La atención primaria española, previamente recortada y actualmente con
sus recursos humanos exhaustos, infectados, en cuarentena o trasladados a
hospitales de campaña, va a enfrentarse en las próximas semanas a una
carga de trabajo aún mayor que la que ya soporta.
En los centros de salud que no estén cerrados tendrán que gestionar una
avalancha de altas hospitalarias, de atención demorada que pasará a ser
indemorable y de pacientes críticos sin tratamiento hospitalario.
Esta sobrecarga puede llevar a la atención primaria al colapso. La
primaria proporciona de siempre la mayor parte de la atención sanitaria
que se presta a la población y actualmente es el dique que evita el
desbordamiento de visitas en urgencias e ingresos hospitalarios. Si a
ese dique, que ya está adelgazado y al límite, se le aumenta la presión y
se desborda, todo el sistema sanitario se inundará con muchos más
pacientes de los que se puede atender. Si la primaria colapsa, el
sistema colapsa, y los daños en la salud de la población pueden ser de
una magnitud sin precedentes en tiempos recientes.
Como advertía este artículo de JAMA,
con los hospitales llenos de pacientes infectados por el SARS-CoV-2, la
amplia mayoría de los cuales sobrevivirán a la enfermedad, hay que
empezar a preparar su atención postaguda. Tras la oleada de ingresos
vendrá la de altas. Son pacientes vulnerables, a
atender en el contexto de una atención primaria desbordada,
residencias en cuarentena y confinamiento en casa: hay que
reforzar la atención primaria, sociosanitaria y comunitaria para poder
darles la atención y los cuidados que necesitan. La OMS recomienda
reforzar la atención primaria como medida clave para hacer frente a la
pandemia. En la dirección opuesta van las medidas adoptadas en algunas
comunidades autónomas de cerrar centros o mover a buena parte de sus
profesionales a instalaciones improvisadas dependientes de los
hospitales.
http://sano-y-salvo.blogspot.com/
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