¿Qué deben saber y hacer los médicos respecto a la recomendación de ejercicio para el control del peso, especialmente en la era de los agonistas del receptor GLP-1?
Los médicos deberían considerar el ejercicio como un componente fundamental del tratamiento de la obesidad y del control del peso, no como un complemento opcional.
¿Qué deben saber los médicos?
1. Los agonistas del receptor GLP-1 son eficaces, pero no suficientes por sí solos
- Estos medicamentos pueden producir una pérdida de peso significativa.
- Sin embargo, una gran proporción de los pacientes abandona el tratamiento durante el primer año, lo que aumenta considerablemente el riesgo de recuperar el peso perdido.
- La pérdida de peso inducida por los GLP-1 incluye no solo reducción de grasa corporal, sino también pérdida de masa muscular esquelética, lo que puede aumentar el riesgo de sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular).
2. El ejercicio aporta beneficios que los medicamentos no pueden proporcionar por sí solos
- Ayuda a preservar o aumentar la masa muscular y la fuerza.
- Mejora la condición cardiovascular, la salud metabólica y la capacidad funcional.
- Puede contribuir a prevenir o reducir la recuperación de peso tras suspender el tratamiento farmacológico.
- Genera beneficios para la salud incluso cuando la pérdida de peso es limitada.
3. Es importante distinguir entre eficacia y efectividad
- La investigación demuestra que el ejercicio puede ser muy eficaz para el control del peso y la conservación de la masa muscular cuando se realiza en dosis adecuadas.
- Sin embargo, en la práctica clínica real, sus resultados suelen verse limitados por la baja adherencia de los pacientes, más que por una falta de efecto biológico.
4. Existen numerosas barreras para la práctica de ejercicio
- Falta de tiempo.
- Dolor o limitaciones físicas.
- Problemas de movilidad.
- Fatiga.
- Trastornos de salud mental.
- Falta de acceso a instalaciones o espacios adecuados.
- Escaso disfrute de la actividad física.
Además, la propia obesidad puede dificultar la realización de ejercicio, aunque la pérdida de peso conseguida con los GLP-1 puede mejorar la movilidad y la motivación para mantenerse activo.
¿Qué deben hacer los médicos?
1. Prescribir ejercicio como parte integral del tratamiento de la obesidad
- Considerar el ejercicio como una intervención terapéutica basada en evidencia, al mismo nivel que otros tratamientos.
- Proporcionar recomendaciones concretas e individualizadas sobre actividad física aeróbica y entrenamiento de fuerza.
2. Priorizar el entrenamiento de fuerza
- Dado que los GLP-1 pueden favorecer la pérdida de masa muscular junto con la pérdida de grasa, el entrenamiento de resistencia o fuerza es especialmente importante.
- Este tipo de ejercicio ayuda a conservar la masa magra, la fuerza y la funcionalidad física.
3. Preparar a los pacientes para una posible suspensión del tratamiento
- Informarles de que la actividad física puede ayudar a reducir la recuperación de peso si dejan de tomar el medicamento.
- Promover el ejercicio como un hábito permanente y no como una medida temporal mientras dura el tratamiento farmacológico.
4. Individualizar las recomendaciones
- Adaptar los programas de ejercicio a las preferencias, capacidades físicas, enfermedades y recursos disponibles de cada paciente.
- Reconocer que incluso pequeños aumentos de actividad física pueden ser beneficiosos para personas previamente sedentarias.
5. Centrarse en mejorar la adherencia
- Identificar y abordar las barreras específicas de cada paciente.
-
Utilizar estrategias como:
- Establecimiento de objetivos realistas.
- Seguimiento del progreso.
- Incremento gradual de la actividad.
- Apoyo social o familiar.
- Derivación a profesionales especializados en ejercicio cuando sea posible.
- Favorecer actividades que resulten agradables para el paciente, ya que el disfrute aumenta la probabilidad de mantenerlas a largo plazo.
6. Aprovechar la oportunidad que ofrece la pérdida de peso
- Muchos pacientes encuentran más fácil moverse y realizar ejercicio después de perder peso con los GLP-1.
- Los médicos pueden utilizar este periodo para fomentar hábitos de actividad física sostenibles.
Conclusión
A medida que aumenta el uso de los agonistas del receptor GLP-1, los médicos no deberían considerarlos un sustituto del ejercicio físico. El ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza, debe integrarse de forma sistemática en el tratamiento de la obesidad para preservar la masa muscular, mejorar la salud general y reducir el riesgo de recuperar el peso perdido, particularmente en los pacientes que interrumpen la medicación. El principal desafío no es demostrar que el ejercicio funciona, sino conseguir que los pacientes lo practiquen de forma constante y duradera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario