https://bjgp.org/content/early/2021/02/22/bjgp20X714089
Antecedentes En las últimas dos décadas se han introducido varias clases nuevas de medicamentos hipoglucemiantes. Algunos, como los inhibidores del cotransportador 2 de sodio-glucosa (SGLT2), tienen evidencia de mejores resultados cardiovasculares, mientras que otros, como los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP4), no. Por lo tanto, es importante identificar su aceptación para encontrar formas de apoyar el uso de tratamientos más efectivos.
Objetivo Analizar la aceptación de estas nuevas clases entre los pacientes con diabetes tipo 2. Diseño y ámbito Se trata de un análisis transversal repetido retrospectivo en atención primaria. Se compararon las tasas de consumo de medicamentos en Australia, Canadá, Inglaterra y Escocia. Método Se utilizaron datos médicos electrónicos de atención primaria sobre prescripciones (Canadá, Reino Unido) y datos de dispensación (Australia) de 2012 a 2017. Se incluyeron individuos de 40 años o más que tomaban al menos una clase de fármaco hipoglucemiante en cada año de interés, excluidos los que solo tomaban insulina. Se determinaron las proporciones de pacientes en cada nación, para cada año, en cada clase de medicamento y en combinaciones de clases. Resultados Se incluyeron datos de 238 619 pacientes en 2017. La proporción de pacientes con sulfonilureas (SU) disminuyó en tres de cuatro países, mientras que la metformina disminuyó en Canadá. El uso de combinaciones de metformina y nuevas clases de fármacos aumentó en todas las naciones, reemplazando las combinaciones que implican SU. En 2017, más pacientes tomaban DPP4 (entre 19,1% y 27,6%) que SGLT2 (entre 10,1% y 15,3%). Conclusión Los nuevos fármacos están desplazando a las SU. Sin embargo, a pesar de la evidencia de mejores resultados, la adopción de SGLT2 se quedó atrás de los DPP4.
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