Resumen
La osteoporosis asociada a la enfermedad renal crónica (ERC) está presente aproximadamente en el 25 % de todos los pacientes con ERC. Su prevalencia aumenta a medida que disminuye la función renal, alcanzando hasta el 75 % en pacientes de edad avanzada sometidos a diálisis. Con frecuencia permanece sin diagnosticar debido a la percepción de que existen opciones terapéuticas limitadas para esta enfermedad. Esta suposición incorrecta conduce a una actitud de nihilismo diagnóstico y terapéutico.
El efecto de las intervenciones farmacológicas sobre la densidad mineral ósea en pacientes con ERC es comparable o incluso superior al observado en otras formas de osteoporosis. Las intervenciones no farmacológicas pueden mejorar la resistencia ósea y reducir el riesgo de fracturas, además de complementar las intervenciones farmacológicas. Es importante destacar que estas medidas suelen ser aplicables a los pacientes con ERC sin restricciones, aunque deben tenerse en cuenta algunas consideraciones específicas en aquellos con enfermedad renal terminal.
Debido a la mayor prevalencia de factores de riesgo modificables de fracturas por fragilidad en los pacientes con ERC, las intervenciones no farmacológicas deberían ofrecerse a todos los pacientes con osteoporosis asociada a la ERC.
En este artículo revisamos la literatura actual y describimos diez recomendaciones de intervenciones no farmacológicas con potencial para modificar el riesgo de fractura en pacientes con ERC: una ingesta adecuada de calcio y vitamina D, una nutrición y un aporte proteico adecuados, evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol, revisar la medicación, fomentar el ejercicio físico, reducir los riesgos presentes en el domicilio, prevenir la hipotensión ortostática, prestar atención a la neuropatía, determinar el riesgo de caídas e implementar servicios de coordinación y seguimiento de fracturas (fracture liaison services).
Todas estas medidas son relevantes para los pacientes con osteoporosis asociada a la ERC. Al igual que en la población general, las intervenciones no farmacológicas deberían ser la primera opción a considerar cuando se diagnostica osteoporosis. En este artículo proponemos cómo adaptar estas intervenciones a las necesidades específicas de los pacientes con ERC.
Osteoporosis asociada a la enfermedad renal crónica: 10 puntos clave
1. Alta prevalencia
- La osteoporosis asociada a la enfermedad renal crónica (ERC) afecta aproximadamente al 25 % de los pacientes con ERC.
- Su prevalencia aumenta conforme empeora la función renal.
- Puede alcanzar hasta el 75 % en pacientes de edad avanzada sometidos a diálisis.
2. Problema de infradiagnóstico
- La osteoporosis en la ERC con frecuencia permanece sin diagnosticar.
- Existe la percepción errónea de que las opciones terapéuticas son limitadas.
- Esto puede conducir a nihilismo diagnóstico y terapéutico.
3. Importancia de las fracturas por fragilidad
- Los pacientes con ERC presentan una mayor frecuencia de factores de riesgo modificables de fractura.
- Las fracturas pueden tener un importante impacto sobre la morbimortalidad y la calidad de vida.
- Por ello, la prevención debe formar parte del manejo integral de la ERC.
4. Papel de los tratamientos farmacológicos
- Los tratamientos farmacológicos pueden mejorar la densidad mineral ósea.
- Su efecto en pacientes con ERC puede ser similar o incluso superior al observado en otras formas de osteoporosis.
- La ERC no debe considerarse, por sí sola, una razón para renunciar al tratamiento.
5. Importancia de las medidas no farmacológicas
- Las intervenciones no farmacológicas pueden:
- Mejorar la salud y resistencia ósea.
- Reducir el riesgo de fracturas.
- Complementar el tratamiento farmacológico.
- Deben formar parte del abordaje global del paciente.
6. Nutrición y salud ósea
- Garantizar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.
- Mantener una nutrición equilibrada.
- Asegurar un aporte adecuado de proteínas, adaptándolo a la situación clínica y renal del paciente.
7. Hábitos de vida saludables
- Evitar el tabaquismo.
- Evitar o limitar el consumo de alcohol.
- Fomentar una actividad física adecuada a las características y capacidad funcional del paciente.
8. Prevención de caídas
- Identificar y reducir los riesgos existentes en el domicilio.
- Prevenir la hipotensión ortostática.
- Evaluar y tratar, cuando sea posible, problemas relacionados con la neuropatía.
- Determinar individualmente el riesgo de caídas.
9. Revisión integral del paciente
- Revisar periódicamente la medicación para identificar posibles fármacos que aumenten el riesgo de caídas o fracturas.
- Adaptar las intervenciones a:
- Grado de ERC.
- Edad.
- Situación nutricional.
- Comorbilidades.
- Riesgo individual de fractura y caída.
- En pacientes con enfermedad renal terminal deben considerarse aspectos específicos.
10. Mensaje principal
- La osteoporosis asociada a la ERC puede y debe abordarse activamente.
- Las medidas no farmacológicas deberían ser una primera consideración cuando se diagnostica osteoporosis.
- El abordaje debe ser individualizado y multidisciplinar.
- La prevención de caídas y fracturas debe integrarse en la atención habitual del paciente con ERC.
Conclusión para la exposición
“La osteoporosis asociada a la enfermedad renal crónica es frecuente, está infradiagnosticada y no debe considerarse una enfermedad sin opciones terapéuticas. Las intervenciones no farmacológicas, especialmente la adecuada nutrición, el ejercicio y la prevención de caídas, constituyen un componente fundamental para reducir el riesgo de fracturas y deben adaptarse a las características individuales de cada paciente.”

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