Cómo manejar los problemas conductuales de forma efectiva: recuerda estos principios a la hora de tratar estos problemas:
- Deben reconocerse y protegerse los derechos de las personas con demencia.
- El objetivo del tratamiento es maximizar la calidad de vida y la seguridad en un ambiente mínimamente restrictivo.
- La conducta de las personas con demencia está reconocida como una forma de comunicación.
- Se debe reconocer el impacto de los síntomas psicológicos y de conducta sobre los cuidadores y los familiares.
- Hay que colaborar con todos los afectados.
- El objetivo del tratamiento es maximizar la calidad de vida y la seguridad en un ambiente mínimamente restrictivo.
- La conducta de las personas con demencia está reconocida como una forma de comunicación.
- Se debe reconocer el impacto de los síntomas psicológicos y de conducta sobre los cuidadores y los familiares.
- Hay que colaborar con todos los afectados.
Evalúa los factores ambientales:
a la hora de evaluar la conducta puede ser complicado averiguar qué
determina la conducta de una persona con demencia. A menudo, dicha
conducta está relacionada con factores ambientales y frecuentemente hay
varias causas interactuando antes que una sola. En este contexto,
debemos tener en cuenta los síntomas del paciente como una expresión de
necesidades no satisfechas; esto puede ayudar a los cuidadores a
afrontar los problemas de conducta de forma más positiva. Por ejemplo,
un paciente desorientado puede indicar que está aburrido, triste o
ansioso.
Haz un diagnóstico diferencial: hay
un riesgo elevado de perjudicar a los pacientes demenciados si existen
causas físicas o médicas de los síntomas subyacentes no tratadas. Por
ejemplo, el delirio, el estreñimiento y el dolor pueden provocar
conductas agresivas, alucinaciones o trastornos del sueño y es esencial
que sean descartados como causa de la conducta problemática antes de
decidir una estrategia de tratamiento.
Detecta el delirio:
el delirio es un síntoma agudo que puede exacerbar las alteraciones de
conducta causadas por la demencia. Se caracteriza por un inicio rápido,
horas o varios días y cursa con agresiones, alucinaciones y pensamiento
desestructurado. Las personas pueden permanecer hiperactivas,
hipoactivas o ambas cosas. Tratarlo es crítico pues supone un riesgo
significativo para la salud. Centrarse en los problemas de conducta
retrasa el abordaje de las causas subyacentes y se asocia a unos peores
resultados. Los factores de riesgo del delirio incluyen: infecciones,
deshidratación, estreñimiento, dolor y polimedicación.
Evalúa la presencia de dolor crónico:
el dolor está presente habitualmente en las personas con demencia. Se
estima que el 80% de los pacientes institucionalizados lo sufren
semanalmente. Algunos síntomas propios de la alteración conductual se
asocian al dolor; no obstante, a menudo no se detectan como síntomas
derivados del mismo,, sino como de la demencia. Un reciente
meta-análisis concluyó que las intervenciones centradas en el dolor y en
la conducta son efectivas en la reducción del dolor y,
consecuentemente, las alteraciones conductuales.
Investiga otras causas psiquiátricas:
algunas de las alteraciones de la conducta pueden ser síntomas de otros
trastornos psiquiátricos. Por ejemplo, la depresión es frecuente en
ancianos, especialmente en los institucionalizados.
Revisa el tratamiento:
una polimedicación inadecuada puede incrementar el riesgo de efectos
adversos y provocar confusión y un deterioro funcional. Se debe revisar
el tratamiento farmacológico antes de tomar otras decisiones. Más
información, en: MedicineWise News: Older, Wiser, Safer y NPS MedicineWise information on medicines in older people.
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