectadas.
El artículo recoge este punto de tensión: “Entre las barreras más señaladas se encuentran las preocupaciones relacionadas con el tiempo de consulta [...] y la percepción de que, incluso al identificar estos factores, no siempre se cuenta con los recursos necesarios para actuar de manera efectiva”.
Del registro a la acción: evitar la “registritis” sin sentido
Uno de los riesgos que señalan el autor y las autoras es convertir el registro de los DSS en un ejercicio meramente burocrático, desconectado de la práctica clínica real. Lo denominan, de forma elocuente, “registritis vacía de acción”.
Frente a ello, proponen entender el registro como una herramienta con sentido clínico, orientada a mejorar la atención y no como un fin en sí mismo. En este punto, el artículo aporta una idea clave: “Conocer el contexto social de las personas facilita una atención más ajustada a las circunstancias reales”.
El texto también insiste en la necesidad de vincular la identificación de necesidades sociales con la acción. Esto implica no solo conocer los DSS, sino también los recursos disponibles —sanitarios, sociales y comunitarios— y la capacidad de conectar a las personas con ellos.
Escribir con precisón: lenguaje, ética y contexto
Más allá del “qué” registrar, el artículo se centra en el “cómo”. La forma en que se recoge la información social en la historia clínica no es neutra. Puede contribuir a comprender mejor la realidad del paciente o, por el contrario, reforzar estigmas.
Por ello, los y las especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria subrayan la importancia de una redacción respetuosa, contextualizada y libre de juicios. Recomiendan evitar términos peyorativos y vincular siempre la información registrada con su relevancia clínica.
Asimismo, defienden un enfoque flexible y adaptado a cada situación. No se trata de aplicar formularios estandarizados de forma indiscriminada, sino de identificar aquellos aspectos que realmente aportan valor en cada consulta. “No se trata de rellenar un formulario estandarizado en todos los casos, sino de ser capaces de identificar [...] aquellos aspectos del entorno que son importantes”, señalan.
Este planteamiento conecta con la esencia de la Medicina Familiar y Comunitaria: una atención longitudinal, centrada en la persona y basada en la relación de confianza.
Una decisión que trasciende lo clínico
En su tramo final, el artículo eleva el debate a un plano más amplio. Integrar los determinantes sociales en la historia clínica no es solo una cuestión técnica, sino una toma de posición.
“Incluir los DSS en la historia clínica no solo es una cuestión técnica o de diseño de sistemas de información, es, ante todo, una decisión ética, científica y política”, afirman los autores. Esta idea resume el espíritu del texto y lo conecta con el compromiso de la semFYC con la equidad en salud.
El artículo concluye reforzando el rol de la Atención Primaria como espacio privilegiado para este abordaje. Por su cercanía, accesibilidad y continuidad, se configura como el entorno idóneo para identificar, registrar y actuar sobre los DSS.
Pero, sobre todo, invita a los y las profesionales a cambiar la mirada. A “leer entre líneas”, como sugiere el propio título, y a no perder de vista aquello que ocurre más allá de la pantalla del ordenador.
Ya puedes leer el artículo completo clicando aquí.
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