En los últimos años hemos pasado de aceptar las caídas como una consecuencia inevitable del envejecimiento a algo que puede y debe prevenirse. El riesgo de caídas asociado a determinados medicamentos es uno de los puntos que no podemos olvidar.
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En los últimos 50 años hemos pasado de aceptar las caídas como una consecuencia inevitable del envejecimiento a algo que puede y debe prevenirse. Numerosos estudios han aclarado los factores que contribuyen a las caídas y cómo evaluar el riesgo de caídas de una persona. Hay muchos enfoques efectivos para prevenir las caídas en las personas mayores, incluidas aquellas con deficiencias cognitivas y físicas. El ejercicio es el enfoque más probado y probado con buena evidencia de que el entrenamiento del equilibrio de intensidad moderada a alta es una estrategia efectiva de prevención de caídas. Otras intervenciones exitosas de modalidad única incluyen podología mejorada, intervenciones de seguridad en el hogar, extracción acelerada de cataratas, marcapasos cardíaco para personas con hipersensibilidad del seno carotídeo y suplementos de vitamina D en personas que viven en hogares de ancianos. Las intervenciones múltiples (todos reciben el mismo paquete de intervención) y las intervenciones multifactoriales (intervenciones adaptadas a los factores de riesgo identificados) son eficaces, en particular, en las poblaciones de alto riesgo. En años más recientes, hemos visto el surgimiento de nuevas tecnologías, como dispositivos y programas de software que pueden ofrecer intervenciones de bajo costo que pueden ser más sostenibles que nuestro enfoque tradicional de prevención de tiempo y recursos limitados. Todavía queda mucho por hacer y se necesita un enfoque traslacional para garantizar que las intervenciones efectivas se amplíen y se entreguen a más personas, al mismo tiempo que se maximiza la adherencia y se mantiene la fidelidad de las intervenciones.

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