Se estima que para 2050, el 17% de la población mundial tendrá más de 85 años, lo que, combinado con las enfermedades cardiovasculares (ECV) que son la principal causa de muerte y discapacidad, supone una carga sin precedentes para nuestros sistemas de salud y atención. Esta tormenta perfecta irá acompañada de un aumento de la prevalencia de ECV debido al aumento de la supervivencia de los pacientes con ECV preexistentes y a la incidencia de ECV asociada al proceso de envejecimiento. En esta revisión, nos centraremos en el diagnóstico y el tratamiento de las afecciones comunes de ECV en la vejez, a saber: insuficiencia cardíaca (IC), enfermedad arterial coronaria (EAC), fibrilación auricular (FA) y valvulopatía (DVV). A pesar de la escasa evidencia, las guías clínicas están considerando cada vez más la complejidad del manejo de estas afecciones en la persona mayor, que a menudo coexisten, por ejemplo, FA e IC o EAC y VHD. Además, a su vez, necesitan una consideración específica en el contexto de las comorbilidades, la polifarmacia, la fragilidad y el deterioro cognitivo que se encuentran en este grupo de edad. Por lo tanto, el papel emergente del cardiólogo geriátrico es vital para realizar una evaluación geriátrica integral, asistir a reuniones del equipo multidisciplinario y, en última instancia, considerar al paciente y la suma de sus enfermedades en su totalidad. Ha habido avances recientes en el manejo de las ECV, pero la forma en que los aplicamos para brindar atención integrada a la población mayor es clave. Este artículo de revisión tiene como objetivo reunir los estudios y las directrices emergentes sobre la evaluación y el tratamiento de las ECV en las personas mayores, resumiendo las últimas definiciones, diagnósticos, terapias y desafíos futuros.
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