Los voltajes bajos y el patrón de pseudoinfarto con mala progresión de la onda R en derivaciones precordiales son hallazgos especialmente comunes.
Los aspectos electrofisiológicos de la amiloidosis cardíaca (AC) aún están poco explorados en comparación con otros aspectos de la enfermedad. Sin embargo, las anomalías del electrocardiograma (ECG) juegan un papel importante en el diagnóstico y pronóstico de la AC y el manejo de las arritmias es una parte crucial del tratamiento de la AC. Los voltajes bajos y un patrón de pseudonecrosis con una progresión deficiente de la onda R en las derivaciones precordiales son hallazgos especialmente comunes. Estos son útiles para el diagnóstico de AC y la estratificación del riesgo, especialmente cuando se combinan con hallazgos clínicos o ecocardiográficos. Tanto las arritmias ventriculares como las supraventriculares son comunes en la AC, especialmente en la amiloidosis por transtiretina (ATTR), y su prevalencia está relacionada con la progresión de la enfermedad. El papel pronóstico de las taquicardias ventriculares sostenidas y no sostenidas aún se debate y, hasta la fecha, existe una falta de indicaciones específicas para el desfibrilador cardíaco implantable (DAI). Por otro lado, la fibrilación auricular (FA) es la arritmia supraventricular más común con una prevalencia de hasta el 88% de los pacientes con ATTR. La anticoagulación debe considerarse independientemente de la puntuación CHADsVA. Además, incluso si la FA parece no ser un factor pronóstico independiente en la AC, su tratamiento para el control de los síntomas sigue siendo crucial. Finalmente, también son comunes las alteraciones de la conducción y las bradiarritmias, que requieren el implante de marcapasos en hasta el 40% de los pacientes.



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