Puntos clave
● Los nuevos fármacos para la diabetes de tipo 2 son aprobados por su efecto sobre la glucohemoglobina (HbA1c), una variable subrogada o intermedia.
● Un tratamiento que reduzca la concentración de HbA1c puede ser clínicamente ineficaz, o incluso perjudicial para el paciente.
● No se ha demostrado que los nuevos hipoglucemiantes reduzcan las complicaciones de la diabetes ni la mortalidad cardiovascular.
● Han sido objeto de una fuerte promoción, basada en la supuesta ventaja de que reducirían la concentración de HbA1c sin inducir episodios de hipoglucemia grave ni promover aumento de peso, pero no debemos olvidar que su perfil de seguridad a largo plazo es desconocido.
● La dipeptidil peptidasa 4 se encuentra en muchos tejidos del cuerpo y tiene un elevado número de substratos potenciales, por lo que puede, entre otros, interferir con el sistema inmune produciendo infecciones respiratorias y urinarias.
● Se han notificado casos graves de pancreatitis y preocupa su posible riesgo carcinogénico.
● Para reducir los riesgos a nivel pancreático, es imprescindible que estos fármacos que actúan sobre el sistema hormonal de las incretinas vayan siempre asociados a metformina.
● La elección de un antidiabético debe basarse en las características del paciente, HbA1c, riesgo de hipoglucemia e importancia del aumento de peso; sin olvidar el riesgo potencial de reacciones adversas graves de los nuevos fármacos.
● Hay que ser muy prudentes en la prescripción de estos fármacos hasta que no se disponga de datos sobre variables finales (reducción de complicaciones vasculares) y de seguridad provenientes de los ensayos clínicos en curso.
● Los recursos destinados al tratamiento de la diabetes tipo 2 son enormes, y contribuyen de manera considerable al aumento de los costes en la atención primaria.
Via revista FMC puntos claves
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