jueves, 3 de septiembre de 2026

Nature. La MASH no es una sola enfermedad.

Esta review de @Nature lo deja muy claro: hay un fenotipo más hepático (fibrogénesis acelerada) y otro más cardiometabólico (resistencia a la insulina, riesgo CV alto).

Mismo diagnóstico, pronóstico distinto y probablemente tratamiento distinto. Vamos hacia la estratificación, como en oncología.ç


Resumen

La esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), la forma progresiva de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), es una enfermedad heterogénea y sistémica que no solo aumenta el riesgo de cirrosis y carcinoma hepatocelular (CHC), sino también el de complicaciones extrahepáticas, entre ellas las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad renal crónica.

Durante la última década, numerosos ensayos clínicos en fases avanzadas han impulsado el desarrollo terapéutico de la MASH, alcanzando un punto de inflexión decisivo con la aprobación acelerada del agonista del receptor β de la hormona tiroidea (THRβ), resmetirom, y del agonista del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1R), semaglutida. Esto ha permitido establecer opciones farmacológicas para pacientes con MASH no cirrótica y fibrosis.

Paralelamente, cada vez existen más evidencias de que la MASH comprende distintos subgrupos de enfermedad, parcialmente superpuestos, que abarcan desde fenotipos predominantemente hepáticos, caracterizados por una fibrogénesis acelerada y una mayor incidencia de complicaciones relacionadas con el hígado, hasta fenotipos cardiometabólicos, caracterizados por resistencia a la insulina y un mayor riesgo cardiovascular. Esto sugiere que para lograr una eficacia terapéutica óptima serán necesarios enfoques estratificados y, potencialmente, combinaciones de tratamientos.

Además de las intervenciones sobre el estilo de vida, que constituyen un pilar fundamental del tratamiento de la MASLD, están surgiendo tratamientos farmacológicos dirigidos a la disfunción metabólica (incluidos los agonistas de los receptores activados por proliferadores de peroxisomas [PPAR], los análogos del factor de crecimiento de fibroblastos 21 [FGF21] y las terapias basadas en incretinas o glucagón), así como a la fibrogénesis, la inflamación y/o el eje intestino-hígado.

En esta Revisión, resumimos el panorama terapéutico de la MASH y analizamos cómo los avances recientes en la caracterización de los fenotipos de la enfermedad y en los biomarcadores pueden facilitar la transición hacia un tratamiento personalizado.



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