https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2747871
En los pacientes ingresados en
hospital, las elevaciones transitorias de la presión arterial son
frecuentes. Esto determina que muchos clínicos incrementen el número de
fármacos antihipertensivos o sus dosis. Los resultados de este estudio
sugieren que esta práctica no reduce la morbimortalidad cardiovascular, y
que da lugar a efectos indeseados.
Se utilizaron datos de
la Veterans Administration de EEUU, relativos a mayores de 65 años con
hipertensión arterial, ingresados en hospital por neumonía, infección
urinaria o enfermedad tromboembólica venosa. Aproximadamente un 14% fue
dado de alta con intensificación del tratamiento, definida como un
incremento de dosis de 20% o más. Se emparejaron 4.056 pacientes a los
que se intensificó el tratamiento con otros 4.056 a los que no se
intensificó el tratamiento. La edad media fue de 77 años, y 98% eran
hombres.Las tasas de reingreso en los 30 días siguientes
fueron más elevadas en los pacientes a los que se intensificó el
tratamiento (21%) comparados con los pacientes a los que no se
intensificó el tratamiento antihipertensivo (18%) [HR=1,27 (IC95%,
1,07-1,42); NNH=27 (IC95%, 16-76)]. Los primeros también mostraron tasas
más altas de acontecimientos adversos graves [5% comparado con 3%,
HR=1,41 (IC95%, 1,06-1,88); NNH=63 (IC95%, 34-370)]. Al cabo de un año,
la morbimortalidad cardiovascular y las cifras de presión arterial no
mostraron diferencias entre los dos grupos.Los autores
concluyen que se debe modificar la práctica de intensificar el
tratamiento antihipertensivo al alta hospitalaria, práctica que debe ser
sustituida por comunicar al médico de familia la necesidad de un
seguimiento estrecho del paciente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario