¿Y si la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada no naciera del corazón, sino de la grasa visceral?
La evidencia apunta a un origen “adiposo”: inflamación, fibrosis y retención de líquidos mediadas por adipocinas. Un nuevo paradigma en #HFpEFEl artículo propone una nueva hipótesis unificadora: que la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEp) surge principalmente de la expansión y transformación disfuncional del tejido adiposo visceral, lo que lleva a la secreción de un conjunto alterado de moléculas de señalización (adipocinas), lo que causa inflamación sistémica, expansión del volumen plasmático e hipertrofia y fibrosis cardíacas.
Elementos del Marco
El marco agrupa las adipocinas en 3 dominios. Las adipocinas del dominio I son moléculas cardioprotectoras pero se suprimen en pacientes con exceso de adiposidad. Las adipocinas del dominio II son moléculas cardioprotectoras que están reguladas al alza por la adiposidad como mecanismo de respuesta compensatoria. Las adipocinas del dominio III, cuya secreción aumenta en la adiposidad, tienen efectos proinflamatorios, prohipertróficos, profibróticos y antinatriuréticos. La HFpEF es el resultado de un desequilibrio impulsado por la adiposidad que promueve las adipocinas del Dominio III pero suprime las adipocinas del Dominio I, y las adipocinas del Dominio II representan una respuesta contrarreguladora inadecuada.
Líneas clave de evidencia
1) La obesidad y el exceso de nutrientes en la dieta son los principales impulsores del EFFEp experimental; 2) los cambios en la adiposidad visceral y las adipocinas circulantes se observan años antes y predicen el diagnóstico de ICFEp (pero no insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida) en la comunidad general; 3) la obesidad central o adiposidad visceral está presente en >95% de los pacientes con ICFEp y se relaciona con la gravedad de la enfermedad; 4) la obesidad y la ICFEp exhiben un paralelismo sorprendente en sus características moleculares, fisiopatológicas y clínicas; 5) los cambios característicos en el perfil de adipocinas ocurren en paralelo en la obesidad central y la insuficiencia cardíaca y se correlacionan con la gravedad de la enfermedad; 6) las adipocinas tienen efectos establecidos sobre la estructura y función cardíaca que pueden conducir a ICFEp; 7) la cirugía bariátrica o los tratamientos farmacológicos para la ICFEp causan la contracción de los depósitos de grasa visceral (desproporcionada con respecto a los cambios en el peso corporal), al tiempo que aumentan las adipocinas del Dominio I y disminuyen las adipocinas del Dominio III; 8) el exceso de adiposidad parece identificar a los pacientes con más probabilidades de responder a los tratamientos actuales para la ICFEp; y 9) las intervenciones experimentales que se dirigen solo al tejido adiposo para aumentar o disminuir selectivamente su secreción de adipocinas específicas causan efectos distantes en el corazón para modular la estructura cardíaca y la evolución de la miocardiopatía.
Conclusiones
La totalidad de la evidencia sugiere que la ICFEp evoluciona, no como un trastorno heterogéneo relacionado con diversas comorbilidades y no como un trastorno primario de los cardiomiocitos, sino como un trastorno adiposo impulsado que se disemina (a través de la señalización endocrino-paracrina) al corazón.

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