Las personas con un alto riesgo genético de desarrollar cardiopatía
isquémica parecen beneficiarse más de las estatinas que las personas con
un riesgo genético más bajo, según los resultados de un estudio
reciente (Lancet 2015; 4 marzo).
Se incluyeron datos de un estudio de cohortes (the Malmo Diet and Cancer
Study) y de 4 ensayos clínicos de prevención primaria (JUPITER y ASCOT)
y de prevención secundaria (CARE y PROVE IT-TIMI) con estatinas, con un
total de 48.421 personas y 3.477 acontecimientos. Se evaluó la
asociación de una puntuación de riesgo genético basado en 27 variantes
genéticas con riesgo conocido de cardiopatía isquémica. La categoría de
alto riesgo genético se asoció a un mayor riesgo de cardiopatía
isquémica (HR=1,72), en comparación con la de bajo riesgo genético. El
efecto beneficioso de las estatinas también era mayor en las personas
con puntuaciones de más alto riesgo. Por ejemplo, en el ensayo JUPITER
de prevención primaria, se debería tratar a 66 personas de bajo riesgo y
25 de alto riesgo genético para prevenir un acontecimiento
cardiovascular en 10 años.
Según el editorial acompañante, sería necesaria una evaluación más
cuidadosa de la implementación clínica de un marcador de riesgo
genético, en el contexto del cálculo de riesgo cardiovascular según las
guíes, como el Euro Score o las del American College of
Cardiology/American Heart Association, así como su coste-efectividad (Lancet 2015; 4 marzo).
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