miércoles, 1 de octubre de 2014

DICAF. Enfermedad intestinal inflamatoria.

JAMA 2014; 311 (19): 2034 - Pharm Letter 2002: 3 (16); 121-128
Las enfermedades intestinales inflamatorias incluyen la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. La confirmación definitiva del diagnóstico requiere del analisis histológico de muestras obtenidas por biopsia endoscópica.
La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad que provoca inflamación crónica del tracto gastrointestinal (TGI).  Existen  2 tipos principales de IBD: colitis ulcerosa (afecta solo al colon) y enfermedad de Crohn (puede afectar cualquier parte del TGI, aun que generalmente se localiza en el  extremo final del intestino delgado y el comienzo del colon). Los síntomas  de la EII pueden variar de muy leves a muy severos. Incluyen diarrea, sangre en las heces, dolor abdominal, fiebre, fatiga y pérdida de peso. Algunos de los síntomas de la IBD se producen como consecuencia de inflamaciones externas al   TGI.  En estos casos puede ocurrir también dolor articular,  artritis, problemas visuales, determinados tipos de erupciones y enfermedad hepática. Generalmente, los síntomas son  ser estables pero pueden producirse brotes que suponen el empeoramiento repentino de los síntomas, lo que puede requerir un tratamiento adicional. Los brotes pueden ser muy peligrosos, incluso pueden representar un riesgo para la vida si no se tratan, ya que pueden conducir a situaciones de infección severa, sangrado o perforación intestinal. Se desconoce la causa de la EII, pero se considera que factores como la genética del individuo, el ambiente, la flora intestinal y una respuesta inmunológica anormal a nivel intestinal pueden jugar un papel importante.
El diagnóstico de la EII se realiza  mediante una combinación de una cuidadosa historia clínica del paciente, pruebas de diagnóstico por imágenes (como radiografía o tomografía computarizada) y  evaluación endoscópica, y deben descartarse las  infecciones comunes que pueden provocar diarrea mediante pruebas de heces y/o análisis de sangre. El diagnóstico por  análisis de sangre exclusivamente no es posible, pero anormalidades observadas a este nivel en pacientes con EII incluyen anemia, marcadores inflamatorios elevados, anormalidades electrolíticas (debido a la diarrea),  bajos niveles de  albúmina  (debido a inflamación y absorción deficiente de nutrientes), y,  en el caso de la enfermedad de Crohn, deficiencias vitamínicas (debido a la absorción deficiente). La evaluación endoscópica puede incluir endoscopia superior, colonoscopia o ambas, dependiendo de la localización de los síntomas y si se sospecha de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn. Este procedimiento permite tomar muestras biológicas (biopsia) del TGI, que generalmente permiten la confirmación del diagnóstico. La mayor parte de pacientes diagnosticados son personas de entre 15 y 30 años.
El tratamiento de la EII depende de la severidad de los síntomas de la  enfermedad. Los casos leves  leve se tratan con medicamentos antiinflamatorios, que pueden ser de administración  oral o en forma de supositorios o enemas. La enfermedad más severa se trata con medicamentos inmunomoduladores o inmunosupresores (generalmente, los mismos que se utilizan para otras enfermedades autoinmunitarias). Estos pueden administrarse por boca, por inyección subcutánea o por infusión intravenosa. Generalmente, las exacerbaciones requieren esteroides como tratamiento adicional. Los pacientes con enfermedad severa refractarios a los tratamientos farmacológicos disponibles,  pueden requerir cirugía. Las personas con EII con localización sintomatologica a nivel de colon tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de colon, por lo que  deben realizarse colonoscopias rutinarias preventivas durante toda su vida.
El enfermo ha de recibir información apropiada sobre la terapia farmacológica, el régimen de alimentación y las medidas higiénicas que debe tener presentes. Desde el punto de vista alimentario, el paciente debe ser informado de que ha de realizar una dieta con aporte nutricional equilibrado, completo y variado. Debe evitarse la ingestión de alimentos ricos en fibra y la ingestión de lactosa. Debe recomendarse al paciente que lleve una vida lo más normal posible ya que, a pesar de los períodos invalidantes que produce la enfermedad, hay períodos que no lo son, y una vida lo más próxima a la normalidad en estos pacientes contribuye significativamente a evitar depresiones que se presentan con cierta frecuencia en estos enfermos.
Por consiguiente, respecto a los medicamentos, el paciente debe saber con claridad cuales son los fármacos que está tomando, para que sirven, cuales son los beneficios que puede esperar de ellos, cuales son los efectos adversos que pueden presentarse, cómo identificarlos y cual es la conducta a seguir en caso de que se presenten.
Palabras claves:
  • Enfermedad intestinal inflamatoria
  • colitis ulcerosa
  • enfermedad de Crohn

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