Un metanálisis concluye que la actividad física se asocia con una reducción significativa en la probabilidad de incontinencia urinaria en mujeres adultas, mostrando beneficios tanto en estudios transversales como longitudinales. Los análisis estratificados demuestran efectos protectores significativos contra diferentes tipos de incontinencia.
CONTEXTO
- La incontinencia urinaria, definida como cualquier pérdida involuntaria de orina, es un síntoma común del tracto urinario inferior que no solo causa malestar físico, sino que también afecta negativamente a la calidad de vida y la participación social.
- Las mujeres tienen un riesgo casi tres veces mayor de incontinencia urinaria en comparación con los hombres, con estudios poblacionales que muestran tasas de prevalencia del 25 % al 45 %.
- Esta mayor prevalencia se atribuye principalmente a características anatómicas y fisiológicas específicas de la mujer, incluyendo una uretra más corta, una estructura pélvica más amplia y eventos vitales como el embarazo, el parto y la menopausia.
- Los factores de riesgo adicionales incluyen la edad, la obesidad, en antecedente de histerectomía, la dieta, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la diabetes.
- A pesar de la disponibilidad de opciones de tratamiento efectivas, incluyendo el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico, la farmacoterapia y la cirugía, muchas mujeres permanecen sin diagnóstico y sin tratamiento debido a la idea errónea común de que la incontinencia urinaria es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
- Desde una perspectiva más amplia, los factores modificables del estilo de vida como la actividad física y el comportamiento sedentario han centrado la atención por sus asociaciones establecidas con diferentes eventos clínicos, aunque su relación con la incontinencia urinaria sigue siendo poco clara.
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