martes, 27 de febrero de 2024

CCJM. Cirrosis: enfoques de atención primaria para la detección, la inmunización y las modificaciones del estilo de vida.

https://www.ccjm.org/content/90/11/693

La evaluación cuidadosa de los pacientes con cirrosis en atención primaria incluye la identificación de los factores de riesgo que pueden provocar descompensación, vacunación adecuada y reducción de la exposición, y asesoramiento sobre modificaciones del estilo de vida, con un umbral bajo para la derivación a los especialistas adecuados. Los médicos de atención primaria pueden desempeñar un papel clave en la reducción de la morbilidad y mortalidad de la CH, mejorando los resultados del paciente y las tasas de supervivencia.

La ingesta de sodio debe limitarse a <2 g/día u 88 mEq/día, ya que se ha observado que el desarrollo de ascitis es secundario a la retención renal de sodio. En general, los pacientes pueden cumplir esta recomendación evitando la sal añadida y las comidas previamente preparadas, que a menudo tienen un elevado contenido de sodio. Sin embargo, no se recomienda una restricción extrema <2 g/día ya que puede reducir la ingesta de alimentos, empeorando la mala nutrición y el estado catabólico común en los pacientes con CH. Por otra parte, para los pacientes que toman diuréticos, una marcada reducción en la ingesta de sodio puede exacerbar la hiponatremia.

La restricción de líquidos de 1 a 1,5l/día debe reservarse para los pacientes con hipervolemia clínica e hiponatremia grave (sodio sérico <125 mEq/l).

La restricción de líquido es más efectiva cuando la ingesta de líquido es menor que el volumen urinario. Sin embargo, el volumen urinario suele ser bajo en los pacientes con CH, de modo que es casi imposible una restricción adecuada de líquido y, por lo tanto, no se recomienda.

Dieta y ejercicio

Se ha demostrado que la dieta mediterránea, evitando la carne roja y los alimentos procesados, brinda los mejores resultados para reducir del riesgo de enfermedad del hígado graso no alcohólica (NAFLD) mejorando la progresión a la esteatohepatitis no alcohólica y eventualmente a la CH. Además, debe contener jarabe de maíz, elevado contenido de fructosa y alimentos ricos en grasas saturadas.

En un ensayo clínico aleatorizado, durante 6 meses los pacientes con NAFLD siguieron una dieta mediterránea de bajo índice glucémico, sin restricciones calóricas mostrando, reducciones en el puntaje NAFLD determinado por la ecografía hepática. Por otra parte, los pacientes que siguieron una dieta mediterránea mostraron una pérdida de peso más significativa que el grupo de control.

Quienes siguieron una dieta mediterránea y hacían ejercicio al menos 30 minutos al día (por ej., ejercicio aeróbico consistente en caminar rápido, correr lento o rápido, bailar) mostraron no solo una pérdida de peso más significativa sino también niveles de aminotransferasas y rigidez hepática no tan elevados en comparación con los controles. Se ha postulado que la causa de la sarcopenia es la hiperamonemia, la autofagia muscular y los bajos niveles de aminoácidos de cadena ramificada. Para prevenir o revertir este estado catabólico, las dietas hiperproteicas pueden ayudar a mantener los niveles de nitrógeno necesarios para evitar la sarcopenia.

Para los pacientes con ECH, la guía para la práctica clínica de la European Association for the Study of the Liver recomienda 1,2 a 1,5 g/kg/día de proteína y al menos 35 kcal/kg/día de ingesta calórica. Por otra parte, la European Association for the Study of the Liver recomienda evitar el ayuno durante más de 6 horas, porque pone aumenta el riesgo de entrar en un estado catabólico durante la noche. Por lo tanto, las ingestas deben ser de cantidades pequeñas y frecuentes, con refrigerios nocturnos que contengan cantidades elevadas de carbohidratos y proteínas para mejorar el equilibrio del nitrógeno durante toda la noche.


Aunque no se han publicado recomendaciones específicas sobre el uso de medicamentos en pacientes con CH, se puede generalizar que los medicamentos hepatotóxicos deben ser prescritos con precaución.

Medicamentos que deben ser usados con precaución  en presencia de
cirrosis hepática

 • Paracetamol
 • 
Esteroides anabólicos
 • 
lsoniazida
 • Metotrexato
 • Medicamentos sulfa
 • 
Tetraciclinas
 • 
Medicamentos anticonvulsivos
 • 
Estatinas
 • 
Amoxicilina-clavulanato
 • 
Opioides

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