Los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) a menudo están interesados en las intervenciones dietéticas como medio para controlar sus síntomas. Sin embargo, la eficacia relativa de las dietas disponibles para el tratamiento del SII no está clara. Nuestro objetivo fue examinar la eficacia relativa de diversas intervenciones dietéticas en el SII.
Métodos
Para esta revisión sistemática y metanálisis en red, se realizaron búsquedas en MEDLINE, EMBASE, EMBASE Classic y en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) desde el inicio de la base de datos hasta el 7 de febrero de 2025, para identificar ensayos controlados aleatorios que compararan una intervención dietética activa que requiriera cambios en la ingesta de más de un alimento en el SII con una intervención de control, como una dieta habitual, dieta simulada, una dieta de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles altamente fermentables (FODMAP), o consejos dietéticos diversos alternativos, o cualquier otra intervención dietética activa que requiera cambios en la ingesta de más de un alimento. Se evaluó la eficacia mediante evaluaciones dicotómicas de la mejoría de los síntomas globales del SII o de los síntomas individuales del SII, como el dolor abdominal, la hinchazón o distensión abdominal y el hábito intestinal. Los datos se agruparon mediante un modelo de efectos aleatorios, y la eficacia de cada intervención se informó como riesgos relativos (RR) agrupados con IC del 95%. Se clasificaron las intervenciones según su puntuación P, que mide el grado medio de certeza de que una intervención es mejor que otra, promediada por todas las intervenciones competidoras.
Resultados
Se identificaron 28 ensayos controlados aleatorios elegibles (con 2338 pacientes) de 11 intervenciones dietéticas diferentes en comparación con cuatro intervenciones de control, de las cuales seis (dieta baja en FODMAP, dieta de la Asociación Dietética Británica/Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia en el Cuidado [BDA/NICE], dieta reducida en lactosa, dieta reducida en almidón y reducida en sacarosa, una dieta personalizada y una dieta mediterránea) se estudiaron en más de un ensayo. Para los síntomas globales del SII, evaluados en 28 ensayos controlados aleatorios y al considerar solo las intervenciones dietéticas estudiadas en más de un ensayo, una dieta baja en almidón y en sacarosa ocupó el primer lugar (RR de síntomas globales del SII que no mejoraron 0,41 [IC del 95%: 0,26–0,67]; Puntuación P 0,84; dos ensayos), una dieta baja en FODMAP ocupó el cuarto lugar (0,51 [0,37–0,70]; Puntuación P 0,71; 24 ensayos), y una dieta BDA/NICE ocupó el décimo lugar (0,62 [0,43–0,90]; Puntuación P 0,44; ocho ensayos), frente a una dieta habitual. Para el dolor abdominal, evaluado en 26 ensayos y cuando se consideraron solo las intervenciones dietéticas estudiadas en más de un ensayo controlado aleatorio, una dieta baja en almidón y sacarosa ocupó el segundo lugar (RR de dolor abdominal que no mejoró 0,54 [IC del 95%: 0,33-0,90]; Puntuación P 0,73; dos ensayos), y una dieta baja en FODMAP ocupó el quinto lugar (0,61 [0,42–0,89]; Puntuación P 0,64; 23 ensayos), frente a una dieta habitual. Para la distensión abdominal, evaluada en 26 ensayos y cuando se consideraron solo las intervenciones dietéticas estudiadas en más de un ensayo aleatorizado, solo una dieta baja en FODMAP (RR de hinchazón o distensión abdominal que no mejoró 0,55 [IC del 95%: 0,37–0,80]; Puntuación P 0,64; 23 ensayos) fue superior a una dieta habitual y ocupó el cuarto lugar. Para el hábito intestinal, evaluado en 23 ensayos aleatorios, ninguna de las intervenciones dietéticas fue superior a ninguna de las intervenciones de control, pero una dieta baja en FODMAP fue superior a una dieta BDA/NICE (RR de hábito intestinal que no mejoró 0,79 [IC del 95%: 0,63-0,99]). Todas las comparaciones en la red se calificaron como de confianza baja o muy baja, excepto las comparaciones directas entre una dieta baja en FODMAP o una dieta baja en almidón y sacarosa y la dieta habitual, las cuales se calificaron como de confianza moderada.
Interpretación
En cuanto a las intervenciones dietéticas para el SII, existe la mayor cantidad de evidencia para una dieta baja en FODMAP, pero están surgiendo otras terapias prometedoras que deben ser objeto de más estudio.
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