Comentario/revisión
saludable sobre la desprescripción. Saludable porque subraya la falta de
“pruebas” de sus efectos beneficiosos, y al hacerlo pone de manifiesto el
desinterés por investigar estrategias no sólo no farmacológicas, sino atípicas
del quehacer actual de la medicina. Quizá porque los conceptos no son precisos.
“Dicho
en términos sencillos, la desprescripción es el proceso de retirar fármacos
para intentar mejorar los resultados”. [Esta definición podría tener más
carácter clínico. La desprescripción no es más que un aspecto del proceso de la
prescripción, que debe basarse en una cuidadosa anamnesis farmacológica y en la
consideración de la conveniencia de cada uno de los tratamientos que recibe el
paciente. También podría tener más carácter contextual: cuando falta
longitudinalidad en la relación del usuario con el sistema de atención a la
salud, es difícil que alguien tenga una visión de conjunto del paciente.]
Los
escasos estudios indican que en conjunto la desprescripción parece ser segura.
En un
metanálisis (MA) de ensayos clínicos (EC) no se registró reducción de la
mortalidad resultante de estrategias de desprescripción, aunque en un análisis
de subgrupos limitado a las intervenciones dirigidas a los pacientes (en
contraposición a la educación de los clínicos) se registró una reducción de la
mortalidad [OR=0,62 (IC95%, 0,43-0,88)].
En otro
MA, las estrategias para reducir la polifarmacia no redujeron la mortalidad, ni
tampoco los ingresos hospitalarios. Por lo menos 15 estudios han examinado los
efectos de la desprescripción sobre la calidad de vida, y sólo en uno se
registró un efecto beneficioso (que fue modesto).
Las
recomendaciones y evaluaciones publicadas insisten en que, si se realiza
correctamente, la desprescripción es compleja y requiere tiempo. Cuando el
paciente toma varios fármacos, cada uno de ellos debe ser cuidadosamente
evaluado en términos de posibles beneficios y daños, indicación terapéutica,
posibles interacciones, preferencias del paciente y cuidadores, y adhesión.
En un
estudio en Escocia se estimó que esto necesita hasta 30 minutos de un médico y
75 minutos de un farmacéutico. Los servicios sanitarios no deben hacerse la
ilusión de que se pueden obtener efectos beneficiosos en las consultas únicas y
breves típicas de la medicina general en Gran Bretaña. Se debe invertir en
financiar a farmacéuticos, médicos o equipos multidisciplinarios para efectuar
esta tarea.”
“Algunos
aspectos clave son fijarse sobre todo en lo que importa al paciente e insistir
en empoderar y apoyar a los pacientes en sus tomas de decisiones sobre los
medicamentos que toman… Hay además un fuerte argumento ético: respetar las
autonomía exige una discusión detallada de los efectos beneficiosos y riesgos
esperados de todos los medicamentos, reconocer que estas apreciaciones pueden
cambiar con el tiempo, sobre todo para los pacientes de edad avanzada o con
fragilidad creciente.”
“Es
necesaria más investigación que ayude a identificar estrategias para la
desprescripción, y es importante que sea realizada en colaboración con los
pacientes. Sin embargo, vistas las pruebas sustantivas razonables disponibles
hasta ahora, es poco probable que veamos grandes innovaciones en este campo.
Probablemente lo mejor que podemos esperar son reducciones modestas de la carga
de medicación y de la prescripción peligrosa, y mejoras modestas del bienestar
de los pacientes. Dada la complejidad de su aplicación, también es probable que
el ahorro producido sea modesto.”
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