sábado, 20 de diciembre de 2025

(INFAC) Nuevo boletín publicado sobre... Actualización del tratamiento de la infección urinaria en población adulta.

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La infección del tracto urinario (ITU) se define como la combinación de síntomas clínicos (disuria, urgencia miccional, polaquiuria, entre otros) y la presencia de bacterias en orina en cantidad superior a 105 unidades formadoras de colonias (UFC)/ml (1). 

Según el estudio EPINE 2024, las infecciones urinarias suponen el 18,25% de las infecciones de origen comu nitario, y constituyen una de las patologías para las que más se indican antibióticos en el medio comunitario (1). Son más prevalentes en mujeres pudiendo afectar al 15% cada año. La incidencia aumenta con la edad, co morbilidad e institucionalización (2). Las anomalías del tracto urinario, la presencia de sonda urinaria, el trata miento antibiótico previo y las comorbilidades (p. ej., diabetes, insuficiencia renal y trastornos neurológicos) pueden aumentar el riesgo de mala evolución clínica o del fracaso del tratamiento; el sexo masculino ya no se considera un factor de riesgo (3). 

En general, la mayoría de las ITU están causadas por E. coli, responsable del 70-95% de casos de cistitis y pielonefritis no complicadas. Con menos frecuencia se aíslan otras enterobacterias como P. mirabilis, K. pneumoniae y S. saprophyticus aislándose este último casi exclusivamente en mujeres jóvenes (4). 

El aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos es un problema que se está abordando a nivel mundial. Para intentar retrasar y frenar su aumento exponencial se han puesto en marcha, tanto en Atención Primaria como en Atención Hospitalaria los Programas de Optimización de Uso de Antibióticos (PROA), que tienen entre sus objetivos la implementación de guías de terapéutica antimicrobiana basadas en la evidencia y adaptadas a las resistencias y epidemiología locales (5).



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