miércoles, 26 de junio de 2013

(N Eng J Med) ¿Tiene algún impacto cardiovascular la modificación de hábitos de vida en pacientes con DM2? Resumen via Blog Sala de Lectura

En el The New England Journal of Medicine no habla de medicamentos, sino que ha tenido como objetivo determinar si una intervención intensiva, centrada en la pérdida de peso mediante la restricción calórica y el ejercicio físico, disminuye la morbimortalidad cardiovascular en los pacientes con DM2 obesos. Sus sorprendentes resultados llaman a una reflexión que queremos compartir contigo… Metodología: ensayo clínico multicénrico, abierto y controlado, en el que se reclutaron 5.145 pacientes (se describen los criterios de inclusión/exclusión) con DM2 (HbA1c ≤11%) y sobrepeso u obesos (IMC >25; >27 en insulinodependientes) que fueron aleatoriamente asignados (no se especifica el método de aleatorización) a un grupo de intervención (n=2.570) que tuvo como objetivo conseguir y mantener una pérdida de peso de al menos el 7% mediante una reducción de la ingesta calórica (1.200-1.800 kcal/día) y actividad física (al menos 175 minutos/semana de ejercicio moderado o intenso) o a un grupo control (n=2.575). Ambos grupos recibieron sesiones de formación individuales (semanales durante los primeros 6 meses) cuya frecuencia disminuyó a lo largo del estudio. La variable de resultado principal fue una combinada de muerte de origen cardiovascular, IAM no mortales, ACV no mortales y hospitalización por angina durante un seguimiento máximo de 13,5 años. La mediana de seguimiento fue 9,6 años ya que el estudio se interrumpió precozmente. Resultados: la pérdida de peso fue mayor en el grupo intervención que en el control durante todo el estudio (8,6% vs 0,7% el 1º año y 6,0% vs 3,5% al final del estudio). La modificación de hábitos de vida también produjo mayores reducciones de la HbA1c y una mejora inicial tanto en la forma físic como en todos los factores de riesgo cardiovascular, excepto en los niveles de cLDL. Se registraron episodios recogidos en la variable principal del estudio en 403 pacientes del grupo intervención y 418 del control (1,83 vs 1,92 por 100 personas/año, respectivamente; HR: 0,95; IC95% 0,83-1,09; p=0,51). Resultados completos en tabla 2. Conclusión de los autores: una intervención intensiva centrada en la pérdida de peso no redujo la tasa de episodios cardiovasculares en pacientes con DM2 obesos. Fuente de financiación: National Institutes of Health (principal) y otras instituciones públicas. Comentario: como acérrimos defensores de unos hábitos de vida responsables, reconocemos que el resultado de este estudio es decepcionante. Pero ha sido esa decepción la que, curiosamente, nos ha motivado a leer en profundidad el artículo y el editorial que lo acompaña. Ambos buscan explicaciones a los resultados: unas son de índole metodológico (tamaño muestral, variable de resultado principal mal construida…) y otras pivotan sobre el impacto de una modificación intensa de los hábitos de vida sobre la morbimortalidad asociada a la DM2 en pacientes obesos. Desde nuestra perspectiva, queremos destacar varios aspectos: en primer lugar, la disminución de peso conseguida -aunque en consonancia con la obtenida en otros estudios- es claramente insuficiente. Para hacerlo fácil, una persona que mida 180 cm y pese 100 kg tiene un IMC de 30,9 (obeso) y si pierde un 8% (IMC 28,4) sigue con sobrepeso. Habría de bajar hasta aproximadamente los 80 kg (IMC 24,7) para situarse dentro de la franja de lo considerado normal, lo que supone una disminución de un 20%. Más allá de los números, otra variable a considerar es el impacto de las sesiones educativas y de seguimiento, cuya frecuencia disminuyó tras el primer año del estudio a la par que las impresionantes diferencias conseguidas en ese período se desvanecieron paulatinamente. Por último, queremos llamar la atención de lo que ocurre con la medicación: el grupo sometido a la intervención necesitó menos medicamentos (antihipertensivos, estatinas, antidiabéticos…) lo que indirectamente implica que dieta y ejercicio físico tienen algún impacto sobre el riesgo cardiovascular. Además, es interesante ver algunas tendencias que sugieren un efecto positivo en los pacientes del grupo intervención, en variables como la apnea del sueño, incontinencia urinaria, depresión o calidad de vida. Concluimos con el convencimiento de que dieta y ejercicio (del tabaco, ni hablamos) constituyen la base del tratamiento de la DM2, sobre todo en pacientes obesos. Este estudio demuestra que los hábitos de vida saludables no solo no son perjudiciales, sino que tienen beneficios tangibles y un impacto positivo en el riesgo cardiovascular. En este contexto, la educación diabetológica realizada en la atención primaria continúa siendo fundamental para conseguir en que el paciente cambie sus hábitos de vida. Pero no un año. Sino todos los que hagan falta… 37.382640 -5.996295 About these ads .

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