El síndrome genitourinario de la menopausia (GSM) describe los síntomas y los cambios físicos que resultan de la disminución de las concentraciones de estrógenos y andrógenos en el durante la transición a la menopausia. No se ha llegado a un consenso sobre el número o tipo de síntomas necesarios para diagnosticar el GSM, y la infección urinaria asociada Los síntomas también están relacionados con otras afecciones urológicas comunes (por ejemplo, vejiga hiperactiva) en pacientes de edad avanzada. Esta guía proporciona información a los médicos con respecto a la identificación, diagnóstico, asesoramiento y tratamiento para pacientes con GSM para optimizar el control de los síntomas y la calidad de vida, minimizando al mismo tiempo los eventos adversos (EA).
Métodos:
La revisión sistemática utilizada en la creación de esta guía se basa en la investigación llevado a cabo por el Centro de Práctica Basada en la Evidencia de Minnesota (EPC) bajo contrato para la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica (AHRQ, por sus siglas en inglés) y financiado por el Centro de Investigación y Calidad del Paciente. Instituto de Investigación de Resultados (PCORI). El EPC extrajo y sintetizó la efectividad y/o perjudica los resultados de 68 publicaciones. Otras 66 publicaciones que evalúan Se describieron 46 intervenciones no hormonales en un mapa de evidencia.
Resultados:
Los médicos diagnostican la GSM en función de los síntomas, con o sin hallazgos físicos relacionados, y tras descartar otras etiologías o patologías concurrentes. Hay una gran cantidad de Conjunto de pruebas que examinan el uso de opciones de tratamiento hormonales y no hormonales para controlar los síntomas del GSM; Sin embargo, el estrógeno vaginal local en dosis bajas tiene la la base de evidencia más sólida.
Conclusión:
Las estrategias definidas en este documento se derivaron de la base empírica y del consenso Procesos. Dado que no hay suficiente información para recomendar un tratamiento hormonal terapia sobre otra, esta guía no pretende apoyar una progresión escalonada a través de diferentes enfoques hormonales. El médico debe tomar decisiones sobre el tratamiento En el contexto de la toma de decisiones compartida teniendo en cuenta los objetivos y preferencias de los pacientes, utilizando como guía las evidencias de eficacia y EA de cada posible intervención.
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