Durante los ensayos clínicos aleatorizados CENTRAL (Effect of Weight-Loss Diet Strategies and Exercise on Dynamics of Body Fat Depots and Metabolic Rate) y DIRECT-PLUS (Effects of Green-Mediterranean Diet via the Gut-Fat-Brain Axis), ambos con una duración de 18 meses, los participantes lograron reducciones importantes de la grasa abdominal y de la grasa ectópica (grasa acumulada en órganos como el hígado y el páncreas).
El objetivo de este estudio fue examinar el perfil cardiometabólico a largo plazo después de la intervención y determinar cómo se relacionaba con esos cambios en los depósitos de grasa corporal.
Métodos
Se invitó a participar a los sujetos de los estudios CENTRAL (2012-2014) y DIRECT-PLUS (2017-2018), que habían evaluado distintos patrones dietéticos:
- Dieta baja en grasas.
- Dieta basada en guías alimentarias saludables.
-
Variantes de dieta mediterránea:
- Mediterránea estándar.
- Mediterránea baja en carbohidratos.
- Mediterránea "verde" enriquecida en polifenoles.
Todas las intervenciones se combinaron con programas estructurados de actividad física.
Los participantes fueron evaluados nuevamente mediante resonancia magnética para medir:
- Grasa visceral (VAT).
- Grasa subcutánea profunda (deep SAT).
- Grasa subcutánea superficial (superficial SAT).
- Grasa hepática (intrahepática).
- Grasa pancreática (intrapancreática).
Además, se realizaron mediciones clínicas de seguimiento a los 5 y 10 años tras finalizar los ensayos.
Resultados
Se logró contactar y evaluar a 366 de los 381 participantes elegibles (96%).
Hallazgo principal: se recuperó el peso, pero no toda la grasa volvió igual
Aunque los participantes recuperaron completamente el peso perdido:
- La circunferencia de cintura permaneció parcialmente mejorada.
-
Los depósitos de grasa abdominal:
- Grasa visceral.
- Grasa subcutánea profunda.
- Grasa subcutánea superficial.
mantuvieron parcialmente los beneficios obtenidos durante la intervención.
En cambio:
- La reducción de grasa hepática se perdió completamente.
- La grasa pancreática no solo volvió a aumentar, sino que superó los niveles observados al final de la intervención.
Relación entre la pérdida de grasa y la salud metabólica futura
Cada reducción del 10% durante la intervención en:
- Grasa visceral.
- Grasa subcutánea superficial.
- Grasa pancreática.
se asoció con mejoras a largo plazo en:
- Resistencia a la insulina.
- Riesgo cardiometabólico global.
- Severidad del síndrome metabólico.
Estas asociaciones persistieron incluso después de ajustar por:
- Cambios de peso posteriores.
- Adherencia a la dieta mediterránea.
- Niveles de actividad física durante el seguimiento.
Riesgo de diabetes tipo 2
Sin embargo, únicamente la pérdida de grasa visceral mostró una asociación independiente con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Concretamente:
➡️ Cada reducción del 10% de la grasa visceral durante la intervención se asoció con una disminución del 28% en el riesgo futuro de diabetes tipo 2.
(Hazard Ratio = 0,72; IC 95%: 0,54–0,94).
Conclusiones
Este seguimiento a 5 y 10 años de dos ensayos clínicos de 18 meses sugiere que las intervenciones basadas en dieta y actividad física pueden generar beneficios cardiometabólicos duraderos, incluso cuando posteriormente se recupera el peso perdido.
Mensaje clave
La cantidad de peso recuperado no parece ser el mejor indicador del beneficio obtenido.
Lo más importante fue la reducción de la grasa visceral, la grasa que rodea los órganos abdominales.
Una disminución del 10% de esta grasa durante una intervención de estilo de vida puede reducir casi un 30% el riesgo futuro de diabetes tipo 2.
Implicación clínica
Este estudio refuerza la idea de que:
No todas las pérdidas de peso son iguales.
Más que centrarse exclusivamente en los kilos perdidos o recuperados, el objetivo debería ser reducir la grasa visceral mediante una combinación de alimentación saludable y actividad física, ya que esta parece ser la clave para obtener beneficios cardiometabólicos duraderos.
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