El sistema actual de funcionamiento de la atención primaria garantiza a los ciudadanos que podrán ver a su médico de familia, o quien lo sustituya, cada vez que lo crean conveniente y, de este modo, los médicos, en su día a día, se enfrentan a una agenda cargada de visitas sin filtro previo, una fuente de insatisfacción generalizada, tanto para los pacientes más necesitados que se sienten poco atendidos, como para los médicos, que derrochan demasiado tiempo en resolver asuntos que no les son propios, sin olvidar que, en este escenario, las enfermeras quedan relegadas a un papel secundario.
En esta línea me gustaría recordar que Julian Tudor Hart, médico de familia británico, y uno de los inspiradores de la atención primaria más comunitaria, en 1971, hace 38 años, describió la ley de la asistencia sanitaria inversa, una observación en la que Tudor Hart expresaba que cada vez hay más personas que piden hora a los médicos de familia por problemas poco relevantes, lo cual es un estorbo para atender apropiadamente a las personas enfermas de verdad.
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