jueves, 9 de abril de 2020

AMF-SEMFYC. ¿Y después de la fase aguda del COVID-19 qué...?

«[…] con los hospitales llenos de pacientes infectados por el SARS-CoV-2, la amplia mayoría de los cuales sobrevivirán a la enfermedad, hay que empezar a preparar su atención postaguda. Tras la oleada de ingresos vendrá la de altas. Son pacientes vulnerables, a atender en el contexto de una Atención Primaria desbordada, residencias en cuarentena y confinamiento en casa: hay que reforzar la Atención Primaria, sociosanitaria y comunitaria para poder darles la atención y los cuidados que necesitan…»1.

Estos pacientes se unirán a todas las personas con diagnóstico de COVID leves-moderados que han sido atendidos y controlados en AP y también a aquellos pacientes que, con cuadros sugestivos de COVID y una evolución grave, han decidido permanecer en casa.

Por ello, en estos momentos es importante saber qué hemos de hacer con los pacientes que han pasado la fase aguda de COVID. En el momento de redacción de este artículo no se han encontrado protocolos de seguimiento al alta y hay escasas evidencias disponibles. Así que esta propuesta está abierta a cambios a medida que vayamos adquiriendo más conocimientos.

Puntos clave

  • Contacto telefónico al alta por parte de su unidad básica de atención (UBA) a las 24-48 horas y programar seguimiento en función de estado clínico.
  • Es muy importante informar sobre las medidas de aislamiento y su duración.
  • En la neumonía leve con buena evolución, no es necesario hacer radiografía (Rx) de control.
  • En los casos moderados y graves con neumonía, proponemos Rx a las 6-8 semanas y, si hay signos de fibrosis pulmonar, valorar hacer pruebas funcionales respiratorias (PFR) y tomografía axial computarizada (TAC). 
  • En pacientes que hayan recibido hidroxicloroquina sola o en combinación con otros fármacos alargadores del QT (lopinavir, azitromicina, etc.), se deben revisar los electrocardiogramas (ECG) del ingreso, el potasio y la función renal para decidir el seguimiento electrocardiográfico.
  • En la cardiopatía isquémica y miocarditis se recomienda el seguimiento habitual. Si el paciente no tomaba previamente inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina /antagonistas de los receptores de angiotensina 2 (IECA/ARA-2), parece prudente posponer su inicio hasta haber superado la infección, y evitar los antinflamatorios no esteroideos (AINE).
  • En los pacientes que ingresaron en la unidad de cuidados intensivos (UCI), además de los síntomas respiratorios, se debe valorar el síndrome de inmovilidad post-UCI, deterioro cognitivo, trastorno anímico y entorno del cuidador.
  • En enfermedad por COVID grave con alteración de la coagulación, se debe recomendar la continuación del tratamiento con heparina de bajo peso molecular en dosis profilácticas hasta completar 1 mes.
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