Los documentos consultados coinciden en no recomendar de forma generalizada el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) en los pacientes que reciben anticoagulación oral y restringirlo solo a aquellos que presentan otros factores de riesgo asociados. En general, estaría indicarlo prescribirlos en los pacientes antiacoagulados que, además, tienen antecedente de úlcera péptica o sangrado digestivo, edad avanzada o tratamiento concomitante con antiplaquetarios o antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos documentos también contemplan su uso en aquellos con alcoholismo, insuficiencia renal o toma de corticoides o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
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