viernes, 24 de junio de 2022

Guía ABE. Conjuntivitis aguda (e infecciones del párpado).

Conjuntivitis, blefaritis, chalazión, orzuelo, medidas de higiene, indicaciones de tratamiento antibiótico tópico.

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La conjuntivitis es un diagnóstico clínico basado en la presencia de hiperemia conjuntival  que puede acompañarse de exudado con mayor afectación de la conjuntiva palpebral que de la bulbar. Pueden clasificarse según su etiología como infecciosas o no y según su evolución como hiperagudas1, agudas (duración hasta 3-4 semanas) o crónicas (duración superior a 4 semanas).

La conjuntivitis infecciosa aguda es muy común2 . Se calcula que el 50% son de origen bacteriano3 y el 50% de origen vírico. La diferenciación clínica entre unas y otras es difícil, aunque la presencia de otitis ( H. influenzae ) o la afectación preferentemente unilateral pueden orientar a un origen bacteriano mientras que la presencia de síntomas catarrales hace más probable un origen viral (adenovirus).

Generalmente se trata de un proceso leve y autolimitado; sin embargo, hasta un 90 % de los pacientes recibe tratamiento antibiótico tópico, prescripción realizada para disminuir las ausencias escolares y laborales. El uso de antibióticos se relaciona con una pequeña mejoría en las tasas de remisión clínica precoz y microbiológica (precoz y tardía)

Todos los lactantes menores de 28 días de edad diagnosticados de conjuntivitis4 (no aquellos que presentan simplemente secreción sin afectación conjuntival) deben ser valorados con carácter urgente.

La blefaritis es una infección primaria del párpado con extensión a la conjuntiva. Es la causa más frecuente de conjuntivitis crónica en niños mayores. Es útil la distinción entre blefaritis anterior (más frecuente en niños, con formación de costras a lo largo del margen del párpado y se manifiesta por picor, malestar ocular o sensación de cuerpo extraño) y blefaritis posterior (en la que los orificios de las glándulas de Meibomio están bloqueados, por lo que se provoca retención de sebo y posibles complicaciones como orzuelo, infecciones secundarias o chalazión).

La complicación más frecuente de la blefaritis es el chalazión, en el que la lesión se produce en la glándula de Meibomio como resultado de una reacción de cuerpo extraño a las secreciones producidas por la glándula que han sido expulsadas al tejido circundante. Puede aparecer después de un orzuelo o de forma primaria, sin fase inflamatoria aguda previa.

El orzuelo se produce por la obstrucción de las glándulas de Zeis o de Meibomio. Es un problema muy frecuente, sobre todo en la población adulta, aunque más difícil de tratar en niños5. Generalmente el proceso inflamatorio de un orzuelo es autolimitado, con drenaje y resolución espontánea en 5-7 días.

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