Los farmacéuticos hospitalarios reciben cada vez más preguntas sobre la suspensión de la anticoagulación oral (CAO) en pacientes con fibrilación auricular (FA) que permanecen sin arritmia tras la ablación. Dos ensayos recientes, ALONE-AF y OCEAN, reportaron bajas tasas anuales de ictus en cohortes seleccionadas tras la ablación, lo que sugiere una protección limitada adicional frente a la CAO en este grupo. Ambos estudios presentan limitaciones clave: poblaciones selectivas de pacientes de bajo riesgo, potencia insuficiente para eventos tromboembólicos, validez externa limitada para pacientes mayores con FA y preocupaciones metodológicas como el índice de fragilidad de ALONE-AF y la elección de comparadores de OCEAN. Antes de considerar la suspensión de la CAO, deben cumplirse múltiples criterios: ablación inicial con estado documentado de libre arritmia a los 12 meses, bajo riesgo tromboembólico, ausencia de eventos cerebrovasculares previos y acceso a una monitorización intensificada del ritmo, reconociendo que actualmente no existe una estrategia de monitorización validada que guíe las decisiones anticoagulantes tras la ablación.
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