lunes, 28 de noviembre de 2022

(Atencion Primaria) ¿Podrán los nuevos fármacos frenar la epidemia mundial de la obesidad y el sobrepeso?.

 https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria

La obesidad es un factor de riesgo importante para las enfermedades no transmisibles, y se asocia con una disminución de la esperanza de vida de, aproximadamente, 5 a 20 años perdidos (según la gravedad de la afección y los trastornos comórbidos). La obesidad representa un importante desafío para la salud porque aumenta sustancialmente el riesgo de enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad del hígado graso, hipertensión, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, demencia, osteoartritis, apnea obstructiva del sueño y varios cánceres, contribuyendo así a una disminución de la calidad y la esperanza de vida1. La obesidad también está asociada con el desempleo, las desigualdades sociales y la reducción de la productividad socioeconómica, lo que genera más carga económica. Pero no solo esto, la obesidad y el sobrepeso es un problema estético para muchas personas, socialmente hay una discriminación hacia las personas obesas y, no hay que olvidar, existe una obsesión social con la imagen corporal y el peso2.

La prevalencia de la obesidad ha aumentado en todo el mundo en los últimos 50 años, alcanzando niveles pandémicos mundiales siendo objeto de estudio internacional (World Obesity https://www.worldobesity.org/). La revista The Lancet considera una sindemia mundial la conjunción de obesidad, malnutrición y cambio climático3. En España, cerca de 6 de cada 10 españoles presenta exceso de peso, con un 39,3% de la población en las cifras de sobrepeso, un 21,6% en las de obesidad general y un 33,4% de media de obesidad abdominal4. Más preocupante, por sus implicaciones a largo plazo, es que 4 de cada 10 escolares españoles de entre 6 y 9 años presentan exceso de peso, según el estudio Aladino5, y que la prevalencia de obesidad infantil va en claro aumento6.

Nos enfrentamos, por tanto, a un problema de salud con patogénesis multifactorial, en el que están presentes ambientes obesogénicos (cultura alimentaria, transporte e informatización) y factores genéticos y socioculturales, lo que hace muy compleja la intervención para poder revertirlo. Hasta ahora, las estrategias de prevención y tratamiento de la obesidad, tanto a nivel individual como poblacional, no han tenido éxito a largo plazo; las intervenciones en el estilo de vida y el comportamiento destinadas a reducir la ingesta de calorías y a aumentar el gasto energético tienen una eficacia limitada, porque las adaptaciones hormonales, metabólicas y neuroquímicas —complejas y persistentes— dificultan la pérdida de peso y promueven su recuperación7. Así, se calcula que en España la población que hace dieta con regularidad ronda el 20% de la población, fracasando con una frecuencia del 80%: las dietas para bajar peso y tratar la obesidad son un negocio multimillonario.

Por otra parte, para el tratamiento de la obesidad están apareciendo nuevos tratamientos farmacológicos. Son varios los fármacos que se pueden usar para tratar la obesidad, y deben utilizarse junto con una alimentación saludable, un aumento de la actividad física y una modificación del comportamiento, ya que el uso de medicamentos sin tales cambios generalmente es ineficaz. Los objetivos de este tratamiento con fármacos deben ser perder pesoy mantenerlo, mejorar la salud general y minimizar los efectos adversos. A los fármacos más conocidos, como la combinación bupropión-naltrexona, fentermina-topiramato y el orlistat, se han sumado la liraglutida y la semiglutida, que son agonistas de los receptores de GLP-18. Estos últimos fármacos están revolucionando el tratamiento de la obesidad por su mayor eficacia (recomendación Grade 2C)8 y se están convirtiendo en un fenómeno social y médico9. Ya es frecuente en la consulta del médico de familia que algún paciente nos pregunte sobre su uso o nos solicite la receta. Para completar el nuevo panorama farmacológico, la tirzepatida, un nuevo GLP-1, ha conseguido hasta una pérdida de peso de un 22,5%, lo que puede suponer 25kg en algunos pacientes10.

No es propósito de este editorial hacer una revisión exhaustiva de la eficacia de estos fármacos y cuándo usarlos, sino poner de manifiesto aspectos éticos para fomentar la deliberación ética entre los médicos sobre ellos. 

1 comentario:

  1. Bien por el repaso de BDZ. PAPPS en Atención primaria revista están ya las del 2022. Gracias JL.

    ResponderEliminar