Las inyecciones intramusculares (IM) (inyecciones en un músculo) son procedimientos invasivos que pueden causar hematomas o sangrado en el lugar de la inyección.
A un número cada vez mayor de personas se les prescriben medicamentos anticoagulantes orales (diluyentes de la sangre) como warfarina, o uno de los anticoagulantes orales directos (DOAC) más nuevos: apixabán, dabigatrán, edoxabán o rivaroxabán, para tratar o prevenir los coágulos sanguíneos. La mayoría de estas personas necesitarán recibir una inyección IM en algún momento. Debido a su mayor tendencia al sangrado, las personas que toman medicamentos anticoagulantes orales pueden tener un mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas relacionadas con las inyecciones IM, como hematomas (acumulación de sangre que se filtra de los vasos sanguíneos a los tejidos, órganos u otros espacios corporales). También ha habido informes ocasionales de síndrome compartimental con inyecciones en músculos localizados profundamente.
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