A diferencia de los diuréticos comunes, estos fármacos logran eliminar selectivamente el líquido intersticial sin reducir drásticamente el volumen plasmático, lo que alivia la rigidez del miocardio y la congestión en pulmones y riñones.
Este articulo destaca que la acumulación de fluidos en los tejidos, impulsada por la degradación del glucocáliz y la disfunción linfática, es un factor clave en esta enfermedad. Además de mejorar la función diastólica, estos medicamentos estabilizan la homeostasis hídrica a largo plazo y ayudan a controlar la hipertensión nocturna.





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