lunes, 13 de julio de 2026

(El blog de Ricardo Ruiz de Adana Pérez) Depresión resistente al tratamiento: qué puede hacer el médico de familia antes de derivar.

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1. Resumen estructurado para la consulta

La depresión resistente al tratamiento es un problema clínico relativamente frecuente en Atención Primaria y constituye una de las principales causas de derivación a Salud Mental. Sin embargo, una parte importante de los casos que se interpretan como resistentes corresponden en realidad a situaciones de pseudorresistencia relacionadas con diagnósticos incompletos, tratamientos subóptimos o problemas de adherencia.

¿Qué entendemos por depresión resistente?

De forma general, se considera depresión resistente cuando un episodio depresivo mayor no muestra respuesta clínica significativa tras al menos dos ensayos adecuados de tratamiento antidepresivo, administrados a dosis terapéuticas y durante un tiempo suficiente. Antes de asumir esta situación es imprescindible confirmar que dichos ensayos han sido realmente adecuados.

Primer paso: descartar pseudorresistencia

La pseudorresistencia es frecuente y debe descartarse sistemáticamente. Las causas más habituales incluyen:

  • Dosis insuficiente del antidepresivo.
  • Duración inadecuada del tratamiento.
  • Adherencia irregular o abandono precoz.
  • Expectativas de mejoría demasiado rápidas.

Reevaluar el diagnóstico

Ante una aparente falta de respuesta debe revisarse el diagnóstico inicial. Es especialmente importante descartar:

  • Trastorno bipolar no reconocido.
  • Trastornos de ansiedad predominantes.
  • Trastornos de adaptación o duelo complicado.
  • Consumo de alcohol u otras sustancias.

Buscar comorbilidades médicas o psiquiátricas

Las comorbilidades influyen de forma directa en la evolución de la depresión. Entre las más relevantes destacan:

  • Trastornos de ansiedad.
  • Dolor crónico.
  • Insomnio persistente.
  • Enfermedades médicas crónicas.

Revisión del tratamiento antidepresivo

Antes de considerar un cambio o una derivación, es fundamental revisar de forma sistemática el tratamiento instaurado:

  • Confirmar dosis terapéutica adecuada.
  • Verificar duración mínima de 6–8 semanas.
  • Evaluar tolerancia y efectos adversos.
  • Explorar adherencia real al tratamiento.

Qué puede hacer el médico de familia antes de derivar

  • Optimizar dosis del tratamiento si existe respuesta parcial.
  • Revisar diagnóstico y factores psicosociales mantenedores.
  • Abordar comorbilidades médicas o psiquiátricas.
  • Introducir intervenciones no farmacológicas como activación conductual.

Cuándo derivar

Debe considerarse la derivación a Salud Mental cuando persiste la falta de respuesta tras dos ensayos terapéuticos adecuados, existe sospecha de trastorno bipolar u otro trastorno psiquiátrico complejo, aparecen síntomas psicóticos o existe riesgo suicida significativo.



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