Según la nueva guía de la Asociación Americana de Gastroenterología, los
laxantes tradicionales se recomiendan como agentes de primera línea
para tratar a pacientes con un diagnóstico confirmado de estreñimiento
inducido por opioides. En caso de resultados subóptimos de la
sintomatología la recomendación sugiere continuar con antagonistas del
receptor opioide mu de acción periférica, como naldemedina, naloxegol y
metilnaltrexona.
La prescripción de opioides ha aumentado en las últimas décadas, especialmente para tratar el dolor crónico no relacionado con el cáncer. A este acceso lícito, con receta, cabe sumar una proporción cada vez mayor de personas que utilizan los opioides con fines no médicos. De esta manera estamos llegando a un punto en el que el uso excesivo de opioides se está convirtiendo en una crisis de salud pública, tanto desde el punto de vista de dependencia al fármaco como de los efectos secundarios relacionados con el uso sostenido del medicamento.
Una de las principales afectaciones colaterales al uso de opioides son los efectos secundarios gastrointestinales, especialmente el estreñimiento. Se estima que el estreñimiento inducido por opioides afecta al 40-60% de los pacientes que reciben este tipo de tratamientos de manera crónica. Se identifica que el estreñimiento es causado por el uso de opioides cuando se detecta, al iniciar la terapia, un cambio de los hábitos intestinales basales que se caracteriza por cualquiera de los siguientes:
- heces más duras y reducción de la frecuencia de deposiciones
- desarrollo o empeoramiento del esfuerzo necesario para la evacuación
- sensación de evacuación rectal incompleta
- mayor frecuencia de situaciones de heces difíciles de pasar.
El manejo de este tipo de situaciones adolece históricamente de una falta de orientación clínica clara y contrastada. Por esta razón, la Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) ha revisado exhaustivamente los datos existentes realizando una recopilación de evidencia clínica a partir de la cual ha dado a conocer unas directrices de referencia sobre cómo tratar mejor el estreñimiento inducido por opioides.
En esta nueva guía clínica se presupone que los pacientes han sido diagnosticados adecuadamente y que tienen un requisito prolongado o dependencia de uso de opioides. Uno de los primeros pasos es asegurarse de que los pacientes sean tratados con la dosis más baja posible necesaria. Al inicio de la sintomatología pueden intentarse cambios de estilo de vida (alta ingesta de líquidos, ejercicio moderado, nunca retrasar voluntariamente las evacuaciones) y puede también ser beneficioso el cambio de opioide a una formulación menos propensa a inducir estreñimiento. Por ejemplo, las preparaciones de morfina (oral o parenteral) presentan una mayor tendencia al estreñimiento que los opioides transdérmicos, como el fentanilo.
Cuando estas primeras acciones no funcionan, o no lo hacen de la manera deseada, las recomendaciones de la AGA sobre el manejo médico del estreñimiento inducido por opioides incluyen: comenzar con laxantes tradicionales como agentes de primera línea y en los pacientes que no respondan a los laxantes tradicionales, progresar al uso de naldemedina, naloxegol o metilnaltrexona en lugar de ningún tratamiento. Esta clase de medicamentos, los antagonistas del receptor opioide mu de acción periférica, han demostrado mejorar los síntomas intestinales sin comprometer el alivio del dolor aportado por los opiáceos, aunque pueden aparecer efectos secundarios asociados como diarrea y dolor abdominal.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0016508518347826?via%3Dihub
La prescripción de opioides ha aumentado en las últimas décadas, especialmente para tratar el dolor crónico no relacionado con el cáncer. A este acceso lícito, con receta, cabe sumar una proporción cada vez mayor de personas que utilizan los opioides con fines no médicos. De esta manera estamos llegando a un punto en el que el uso excesivo de opioides se está convirtiendo en una crisis de salud pública, tanto desde el punto de vista de dependencia al fármaco como de los efectos secundarios relacionados con el uso sostenido del medicamento.
Una de las principales afectaciones colaterales al uso de opioides son los efectos secundarios gastrointestinales, especialmente el estreñimiento. Se estima que el estreñimiento inducido por opioides afecta al 40-60% de los pacientes que reciben este tipo de tratamientos de manera crónica. Se identifica que el estreñimiento es causado por el uso de opioides cuando se detecta, al iniciar la terapia, un cambio de los hábitos intestinales basales que se caracteriza por cualquiera de los siguientes:
- heces más duras y reducción de la frecuencia de deposiciones
- desarrollo o empeoramiento del esfuerzo necesario para la evacuación
- sensación de evacuación rectal incompleta
- mayor frecuencia de situaciones de heces difíciles de pasar.
El manejo de este tipo de situaciones adolece históricamente de una falta de orientación clínica clara y contrastada. Por esta razón, la Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) ha revisado exhaustivamente los datos existentes realizando una recopilación de evidencia clínica a partir de la cual ha dado a conocer unas directrices de referencia sobre cómo tratar mejor el estreñimiento inducido por opioides.
En esta nueva guía clínica se presupone que los pacientes han sido diagnosticados adecuadamente y que tienen un requisito prolongado o dependencia de uso de opioides. Uno de los primeros pasos es asegurarse de que los pacientes sean tratados con la dosis más baja posible necesaria. Al inicio de la sintomatología pueden intentarse cambios de estilo de vida (alta ingesta de líquidos, ejercicio moderado, nunca retrasar voluntariamente las evacuaciones) y puede también ser beneficioso el cambio de opioide a una formulación menos propensa a inducir estreñimiento. Por ejemplo, las preparaciones de morfina (oral o parenteral) presentan una mayor tendencia al estreñimiento que los opioides transdérmicos, como el fentanilo.
Cuando estas primeras acciones no funcionan, o no lo hacen de la manera deseada, las recomendaciones de la AGA sobre el manejo médico del estreñimiento inducido por opioides incluyen: comenzar con laxantes tradicionales como agentes de primera línea y en los pacientes que no respondan a los laxantes tradicionales, progresar al uso de naldemedina, naloxegol o metilnaltrexona en lugar de ningún tratamiento. Esta clase de medicamentos, los antagonistas del receptor opioide mu de acción periférica, han demostrado mejorar los síntomas intestinales sin comprometer el alivio del dolor aportado por los opiáceos, aunque pueden aparecer efectos secundarios asociados como diarrea y dolor abdominal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario