lunes, 14 de abril de 2014

( DICAF) Utilización de medicamentos en España y en Europa.

Aten Primaria. 2012;44(6):335---347
Un estudio que compara el consumo español de medicamentos con el del resto de países europeos durante las últimas 3 décadas,concluye que el consumo español de la mayor parte de los grupos terapéuticos se encuentra muy cerca del promedio del grupo de países con el que se compara. Que el gasto farmacéutico público en España se encuentre un 40% por encima de la media europea no es atribuible a una mayor intensidad de uso de medicamentos.
A principios de la década de los 90 el gasto farmacéutico ambulatorio público per cápita español superó la media de la Europa de la OCDE. Des de entonces, el gasto farmacéutico público español ha crecido más que el promedio europeo y se ha situado en 2007 en un 40%. Dado que los medicamentos en España tienen un precio inferior al promedio de los países europeos más desarrollados, todo parece indicar que el mayor gasto farmacéutico público español respecto al resto de Europa tendría su origen en una supuesta mayor intensidad de uso de medicamentos.
El autor del estudio se propuso, comparar el consumo español de medicamentos con el de los países europeos durante las últimas 3 décadas. Para ello realizó una exhaustiva revisión bibliográfica seleccionando como principales fuentes de información PubMed, la base de datos Health DataOECD, y datos referentes al consumo de medicamentos en España provenientes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). El análisis incluyó aquellos grupos terapéuticos de los que se encontró información sobre su consumo en España y en otros países europeos que permitiera su comparación en algún momento de los últimos 30 años. La información recuperada permitió comparar, atendiendo a su clasificación ATC, los 18 grupos terapéuticos siguientes: A02B: agentes contrala úlcera péptica y el reflujo gastroesofágico; A10: antidiabéticos; B01AA: agentes antitrombóticos antagonistas de vitamina K; C02: antihipertensivos; C03: diuréticos; C04: vasodilatadores periféricos; C07: betabloqueantes; C08: bloqueantes del canal del calcio; C09: agentes activos sobre el sistema renina-angiotensina; C10: agentes modificadores de los lípidos; J01: antibacterianos de uso sistémico; M01A:antiinflamatorios y antirreumáticos no esteroideos; N02A: analgésicos opioides; N05A: antipsicóticos; N05B: ansiolíticos; N05C: hipnóticos y sedantes; N06A: antidepresivos; y R03: agentes contra enfermedades obstructivas de las vías respiratorias.
Los grupos terapéuticos comparados constituían, al menos, el 44% del gasto farmacéutico público en recetas del Sistema Nacional de Salud español en 2009, pero probablemente sobrepasaran el 50% del mismo. Como resultados del estudio se obtuvo que el consumo español de la mayor parte de los gruposterapéuticos que fue posible comparar se encuentra muy cerca del promedio del grupo de países con el que se compara o claramente por debajo del mismo. Las excepciones a esta norma las constituyen el consumo de antiulcerosos y el de ansiolíticos que superan notablemente el promedio del grupo.
Los autores aceptan como limitación principal de este estudio que los datos de consumo por países que ofrece la base Health Data de la OCDE presentan cierto grado de variabilidad. Así, los datos aportados por países como Dinamarca, Francia, Islandia, Noruega o Suecia entre otros, se basan en datos de consumo derivados de la cuantificación de las ventas de los medicamentos incluidos o no en el vademécum público y prescritos o no por un médico, mientras que en países como España, Reino Unido, Alemania o Bélgica, entre otros, se remiten datos de consumo derivados del reembolso de recetas de medicación incluida en el vademécum público del país. En el caso de España, además, mucha de la información recabada procede únicamente de la facturación de recetas oficiales del Sistema Nacional de Salud, sin tener en cuenta la prescripción en recetas de las mutualidades de funcionarios (que, entre titulares y beneficiarios, concierne a un 6% de la población), ni las prescripciones realizadas a nivel de consultas privadas (especialmente la dispensación de antibióticos por dentistas). Por lo tanto, es muy probable que el verdadero consumo español haya sido infraestimado en la mayor parte de la información recuperada.
Sin embargo, incluso corrigiendo la posible infravaloración de consumo de medicamentos en España en un 6%, atribuible a las mutualidades de funcionarios y teniendo en cuenta que en procesos crónicos al final estos pacientes podrían acabar por conseguir los medicamentos mediante recetas del Sistema Nacional Sanitario en la consulta de su médico, no se explica que el gasto farmacéutico público per cápita sobrepase en un 40% el de los países de su entorno.Convendría, pues, tener en cuenta, en la comparación con Europa, otros factores como, especialmente, el precio de los medicamentos efectivamente usados (no solo el promediode los autorizados), la contribución del beneficiario a la financiación del gasto farmacéutico público (copago efectivo), su evolución, y cómo pudiera verse ésta afectada por el envejecimiento poblacional (evolución del número y proporción poblacional de pensionistas) y la evolución de la proporción de medicamentos con aportación reducida dentro del total de medicamentos autorizados, entre otros.

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