Comentario que destaca que, aunque las terapias basadas en
hormonas estimuladas por nutrientes (NuSH), como los agonistas de GLP-1 y
GLP-1/GIP, han revolucionado el manejo de la obesidad, una proporción
significativa del peso perdido puede provenir de la masa magra, afectando
negativamente la cantidad y calidad del músculo esquelético. Esta pérdida de
tejido muscular metabólicamente activo no solo reduce la tasa metabólica en
reposo, aumentando el riesgo de recuperar peso, sino que también puede acelerar
la fragilidad y comprometer la independencia funcional, especialmente en
adultos mayores.
Los autores abogan por un cambio de perspectiva clínica: el objetivo no debe ser simplemente la cantidad de peso perdido, sino lograr una «pérdida de peso de alta calidad», caracterizada por la reducción del tejido graso mientras se preserva la masa y la función muscular. En este contexto, el entrenamiento de fuerza es una de las estrategias más efectivas, ya que proporciona un estímulo anabólico complementario que los fármacos NuSH no pueden replicar por sí solos.
Para implementar esta «alianza metabólica» entre farmacología y ejercicio, se propone un enfoque estructurado en tres fases:
Fase 0 (Preparación metabólica): Una fase preparatoria de 4 a 6 semanas para familiarizar al paciente con el ejercicio, mejorar la coordinación y la estabilidad articular antes de iniciar la terapia farmacológica.
Fase 1 (Optimización de la calidad): Durante la pérdida
activa de peso, el entrenamiento de resistencia debe ser el núcleo del programa
(2-3 sesiones semanales) para contrarrestar el déficit energético y preservar
el músculo.
Fase 2 (Programación de mantenimiento): Un plan continuo
para sostener la estabilidad metabólica y funcional durante la reducción de
dosis o la retirada del tratamiento farmacológico.
El uso del marco FITT-P (Frecuencia, Intensidad, Tiempo, Tipo
y Progresión) es fundamental para adaptar el ejercicio a la capacidad funcional
y al riesgo cardiometabólico del paciente en cada etapa. La combinación de
ejercicio estructurado y fármacos no solo mejora la composición corporal, sino
que también optimiza la flexibilidad metabólica y la regulación del apetito,
apoyando el mantenimiento de la salud a largo plazo.
Conclusión

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