https://sano-y-salvo.blogspot.com/2020/03/mascarillas-no-todo-vale.html
La situación de pandemia de COVID-19 por el coronavirus SARS-CoV-2 está
poniendo a prueba la capacidad de los sistemas sanitarios. En España
estamos asistiendo a una elevación en el número de casos que ha llevado
al Gobierno a decretar el estado de alarma por razones sanitarias.
Uno de los principales problemas que se plantean es la escasez de
equipos de protección individual (EPI) y la utilización de simples
dispositivos de prevención, sobre todo en lo referente a mascarillas y
protectores faciales.
Así mismo la población, asustada ante la disonancia cognitiva que supone
dar mensajes de tranquilidad por supuestos expertos en contraste con
fondos de imagen de laboratorios de bioseguridad en los que los equipos
de protección son de alta seguridad, se ha lanzado a la compra masiva de
mascarillas quirúrgicas, aumentando un desabastecimiento en el mercado
que está repercutiendo en la disponibilidad para el personal sanitario y
dando lugar a situaciones que recuerdan los tiempos del estraperlo y de
las películas de posguerra.
Tras las epidemias de 2004 por SARS-CoV-1 y de 2009 por gripe A H1N1 se
realizaron algunos estudios sobre el uso prolongado y la reutilización
de la mascarilla de media-alta protección. En 2014, Fisher y Shaffer publicaron una revisión de estos estudios y
extrajeron algunas conclusiones de utilidad en este momento. Entre
ellas, que el uso prolongado de la mascarilla más allá de 12 horas no
perjudica la salud del profesional1.
Por otra parte, en el afán de contribuir individualmente a frenar la
epidemia, se ha generalizado un movimiento social de gran calado y
difusión, orientado a tejer mascarillas de tela dirigidas a familiares
de pacientes y contactos, población, profesionales de centros
sociosanitarios e incluso profesionales de hospitales y atención
primaria.
El uso de este tipo de mascarillas, tal como señala la OMS,
no está recomendado en ningún ámbito: no son útiles, producen falsa
sensación de seguridad, se contaminan con gran facilidad y pueden hacer
más daño que beneficio e incluso inducir conductas negligentes2.
Cualquier tipo de mascarilla o de equipo de protección respiratoria
requiere unos controles que garanticen su eficacia y efectividad, así
como unos estándares de fabricación.
La eficacia de la mascarilla depende de factores como el tipo de
material utilizado, la efectividad del correcto ajuste a la cara del
profesional, el tiempo de utilización y su pertinencia.
Por eso es importante que, en caso de que vayan a ser necesarias, los
expertos en bioseguridad especifiquen normas de confección cuando
escasean las mascarillas quirúrgicas estandarizadas: materiales,
porosidad, gramaje...
Otro factor no menos importante es la formación en el uso correcto. No
sólo para que la mascarilla se coloque de forma adecuada, sino para
evitar la manipulación durante su uso y conocer la forma correcta de retirada: tirando de las sujeciones, nunca del cuerpo, y desechándola en el contenedor adecuado inmediatamente3.
Dejar a la imaginación el ingenio y la solidaridad de personas
bienintencionadas la fabricación de mascarillas de diversos y
variopintos materiales y formas, además de no proporcionar la seguridad
debida, pueden ser peligrosas e incrementar el riesgo de contagio.
En estos tiempos de escasez de los EPI, se deben dictar instrucciones
claras para que las mascarillas quirúrgicas homologadas se utilicen por
los profesionales sanitarios que las precisan y ocuparse de que estén
disponibles con criterios de oportunidad.
Publicado por Juan José Jurado
1. Advice on the use of masks in the community, during home care, and in health care settings in the context of COVID-19. WHO. 19 March 2020.
2. Fisher EM, Shaffer RE. Considerations for recommending extended use and limited reuse of filtering facepiece respirators in health care settings. J Occup Environ Hyg. 2014;11(8):D115-28. doi: 10.1080/15459624.2014.902954.
3. Recomendaciones
sobre la higiene de las manos para Atención Primaria de Salud.
Actualización en el contexto de la declaración por parte de la OMS de
una emergencia de salud pública internacional por el brote epidémico
mundial causado por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, Palacio J, Martín M D, Aibar , Mareca R y Grupo de Seguridad del Paciente de semFYC, Sano y salvo (blog). 12 de febrero de 2020.
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