viernes, 14 de mayo de 2021

Sano y salvo. Medicamentos para dormir.

Medicamentos para dormir: un arma de doble filo con más riesgos que beneficios, cuyo consumo se ha disparado con la pandemia. Infografía para explicar riesgos en mayores de 60 años y hoja de recomendaciones para pacientes.

A pesar de que el balance entre riesgos y beneficios de los medicamentos para dormir es en general desfavorable, su consumo no ha dejado de aumentar en la última década. Según los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad, el uso de ansiolíticos e hipnóticos ha tenido un incremento anual del 0.9% en los últimos 10 años, que se ha acentuado muy seriamente en 2020, con un aumento del 4.2%.

Los trastornos del sueño han aumentado, junto al estrés, la ansiedad y otros problemas de salud mental, durante la pandemia, por lo que el consumo de medicamentos para la ansiedad, la depresión y el insomnio se ha disparado, sobre todo durante el primer confinamiento, llegando a aumentar un 14% respecto a 2019.  

Diversos estudios han demostrado que el consumo de benzodiacepinas (BZD) y de hipnóticos Z (HZ), zolpidem y zoplicona, conlleva serios riesgos para la salud:

  • Sedación excesiva: incremento de caídas, fracturas, accidentes de tráfico, accidentes laborales
  • Riesgo de deterioro cognitivo: efectos negativos sobe el nivel de atención y la memoria relacionados con el consumo de HZ
  • Dependencia física/psíquica y síndrome de abstinencia: sobre todo con BZD de vida media corta, elevada potencia, dosis elevadas y tratamientos prolongados (más de 3 meses)
  • El consumo de BZD e HZ durante el primer trimestre del embarazo se asocia a fisura oral y otras malformaciones neurológicas y urogenitales. Si se consumen al final del embarazo pueden causar síntomas de abstinencia graves y prolongados en el recién nacido
  • El uso crónico de BZD puede causar o agravar una depresión e incrementar el riesgo de suicidio

Existe, además, una alta prevalencia de uso inadecuado o problemático:

  • Indicaciones en las que su eficacia es mínima: insomnio y ansiedad leves, depresión. Las indicaciones terapéuticas autorizadas de las BZD son el insomnio, la ansiedad generalizada y los trastornos de angustia, en grado severo e incapacitante. Los HZ están indicados cuando el insomnio es grave e incapacitante.
  • Utilización a largo plazo. La duración del tratamiento farmacológico del insomnio no debe superar las 4 semanas, incluyendo la retirada gradual.
  • Utilización a altas dosis, especialmente inadecuadas en personas mayores, pacientes frágiles, mujeres embarazadas, pacientes con insuficiencia hepática o renal. En estos pacientes las dosis deben reducirse a la mitad y no deben prescribirse simultáneamente más de una BZD o HZ, excepto en el periodo de retirada del medicamento.

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