Importancia La obesidad se asocia con un mayor riesgo de cáncer, incluyendo cánceres de endometrio, esófago, gástrico, riñón, colorrectal, hígado, vesícula biliar, páncreas, próstata, mama, ovario y tiroides posmenopáusica. El sobrepeso y la obesidad representan aproximadamente el 10% de los nuevos diagnósticos de cáncer anuales en Estados Unidos y hasta el 50% de ciertos tipos de cáncer, como el endometrial y hepatobiliar.
Observaciones: El sobrepeso se define como el índice de masa corporal (IMC) de 25 a 29,9 y la obesidad como un IMC de 30 o superior. La obesidad y el sobrepeso se caracterizan por una acumulación excesiva de tejido adiposo, lo que interrumpe su función principal de almacenamiento de energía. El exceso de energía, en forma de ácidos grasos libres, se transfiere a las células cancerosas en desarrollo y estimula el desarrollo del cáncer mediante la inestabilidad genómica causada por el estrés oxidativo y el daño al ADN. Otras características definitorias de la disfunción del tejido adiposo incluyen inflamación y alteración en la producción hormonal, como el aumento de estrógenos y leptina y la disminución de la adiponectina. El tejido adiposo inflamado se asocia con elevaciones sistémicas en mediadores inflamatorios, como la prostaglandinaE2, las citocinas interleucina 1β e interleucina 6, y el factor de necrosis tumoral α. Estos mediadores promueven el crecimiento tumoral directa o indirectamente al estimular la biosíntesis de estrógenos, que puede favorecer la proliferación de cánceres sensibles a las hormonas como el de mama, ovario y endometrio, o suprimiendo la eliminación inmunomediada de células cancerosas en desarrollo mediante la acumulación de células supresoras derivadas de mieloides y la reducción en la cantidad y función de células T citotóxicas y células natural killer. La inflamación y el estrés oxidativo también se ven estimulados por el agotamiento asociado a la obesidad de especies bacterianas comensales intestinales (por ejemplo, Akkermansia muciniphila) y el sobrecrecimiento de poblaciones bacterianas asociadas al desarrollo del cáncer en modelos preclínicos (por ejemplo, Bilophila). En estudios observacionales, los pacientes que perdieron más del 10% de peso corporal mediante procedimientos bariátricos (n = 30 318) o con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (n = 1 651 452) presentaron reducciones modestas en la incidencia del cáncer asociada a la obesidad (cambio absoluto, −0,02% a −0,5%).
Conclusiones y relevancia El sobrepeso y la obesidad se asocian con tasas más altas de cáncer y representan el 10% de los nuevos diagnósticos de cáncer anuales en Estados Unidos. La pérdida de peso puede reducir el riesgo de cáncer al atenuar los efectos adversos de la obesidad, pero puede ser necesario perder más del 10% para disminuir el riesgo.

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