https://bjgp.org/content/early/
Antecedentes: La polifarmacia constituye una prioridad de salud pública a nivel mundial debido a los daños potenciales que conlleva, entre ellos los eventos adversos relacionados con los medicamentos, las hospitalizaciones y la elevada carga del tratamiento. En conjunto, estos resultados han mostrado escasas mejoras a pesar de las numerosas intervenciones implementadas, lo que indica que los enfoques actuales para identificar y manejar la polifarmacia siguen siendo insuficientes.
Objetivo: Comprender cómo se identifica y se maneja la polifarmacia en la atención primaria cotidiana desde las perspectivas de los pacientes, los farmacéuticos y los médicos de atención primaria.
Diseño y ámbito: Estudio cualitativo basado en entrevistas semiestructuradas realizadas a 12 pacientes y 12 profesionales de la salud (7 farmacéuticos clínicos y 5 médicos generales) en la región de Greater Manchester.
Métodos: Se realizó un análisis temático reflexivo, apoyado en la Teoría de la Normalización de los Procesos (Normalisation Process Theory) y en el método de comparación constante (Constant Comparison) como herramientas de sensibilización analítica.
Resultados: La polifarmacia fue ampliamente considerada una tarea importante; sin embargo, en la práctica se observaron inconsistencias en la identificación de los pacientes candidatos a revisión y una falta de claridad respecto al propósito de las revisiones de la medicación relacionadas con la polifarmacia. Los pacientes percibían los medicamentos como herramientas esenciales para mantener los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de su vida, en contraste con las prioridades clínicas de los profesionales, centradas en reducir los posibles daños asociados al tratamiento farmacológico. El manejo de la polifarmacia implicaba de forma habitual múltiples niveles de complejidad oculta, que con frecuencia resultaban abrumadores y suponían una importante carga emocional tanto para los pacientes como para los profesionales. Ambos grupos necesitaban formación y experiencia para afrontar eficazmente estas complejidades. Aunque un enfoque basado en protocolos era suficiente para resolver problemas sencillos relacionados con la medicación, solo un enfoque longitudinal, sustentado en la confianza, la continuidad asistencial, las relaciones interpersonales y el diálogo abierto que favoreciera un conflicto constructivo, parecía capaz de abordar las complejidades más profundas.
Conclusiones: El manejo de la polifarmacia está marcado por una elevada complejidad e incertidumbre y carece de criterios estandarizados para la identificación de casos, así como de un propósito claramente definido tanto para los pacientes como para los profesionales. Se requieren mejores modelos de atención que respondan a este desafío, promoviendo un cambio desde un enfoque predominantemente biomédico y basado en protocolos hacia un modelo más longitudinal, centrado en las relaciones terapéuticas y la continuidad de la atención.
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