miércoles, 16 de febrero de 2022

(J Pediatr) Separar realidad y ficción en el diagnóstico y el manejo de la alergia alimentaria.

Interesante revisión para adecuar estos aspectos y aclarar ideas erróneas #parapediatras.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34678246/

La alergia alimentaria es una de las afecciones crónicas más comunes de la infancia y afecta hasta al 10 % de los niños1, 2, 3. Sin embargo, a pesar del aparente aumento de la prevalencia de esta afección, persisten lagunas en la comprensión del diagnóstico y el tratamiento. Muchos tienen una percepción común sobre el miedo a que los alérgenos alimentarios provoquen reacciones potencialmente mortales, incluso anafilaxia potencialmente mortal inducida por los alimentos. Aunque se producen reacciones graves y se han notificado muertes por alergia alimentaria, la alergia alimentaria mortal es un evento muy raro (definido como <1 caso por 100 000).4,5 Paradójicamente, el miedo a una alergia alimentaria grave puede causar más morbilidad que la la propia alergia alimentaria6, 7, 8. También existen conceptos erróneos en la presentación y diagnóstico de la alergia alimentaria; ya que la urticaria no es patognomónica de la alergia alimentaria y las pruebas diagnósticas, aunque sensibles, no son específicas. Finalmente, se reconoce poco que los antihistamínicos no tienen lugar en el tratamiento de primera línea de la anafilaxia, ni los corticosteroides orales tienen un papel en la prevención de una reacción bifásica. El objetivo de este comentario es revisar temas importantes que han surgido en nuestra comprensión del manejo de las alergias alimentarias



No hay comentarios:

Publicar un comentario