La sarna o escabiosis es una infestación cutánea causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. En todas las guías de práctica clínica (GPC)(1-6) y sumarios de evidencia(7-9) que han sido revisados el tratamiento de primera línea en pacientes con sarna clásica o común (no sarna costrosa o noruega) es la permetrina tópica, crema al 5% (dos aplicaciones separadas una semana). Se trataría del fármaco de elección en niños (mayores de 2 meses de edad) y adultos, incluso en mujeres embarazadas y mujeres en periodo de lactancia.
En el caso de pacientes que no responden al tratamiento inicialmente utilizado (habitualmente permetrina tópica), los documentos sugieren utilizar un régimen terapéutico alternativo; y entre las alternativas terapéuticas descritas se considera el uso de ivermectina oral§[ver abajo]: en una reciente revisión sistemática(10)se encuentra que la ivermectina oral y la permetrina tópica parecen ser igualmente efectivas para lograr la eliminación completa de la sarna, y además la dosis oral única puede resultar en un mayor cumplimiento que el que se observa con los medicamentos tópicos. La pauta recomendada de ivermectina oral serían 200 microgramos (mcg)/kg) en dos dosis separadas una semana (no está aprobada para su uso en niños con un peso inferior a 15 kg, ni en mujeres embarazadas o en período de lactancia).
En los casos de pacientes con sarna más grave (costrosa) las guías y sumarios consultados coinciden en recomendar un tratamiento combinado con permetrina tópica e ivermectina oral. En estos pacientes se recomienda además asociar queratolíticos (por ejemplo, crema de urea) para disminuir la hiperqueratosis y para mejorar la penetración de los fármacos tópicos.
Se ha de tener en cuenta que tras el tratamiento de la sarna el prurito puede persistir 2-4 semanas después de la curación sin que ello indique fracaso terapéutico; si tras este tiempo el paciente continúa sintomático o se evidencian ácaros vivos, es cuando se debería considerar la utilización de un tratamiento adicional ante la sospecha de resistencia al tratamiento utilizado, una administración inadecuada del tratamiento inicial o re-infestación (debido al tratamiento inadecuado de los contactos).
Comentar además, que para el manejo sintomático del prurito se plantea la utilización de emolientes tópicos; el uso nocturno de un antihistamínico sedante (por ejemplo, hidroxizina), que puede ayudar con el sueño y reducir el rascado; y, si hay evidencia de que los ácaros de la sarna se han erradicado definitivamente, se podrían utilizar corticosteroides tópicos (por ejemplo hidrocortisona tópica al 1%).
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