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El dolor crónico (persistente ≥ 3 meses) afecta a más del 40 % de los mayores de 65 años y a más del 60 % de quienes viven en residencias o padecen comorbilidad múltiple. Su presencia se asocia con depresión, insomnio, caídas, deterioro cognitivo funcional y polifarmacia, y constituye un marcador precoz de fragilidad.
En la práctica, el manejo suele oscilar entre el infratratamiento (por miedo a los fármacos) y la hiperprescripción con efectos adversos graves. Según UpToDate (“Management of chronic non-cancer pain in older adults”, 2025), la clave está en:
- Adoptar un modelo biopsicosocial,
- Priorizar medidas no farmacológicas,
- Usar analgésicos de bajo riesgo en dosis iniciales muy conservadoras,
- Realizar una reevaluación periódica orientada a función y seguridad.
La evidencia disponible respalda que las intervenciones multimodales (educación, ejercicio, terapia cognitivo-conductual + tratamiento farmacológico racional) logran mejores resultados que la monoterapia.
El manejo del dolor en personas mayores plantea retos específicos por: alteraciones en la farmacocinética y farmacodinámica, mayor prevalencia de comorbilidades, riesgo elevado de interacciones medicamentosas y una susceptibilidad aumentada a los efectos adversos de muchos analgésicos. A esto se suma la frecuente coexistencia de dolor de múltiples etiologías (nociceptivo, neuropático, musculoesquelético, etc.), lo que obliga a una valoración individualizada y dinámica. La estrategia en Atención Primaria debe ser multimodal, prudente y centrada en objetivos funcionales realistas más que en la desaparición total del dolor. Se recomienda acordar con el paciente una “zona de confort funcional” (p. ej., EVN ≤ 4 / 10 con sueño y movilidad aceptables).
Ante este escenario, el enfoque escalonado del tratamiento del dolor sigue siendo una herramienta útil, siempre que se adapte a las características del paciente geriátrico. Más que una progresión rígida de fármacos, se trata de un modelo que integra intervenciones no farmacológicas, tratamiento sintomático y abordajes coadyuvantes de forma secuencial y flexible, según la intensidad del dolor, su impacto funcional y la respuesta terapéutica.
Este artículo propone una revisión práctica del abordaje escalonado del dolor en el anciano desde Atención Primaria, con énfasis en decisiones clínicas seguras y eficaces, ajustadas al contexto del médico de familia.

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