martes, 8 de julio de 2025

Revista Atención Primaria. Factores que interfieren en el resultado de la HbA1c.

https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria

La hemoglobina glicada (HbA1c) es un criterio diagnóstico de diabetes y prediabetes, asimismo el principal biomarcador del control glucémico y pronóstico en el diabético tipo 2. La hemoglobina presente en los hematíes está conformada por el grupo hemo y 4 cadenas de globina (α, β, δ o γ), que determinan el tipo de hemoglobina. El 97% de la hemoglobina del adulto corresponde a hemoglobina A (ααββ). Mediante una reacción lenta y no enzimática, la glucosa puede unirse a puntos diferentes de la hemoglobina A. El 80% de la glicación tiene lugar a nivel de la valina del extremo N-terminal de la cadena β, que es lo que se conoce como HbA1c, fracción medida e informada desde el laboratorio. Su formación va a depender de la concentración de glucosa a la que se exponga el hematíe durante su vida útil (90-120 días), correlacionándose mejor con la glucemia media de los 2-3 últimos meses1. La precisión de la medición está condicionada por el método utilizado. El laboratorio clínico conoce sus limitaciones y es el responsable de informar de las interferencias, principalmente hemoglobinopatías, que dificultan o impiden el análisis2,3. Variaciones mínimas pueden explicarse por la variabilidad biológica intraindividual4. Sin embargo, diversos factores pueden interferir de forma clínicamente relevante en la medida de la HbA1c.

Caso 1

Mujer de 54 años diabética con HbA1c del 6,4% en control previo semestral. Se solicita analítica por astenia, que evidencia: hemoglobina (Hb) 8g/dl; LDH 499 U/L; bilirrubina total 1,9mg/dl; haptoglobina <3mg/dl; glucosa 176mg/dl y HbA1c del 2,6%. Ingresa con diagnóstico de anemia hemolítica. Resuelta la hemólisis al mes, se objetiva: Hb 14,2g/dl; glucosa 135mg/dl y HbA1c del 4,7% y a los 2 meses: glucosa 128mg/dl y HbA1c del 7%, siendo acorde con su control habitual.

Caso 2

Varón de 76 años diabético, con glucosa de 176mg/dl y HbA1c del 5,6% tras haber recibido transfusión sanguínea por anemización aguda secundaria a úlceras gástricas hace 10 días. En el control cardiovascular del mes previo presentaba: glucosa 196mg/dl; Hb 14,1g/dl y HbA1c del 9,8%. Hasta pasados 3 meses la transfusión impide la correcta interpretación de la HbA1c.

Todas las condiciones que determinan cambios en la vida media del hematíe (alteración de eritropoyesis o hemólisis), provocarán un mayor o menor tiempo de exposición a la glucosa, resultando HbA1c falsamente elevada o disminuida respectivamente. Otros factores indicados en la figura 1, también pueden alterar la fiabilidad de la medida1–3,5,6. Los casos descritos reflejan valores de HbA1c erróneamente bajos. En el primero de ellos provocado por la lisis aumentada de los hematíes y en el segundo por la transfusión, que produce un aporte de hematíes no glicados y un efecto dilucional5,6.

Factores y mecanismos que interfieren en el resultado de la medición de la HbA1c.
Figura 1.

Factores y mecanismos que interfieren en el resultado de la medición de la HbA1c.

(0.4MB).

La evaluación de la HbA1c previa, la no correlación entre la HbA1c determinada con el contexto clínico y/o la glucemia, ayudan a pensar en la posibilidad de que exista algún factor interfiriendo en su resultado.

Conclusión

Los casos presentados demuestran que no siempre la medida de la HbA1c refleja adecuadamente el control glucémico, lo que puede conllevar la toma de decisiones inapropiadas. El clínico debe conocer los potenciales factores que interfieren en los valores de la HbA1c. Por tanto, no debería interpretarse de forma aislada, sin antes tener en cuenta las condiciones del paciente y considerar métodos alternativos para su manejo adecuado.

Financiación

El estudio no ha recibido financiación externa.

Consideraciones éticas

En el estudio se han seguido los protocolos institucionales sobre la publicación de datos de pacientes, se ha respetado su privacidad.

Nefrología. Documento de consenso para el diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia renal aguda.

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Definición de insuficiencia renal aguda

La insuficiencia renal aguda (IRA) es un síndrome clínico caracterizado por una disminución brusca del filtrado glomerular (FG) en un corto plazo de tiempo (horas o días). Puede ser secundario a múltiples etiologías y su expresión común es el aumento sérico de los productos nitrogenados acompañado o no de disminución de volumen de diuresis (en 2/3 de los casos). En este documento se considera la denominación IRA como equivalente a la de lesión renal aguda (LRA), que es la adaptación al término anglosajón acute kidney injury (AKI).
El concepto sindrómico de IRA está claro y su detección se basa en incrementos de la creatinina sérica (Crs). Sin embargo, a lo largo de los años, ha existido mucha disparidad a la hora de encontrar unos criterios precisos que la defina1. Bellomo y cols fueron los que propusieron una primera clasificación, es el denominado sistema RIFLE. Aunque esta clasificación aportó numerosas ventajas, con el tiempo alguna de sus carencias como el infradiagnóstico de la IRA y la inclusión del filtrado glomerular estimado (FGe) en los criterios, fueron evidentes. Al no ser válida la estimación de FG en procesos agudos, se eliminó esta de la versión inicial. Por estos motivos en el año 2007, se desarrolló la clasificación Acute Kiney Injury Network (AKIN). Es una modificación del sistema RIFLE que añade el incremento absoluto de creatinina sérica (Crs) Cr ≥ 0,3 KDIGO mg/dl en un intervalo de 48 h (valor de corte relacionado con un aumento de mortalidad). En el año 2012 la National Kidney Foundation publicó a través del grupo de trabajo Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) el tercer consenso de definición y clasificación de la IRA. Esta nueva clasificación aúna criterios tanto del RIFLE como del AKIN y es la que se recomienda utilizar actualmente2.
Todas estas clasificaciones mencionadas son clasificaciones funcionales que permiten establecer un diagnóstico y clasificación de severidad de la IRA. Aun así, tienen importantes limitaciones, la principal es la utilización de la Crs como parámetro para evaluar la función renal. Sabemos que la Crs es un marcador subóptimo ya que puede estar influenciada por numerosos factores como la masa muscular, aspecto importante, en algunos casos como en el paciente quemado con pérdida de masa muscular. Además, otro problema añadido, es que las clasificaciones previas utilizan para el diagnóstico el valor de la Crs basal (definida como el valor más elevado en los últimos 3 meses), siendo en muchas ocasiones desconocido. Las guías KDIGO sugieren en esos casos, utilizar el menor valor de Crs durante la hospitalización o la que corresponda a un FG ≥ 75 ml/min/1,73 m2 en aquellos pacientes en los que no se tiene información previa.
La utilización de la Crs como marcador de la IRA puede provocar un retraso en el diagnóstico dado que su elevación suele ocurrir después de que se produzca la caída del FG. Por este motivo, se están intentado incorporar biomarcadores que permitan detectar el daño tubular que, habitualmente es previo a la caída del FG (v. apartado 2.1).
La incidencia de la IRA en la población general se estima en un 8,3% (IRA en la comunidad), aumentando hasta un 21,6% en los pacientes hospitalizados y hasta en un 57% en el paciente crítico34. Dada la ausencia de una definición universal, existe una gran variabilidad en las cifras de mortalidad que varían desde un 30 a un 67% en el paciente crítico, siendo más elevada entre los pacientes que precisan tratamiento renal sustitutivo (TRS)3. Alrededor de un 5-15% de los pacientes que desarrollan FRA necesitan realizar TRS, aunque la literatura es muy variable, dependiendo también del escenario en el que se produce5. Para mejorar la detección temprana del FRA, se pueden implementar sistemas de alerta en el proceso de diagnóstico. Estas alertas pueden ser parte de los sistemas de información hospitalaria o sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas.
Puntos clave
  • La definición actual de IRA es una definición funcional basada en los valores de Crs y el volumen de diuresis.
  • Para el diagnóstico y la estratificación de la IRA se recomienda utilizar la clasificación KDIGO.
  • Un 20% de los pacientes hospitalizados desarrollará IRA, pudiendo llegar hasta un 57% en el caso del paciente crítico.

Formación en la Calzada. Intervenciones psicológicas en crisis y emergencias.

 PDF

(Ann Intern Med) Implicaciones de la nueva definición de obesidad de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad.

 https://www.acpjournals.org/

La Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO, por sus siglas en inglés) introdujo recientemente un nuevo marco para definir la obesidad que incorpora medidas antropométricas más allá del índice de masa corporal (IMC) y las comorbilidades clínicas. Sin embargo, este marco no ha sido validado.

Objetivo:

Describir la distribución del sobrepeso y la obesidad y determinar la prevalencia de complicaciones y la asociación de la obesidad con la mortalidad por todas las causas utilizando las categorías del IMC y el nuevo marco de la EASO.

Diseño:

Análisis transversal y longitudinal.

Ajuste:

NHANES (Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición) de 1999 a 2018 vinculada a datos de mortalidad.

Participantes:

Una muestra representativa de la población adulta de los Estados Unidos de 18 a 79 años.

Medidas:

La obesidad definida mediante categorías de IMC se comparó con la nueva definición de la EASO.

Resultados:

La población de estudio fue de 44 030 adultos. Sobre la base de la nueva definición de la EASO, el 18,8% de los adultos que anteriormente se definían con sobrepeso basándose únicamente en el IMC ahora se consideraban personas con obesidad (PWO). Se encontró un riesgo de mortalidad similar entre las personas con PCO recién identificadas y las personas con peso normal (cociente de riesgos instantáneos [CRI], 0,98 [IC 95%, 0,87 a 1,10]), mientras que se observó un mayor riesgo entre las personas con IMC de 30 kg/m2 o mayor (CRI, 1,19 [IC, 1,08 a 1,32]). Sin embargo, en comparación con las personas con peso normal que no tenían morbilidades importantes, se observó un riesgo más alto entre las personas con peso normal recién identificadas (CRI, 1,50 [IC, 1,20 a 1,88]), aunque este riesgo más alto no fue mayor que el riesgo más alto observado entre las personas con peso normal y comorbilidades (CRI, 1,74 [IC, 1,34 a 2,22]). Se observó un exceso de riesgo entre las personas con sobrepeso en comparación con las personas con sobrepeso de acuerdo con el nuevo marco de la EASO y la definición tradicional de IMC. Las complicaciones más prevalentes entre las OPP recién identificadas fueron hipertensión (79,9 %), artritis (33,2 %), diabetes (15,6 %) y enfermedad cardiovascular (10,5 %).

Limitación:

Confusión residual; Peso corporal evaluado en un solo punto de tiempo.

Conclusión:

El nuevo marco de la EASO puede proporcionar una herramienta más sensible para diagnosticar la obesidad que la definición tradicional de IMC, pero no se sabe con certeza si estos adultos recién identificados con obesidad se beneficiarían de manera comparable al tratamiento de la obesidad como los tradicionalmente incluidos en los ensayos de tratamiento.
Prevalencia y asociación con la mortalidad por todas las causas acpjournals.org/doi/10.7326/AN Editorial

(Guia ABE) Actualización especial para residentes del 2025.

 https://mariamontanavivas.wordpress.com/

La GuíaABE tiene en su web una sección especialmente dirigida a los residentes y tutores, donde van recopilando los temas especialmente dirigidos a ellos. 

Con la incorporación de los nuevos residentes, han actualizado esta sección especial de la guía incorporando los siguientes temas, que no estaban en la versión anterior:

¿Qué es la Guía-ABE?

La Guía-ABE es una publicación de la Asociación Española de Pediatría (AEPap), en formato electrónico (web), con actualización continua y con acceso libre, dirigida a los pediatras, con dos objetivos:

  • Promover el uso racional de los antimicrobianos en la población infantil
  • Aportar una herramienta práctica de uso sencillo que ayude a la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en la asistencia inicial de las enfermedades infecciosas más comunes.

En Saludteca seguimos y difundimos las actualizaciones de la guía, que tiene una estructura práctica y muy útil, con Introducción y puntos clave, tablas y algoritmos, tratamientos y notas aclaratorias, etc.

(American Family Physian) Top 20 estudios de investigación en 2024.

 https://www.aafp.org/



(BMJ) El ayuno intermitente tiene beneficios similares a la restricción energética continua para la pérdida de peso y los factores de riesgo cardiometabólico. Rev Sist y Metaanálisis en Red.

 https://www.bmj.com

Objetivo

Evaluar el efecto de las dietas de ayuno intermitente, con restricción energética continua o dietas sin restricciones (ad libitum) sobre los resultados cardiometabólicos intermedios de ensayos clínicos aleatorios.

Diseño

Revisión sistemática y metanálisis en red.

Fuentes de datos

Medline, Embase y bases de datos centrales desde su creación hasta el 14 de noviembre de 2024.

Criterios de elegibilidad para la selección de estudios

Se incluyeron ensayos clínicos aleatorios que compararon la asociación de las dietas de ayuno intermitente (ayuno en días alternos, alimentación restringida en el tiempo y ayuno de todo el día), la restricción energética continua y las dietas ad libitum.

Principales resultados

Los resultados incluyeron el peso corporal (primario) y las mediciones de antropometría, metabolismo de la glucosa, perfiles lipídicos, presión arterial, proteína C reactiva y marcadores de enfermedad hepática.

Síntesis de datos

Se realizó un metanálisis de redes basado en un marco frecuentista con datos expresados como diferencia de medias con intervalos de confianza (IC) del 95%. La certeza de la evidencia se evaluó mediante la calificación de las recomendaciones de valoración, desarrollo y evaluación (GRADE).

Resultados

Se identificaron 99 ensayos clínicos aleatorios en los que participaron 6582 adultos con diversas condiciones de salud (720 sanos, 5862 condiciones de salud existentes). Todas las estrategias de dieta de ayuno intermitente y restricción energética continua redujeron el peso corporal en comparación con la dieta ad libitum. En comparación con la restricción energética continua, el ayuno en días alternos fue la única forma de estrategia dietética de ayuno intermitente que mostró beneficios en la reducción del peso corporal (diferencia de medias -1,29 kg [IC del 95%: -1,99 a -0,59], certeza moderada de la evidencia). Además, el ayuno en días alternos mostró una reducción trivial del peso corporal en comparación con la alimentación restringida en el tiempo y el ayuno de todo el día (diferencia de medias de -1,69 kg (-2,49 a -0,88) y -1,05 kg (-1,90 a -0,19), respectivamente, ambos con certeza moderada de la evidencia). Las estimaciones fueron similares entre los ensayos con menos de 24 semanas de seguimiento (n = 76); Sin embargo, los ensayos a mediano y largo plazo (≥24 semanas, n=17) solo mostraron beneficios en la reducción de peso en estrategias dietéticas en comparación con ad-libitum. Además, en las comparaciones entre las estrategias de ayuno intermitente, el ayuno en días alternos redujo el colesterol total, los triglicéridos y las lipoproteínas de no alta densidad en comparación con la alimentación restringida en el tiempo. Sin embargo, en comparación con el ayuno de todo el día, la alimentación restringida en el tiempo resultó en un pequeño aumento en el colesterol total, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y el colesterol de lipoproteínas de no alta densidad. No se observaron diferencias entre el ayuno intermitente, la restricción energética continua y las dietas ad libitum para la HbA1c y lipoproteína de alta densidad.

Conclusiones

Se observaron diferencias menores entre algunas dietas de ayuno intermitente y la restricción energética continua, con algún beneficio de la pérdida de peso con el ayuno en días alternos en ensayos de menor duración. La evidencia actual proporciona algunos indicios de que las dietas de ayuno intermitente tienen beneficios similares a la restricción energética continua para la pérdida de peso y los factores de riesgo cardiometabólico. Se necesitan ensayos de mayor duración para corroborar aún más estos hallazgos.