El tétanos, aunque puede prevenirse con una vacuna altamente eficaz, sigue causando entre 30 000 y 50 000 muertes anualmente. La mortalidad global ha caído sustancialmente desde los años 80 debido a los amplios esfuerzos de vacunación, pero la enfermedad en adultos persiste, especialmente entre quienes tienen una respuesta inmunitaria debilitada, diabetes y quienes se inyectan medicamentos. El diagnóstico sigue siendo clínico y el manejo combina desbridamiento de heridas, antibióticos y antitoxinas. Sin embargo, las preguntas clave sobre prevención, diagnóstico y manejo siguen sin respuesta. Ensayos recientes sugieren que las antitoxinas humanas y equinas funcionan por igual, pero persisten escasez y altos costes. La inestabilidad autonómica, que antes se consideraba una complicación en fase avanzada, ahora se define al principio de la enfermedad, afectando al pronóstico. Debido a que los pacientes están en cuidados intensivos, complicaciones como las infecciones nosocomiales pueden aumentar la carga de la enfermedad, reforzando que la vacunación, la vigilancia, el acceso equitativo y nuevas opciones terapéuticas son vitales.
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